21 de noviembre de 2008

Suspensión de credibilidad (aka "efecto Matrix"). ("Crear, ver y leer: en coña pero muy en serio", parte IV).

Al inicio de la obra, el autor define al público las reglas por las que se regirá el universo en el que va adentrarse y, a partir de las cuales, evolucionarán tanto la historia como los personajes. Mediante un uso adecuado de la suspensión de credibilidad, ideas que concebimos de antemano como inverosímiles -que existan elfos, cylons, mutantes, vampiros, alienígenas o que un ser humano haga magia o tenga superpoderes de algún tipo- pasan a ser creíbles y parte relevante de la historia que se cuenta.


Pongamos como ejemplo el magistral arranque de "Matrix". En los primeros 5 minutos de la película, Trinity se enfrenta a 4 policías a la vez corriendo por una pared totalmente vertical mientras le disparan; congela el tiempo para dar una patada voladora; da un salto de una barbaridad de metros entre dos edificios separados por una calle de varios carriles y su cuerpo desaparece en una cabina telefónica justo antes de que un camión la arrolle. No está nada mal...y ha generado una suspensión de credibilidad altísima. La suficiente para que luego no nos parezca raro que la gente pueda esquivar balas, echar a volar, o que en realidad vivimos en el año 2199, somos esclavos de nuestros propios robots y nuestra mente vive conectada a una red que mediante impulsos eléctricos genera una ficción sensorial en nuestro cerebro idéntica a la realidad. Bueno...esto último sí hay a quien le parece raro ;p


Como ejemplo de incoherencia, imaginaos que estamos viendo un capítulo cualquiera (más o menos avanzado) de "Expediente-X". Unos agentes rodean a Mulder y Scully por haber entrado en una zona restringida y les piden que les acompañen a la salida. Lo normal sería que Mulder hiciera un chiste y salieran sin oponer resistencia...¿verdad? Pues no, Scully pelea contra ellos usando técnicas avanzadas de kung-fu ante la mirada atónita de Mulder; los derriba a todos de modo espectacular y humillante, al último lo fulmina mediante un potente kame-hame-ha; mira a Mulder con suficiencia y comenta "Estudié en un monasterio Shaolin hasta los 16 años". No solo sería incoherente con todos los capítulos anteriores -rompiendo el canon establecido-, si no que además sería una estupidez.


Esta teoría dispone una versión oficial llamada "suspensión de la incredulidad" ("suspension of disbelief") y podéis consultarla aquí.


Ver "Índice e Introducción de teorías"


2 comentarios:

Killy dijo...

Me parece muy interesante (como todo este hilo de artículos), aunque opino que quizá sí que se hace necesidad el uso de esta téctica cuando el resposable (es que si pongo autor la liamos, porque luego intervienen los que ponen pasta y tal) intenta acercarse a un grueso de público muy genérico.

Vaya, lo comunmente denominado 'pero si ya sabías qué ibas a ver, por qué leñes te quejas de que tire rayos por el orto?'.

Está claro con tu ejemplo que una salida de tono de la temática puede hacer mucho daño a no ser que seas de mente muy abierta (aún me acuerdo de un comentario de un conocido sobre la peli del Señor de los Anillos cuando aparece Barbol aludiendo a que árboles que andan y hablan era un desfase. Amigo, para empezar los elfos no existen!), pero también debemos asumir que la etiqueta que nos brindan los géneros debería ayudarnos.

Ahora bien, existe un factor que no he mencionado y es importantísimo, y es la publicidad que le den a la obra, la cuál muchas veces resulta engañosa a más no poder (estaría cojonudo que algún día hablases sobre ello, es un tema para gastar ríos de tinta).

J.M. Marí dijo...

Pon el nombre del autor, ¡ponlo! Ja, ja, ja!

No, si no critico la suspensión de credibilidad. Todo lo contrario, creo que se hace indispensable para consumir ficción. A menos que ya sepas de qué va, al comenzar un libro o ver una película has de tener la mente totalmente abierta porque es al principio donde se sientan las bases de todo.

Mi padre comenzó a ver "El Señor de los Anillos" y, al principio, todo iba bien. Los hobbits y los elfos no dejan de parecer personas "alteradas". Para él, era como ver una peli de aventuras algo extraña... Aguantó hasta Moria. fue ver al primer orco y decir "a tomar por c...!". Tiene 70 años, no tiene ni el interés ni la preparación para consumir algo así. ¿Hay que culparle? Le encanta el western: narración lineal, personajes arquetípicos, roles sólidos, dirección suave...es normal que no pueda ver "El Señor de los Anillos". Comenzó a verla porque no sabía de qué iba (y porque yo no avisé, soy un capullín ;p); de haberlo sabido, ni lo habría intentado porque es una persona coherente. Es decir, no vayas a verla para decir que "árboles que hablan y andan es un desfase".

La publicidad hace pupita, sí. En primer lugar, me gustaría decretar una ley mediante la que la sinopsis de un libro no pudiera revelar más de lo que ocurre durante los primeros capítulos (cuarta o quinta parte del libro, máximo) y los trailers solo puedan mostrar metraje de los primeros veinte o treinta minutos (y durar un par, idea de qué va la peli y poco más). Luego seguiría con las críticas (reviews) de las revistas de cine y libros, a ver qué comentan y qué no. Y al tercer día me convertiría en Adolf Hitler.

Es coña, pero entiendo a qué te refieres. Recuerdo cuando fui a ver "Separados", de Vince Vaughn y Jennifer Anniston. El trailer te vendía una estupenda comedia romántica, divertida, ligera, para apagar la neurona y pasar una buena tarde de domingo. ¡Se pasan toda la película gritando y discutiendo! Salí de la sala con dolor de cabeza. Lo mismo con "La joya de la familia", de Sarah Jessica Parker. Hace poco me hablaron de "Un puente hacia Terabythia", el trailer parecía "El señor de los anillos" en versión infantil...parece que esas escenas eran lo único fantástico de la peli y el resto era un dramón lacrimógeno realista de mucho cuidado.