15 de febrero de 2010

Series: "Hasta pronto, FNL"

Cualquier excusa es buena para hablar de Friday Night Lights, y el final de su cuarta temporada parece una oportunidad que no hay que dejar escapar.


Tras el estupendo final de la tercera temporada, nos entró pánico cuando supimos que los habitantes de Dillon renovarían por dos temporadas más. Smash ya se había marchado, y Tyra y Lyla acababan de decir adiós, igual que Street. ¿Cómo iban a seguir sin tanto peso pesado? Trece capítulos vibrantes han hecho que el miedo se disipe.


Hemos conocido una nueva cara de Dillon: la de la marginalidad. En algunos momentos, FNL ha parecido insuflarse del entorno, fotografía y fuerza de The Shield (lo cuál es algo muy grande, qué diablos). La zona este, habitada principalmente por la población negra, ha adquirido relevancia con la apertura del instituto de East Dillon, y los Lions han rugido con la fuerza que esperábamos. Vince, Jess, Luke y Becky, entre otros, se han ganado un hueco entre nuestros queridos Taylor, Matt, Riggins, Julie, Landry y compañía. Ahora tienen por delante toda una quinta temporada a la que no puedo más que augurar buenos presagios.


Si eres de los que nunca se ha atrevido con una serie que habla de fútbol americano y Tejas, no pierdas un segundo y ponte con ella. En primer lugar, porque esos temas no son más que un punto de partida para hablar de unos personajes creíbles, fantásticamente trazados, con los que nos podemos identificar. Tenemos el matrimonio a prueba de bomba de los modélicos Taylor, los traumas de la desestructurada “familia” Riggins, la búsqueda de su lugar en el mundo de Tyra Collette, la presión del entorno de Matt Saracen, la fortaleza de Jason Street ante la adversidad... Como decía el Sr Knightley, “If I loved you less, I might be able to talk about it more. Así me siento yo, tanto adoro FNL que cualquier cosa que pueda decir palidece ante lo que la serie puede ofrecer por sí misma.


Cree en mi, lector. Solo quiero que seas más feliz. Hazte YA con Friday Night Lights y deja que te susurre al oído su canto de sirena... ¡Oh! Cuánto envidio la oportunidad de tener frente a mí cuatro temporadas de una de las mejores series que ha pisado la televisión…


2 comentarios:

Killy dijo...

Ains, ayer ví el último capítulo, qué penica...

Ahora a conformarse con otras series hasta que vuelva la mejor de nuevo.

PD. Por cierto, de los nuevos personajes, con el que no puedo ni en pintura es Becky, brother.
PPD. Hay que ver lo rápido que se le puede pillar manía a un equipo con el que te sientes identificado por 3 temporadas. Go Tigers!!!

JM dijo...

¡Buenas!

Al final no te pudiste resistir y la seguiste semana a semana, ¿eh?;> Todavía no me he puesto a buscar cuando comienza la S5 porque no creo que haya fecha, pero supongo que hasta finales de año nada. Crap… :’(

Al principio, Becky era más molesta que un puñal en el ojo. Lo más incordiante era que aprovechara la mínima ocasión para saltarle a Riggins al cuello. A ver, que no la culpo, pero se hacía pesadita. Cuando comprobé que no era tonta (del todo), bueno… al final dejó de molestarme (Cosette la odia XD).

¿Nos sentimos todos un poco chaqueteros, verdad? Joder, es que con el capullo de JD como capitán y McCoy como propietario a ver quién es el guapo que defiende ahora a los Panthers (si hasta Buddy se ha quitado el anillo de campeón!). De todas formas, asumo que en realidad a quien seguimos es al coach Taylor y a su troupe. Queremos que gane su equipo, ya sean los Panthers, los Lions o los Conejos de Villaverde.

Saludos!