11 de junio de 2009

Cine: "Terminator Salvation"

“Terminator Salvation”... La han llamado “Salvation” para no llamarla “3” y que la gente se pregunte: “¿No había ya una 3?”. Sí, la había… y el esfuerzo por olvidarla persiste. La memoria colectiva (friki, se entiende) ha exterminado de sus compartimentos todo lo relacionado con aquella película: la Sexinator, Chuachi viejuno, Sarah Connor cutremente fallecida (Linda Hamilton fue lista y pasó de aparecer), Nick Stahl haciendo de John Connor (¿?) y Claire Danes…¿por qué salía ahí Claire Danes? Además, tenía un novio al que asesinaban nada más empezar y, a los dos minutos, ya hacía manitas con John Connor. Las simpatías hacia ella eran más difíciles de arrancar que Excalibur de la piedra, pero a lo que íbamos…


“Terminator: Salvation” por fin se centra en ese futuro postapocalíptico del que nos hablaban las anteriores películas, series y demás. Christian Bale ofrece un John Connor creíble pero un poquillo soso; Bryce Dallas Howard adopta el rol de Kate Brewster en la tercera (me gustaría saber por qué Claire Danes no quiso retomarlo…;p) y la estrella del show es un actor emergente llamado Sam Worthington, que interpreta a Marcus Wright (el chico dará que hablar –espero– en “Avatar”, lo próximo de James Cameron). Y hay un par de sorpresas más que no cuento por no arruinar alguna de las gracias del argumento.


Esta es la película que todos esperábamos ver cuando estrenaron la tercera en 2003. Es muy entretenida, pero (siempre hay un “pero”) le ha faltado el valor de hacer un replanteamiento completo de la saga. Esa idea, la renovación conceptual, ha funcionado de maravilla en “Star Trek” (o en las nuevas de Batman). Aquí tontean con ello en ciertos momentos, pero en otros intentan encajar en la continuidad. Una continuidad que, hablemos claro, es absurda: la línea temporal, qué la altera y qué no, cuándo y si hay o no solamente una, no tiene ningún sentido. Nunca lo ha tenido. Por eso mismo era divertido ir y venir Terminators con la misión de cargarse a John Connor y que pasaran de tonterías científicas que a nadie le interesan. Aquí intentan dar un poco de credibilidad, atar algunos cabos y…pa qué? La historia pide a gritos que no usemos ninguna neurona y simplemente disfrutemos de personajes cool, acción bien filmada y una nueva entrega de la franquicia con un nivel de calidad más que respetable.


El presupuesto es de 200 millones de dólares (calderilla...), pero parece ser que no ha funcionado bien en taquilla: recuperar semejante inversión es complicado y ahora dependen de la respuesta de los espectadores fuera de EUA. Creo que no le habría ido mal un director al que la estrella principal no le hiciese tanta sombra. Esto pone en peligro lo que, en un principio, iba a ser una trilogía. A ver si al final no son los Terminators lo que acaba matando a John Connor…


17 de mayo de 2009

Cine: "Star Trek XI"


J.J. Abrams ha vuelto a clavarla. ¿Que quién es? ¡Pero si ya le conocéis! Tal vez no disfrutarais en televisión de “Felicity” o “Alias”, o que pasarais de largo de la trepidante “Mission Imposible III” tras el fiasco de la segunda (escrita por el galáctico Ron D. Moore, por cierto…¡Gracias, Cos!;p) o que no estéis a la última con las series americanas y no sigáis “Fringe”. Tal vez. Pero que levante la mano quien no haya visto un solo capítulo de su archifamosa “Perdidos”... Pues a este tipo, visionario rey Midas, se le encargó la resurrección de la franquicia peliculera de “Star Trek” y no cabe duda de que ha superado la prueba con nota.
No voy a destripar el argumento de la película; esto es “Star Trek”: el espacio, la nave insignia de la Federación Espacial y una fascinante tripulación que deberá dar lo mejor de si misma para superar los peligros que surgirán en su camino. Tan solo revelaré que hay romulanos de por medio (calvos y tatuados) y que la tripulación del Enterprise es la de la serie original. Si sois trekkies de pro, algo habrá hecho saltar vuestras alarmas; si no, os habréis quedado igual. El conocer de antemano a los personajes hace que se comprendan mejor una serie de guiños, detalles o bromas internas, pero el no conocerlos no impide que pueda seguirse la historia sin demasiadas dificultades. Esto es así porque el producto ha sido concebido para que funcione como una especie de relanzamiento de la franquicia, sin que ello suponga que los fans incondicionales y los más de 40 años de historia de “Star Trek” sean ignorados (algo parecido a lo que recientemente se ha hecho con “Batman” y “Superman”).
Para lograr este balance, los guionistas han quitado de aquí y han tomado de allá, consiguiendo reacciones para todos los gustos. En general ha entusiasmado a crítica y público, pero algunos trekkies han quedado descontentos con ciertos cambios que consideran una traición a la esencia de sus personajes… out of character en toda regla, vamos. Tampoco destriparé cuáles son estos cambios (podéis seguir leyendo tranquilamente ;p), pero si diré que, aunque entiendo el origen de esa indignación, esa traición era parcialmente necesaria para atar cabos y ofrecer un producto de una pieza., en el que no fuera imprescindible conocer toda la mitología de la saga.
Otra crítica que se le ha hecho es que no respeta la esencia de “Star Trek”. Es parcialmente cierto: son sus personajes, pero no enteramente sus situaciones. La filosofía y el mensaje de paz y superación que ofrecían las series ha quedado aquí bastante diluido. En efecto, la película parece la fusión del universo “Star Wars” (por su acción desenfrenada) con el de “Star Trek”. Pero todo llegará. Parece ser que ha funcionado muy bien en taquilla, lo que garantiza una segunda parte. Y una tercera, y cuarta, y… las que sean mientras genere billetes. Hemos conocido a unos personajes interesantes con muchísimas posibilidades, ya habrá tiempo de desarrollarlos y enfrentarlos tanto a enemigos mortales como a todo tipo de dilemas morales. Yo estoy ansioso por verlo, porque esto no ha hecho más que empezar, damas y caballeros: ¡Engage!

9 de mayo de 2009

Cine y series: un poco de todo


Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!;p Me he ausentado más de un mes, pero no por ello he dejado de ver cine y series, faltaría más. ¿Cómo debe ser la vida de alguien que no vaya al cine ni veas series americanas? ¡¿Es eso posible o concebible en modo alguno?! ;p
En cuanto a cine, voy a empezar por Keira Knightley y "La Duquesa". Mira que la actriz es joven, pero a este paso en breve acabaremos confundiendo sus películas de época. En esta ocasión, nos trajo una historia correctamente narrada, interpretada, dirigida y producida...pero totalmente olvidable. Lo más destacable es lo poco atractivo que es Dominic Cooper, el "galán" de la película. No es coña, me quedé con eso y con que Keira estaba extrañamente fea. Sí, resulta obvio que la historia no me atrapó demasiado, ¿no?
Salto a "Déjame entrar", cine sueco fantástico (en serio) que arrasó en Sitges el año pasado. A ver, jamás diría que es mala (ni más ni menos que un 8,2 en Imdb con más de 25000 votos), pero me cuidaría muy mucho de recomendársela a mis conocidos -no quiero que dejen de hablarme-. Un niño de doce años que sufre acoso escolar y se hace amigo de una niña un poco rarita que esconde un oscuro secreto, un entorno nevado y solitario, y un ritmo pausado (bonito eufemismo para no decir "lento") no es algo a lo que el espectador estándar esté habituado.

Que conste que me incluyo claramente en esa categoría de "espectador estándar" y, aunque de vez en cuando veo gafapastadas de bastante nivel -esta lo es parcialmente-, en el fondo lo paso mucho mejor con cosas como... "X-men Orígenes: Lobezno".
Sé que van a lloverme pedradas por decir esto, pero las dos horas de "Déjame entrar" se me hicieron eternas y las de "Lobezno" pasaron como un soplo de brisa fresquita. La peli da exactamente lo que el trailer promete: una historia sencilla pero convincente, una ambición ajustada al producto y muchas ganas por parte de los involucrados; el casting es estupendo. Uno de los personajes que aparece en ella es (¡por fin!) Gambito, interpretado por Taylor Kitsch, solo conocido por interpretar al alcohólico y desastroso Tim Riggins en... “Friday Night Lights”.
Perdón, debería decir la magistral y soberbia “Friday Night Lights”. Esta serie cuenta la historia de un pequeño pueblo de Tejas cuyos habitantes solo tienen una cosa en la cabeza: fútbol americano. A priori hay pocos argumentos menos atrayentes, ¿no? Pues la verdad es que se trata de un genial drama de personajes estupendamente trabajados y, al final, el fútbol americano es lo de menos. Tan solo es una excusa para hablarnos del día a día de este grupo de entrañables personajes y conseguir que realmente nos preocupemos por ellos. Además, cuanta con el matrimonio Taylor, el entrenador y su impresionante mujer (Coach & Mrs Coach ;p), el eje sobre lo que todo gira y un ejemplo narrativo de cómo lograr que el interés no decaiga sin recurrir al puñetero angst. Claro que hay ciertos clichés: el jugador de talento moderado pero esforzado, la súper estrella, la chica problemática, pero están tan bien tratados que da absolutamente lo mismo. Llevan tres temporadas y, salvo un par de experimentos extraños en algunos momentos de la segunda, no sobra ni falta nada y se ha ganado desde ya el tercer puesto en mi podio personal (junto son "The Shield" y "Firefly").
El que haya maravillas como "Friday Night Lights" correteando por ahí evidencia aún más la grandísima decepción que supuso el final de "Battlestar Galactica". Al decir final me refiero tan solo al último capítulo. Podemos plantearnos que, total, un solo capítulo no puede pesar más que los casi ochenta anteriores y sigue siendo una gran serie. También podemos deducir que ese lamentable final sugiere que no tenían ni puta idea de qué nos estaban contando antes. Los pequeños arcos argumentales siempre habían funcionado de maravilla (Pegasus y Cain, New Caprica, el motín, etc.), así que supongo que la serie dio un vuelco a partir de la mitad de la tercera temporada, cuando se comenzaron a tomar demasiado en serio el "destino especial" de Starbuck. Si ya desde un principio nos hablaban de temas como qué significa ser humano y si nuestra raza merece o no sobrevivir (que no son los temas más simples del mundo, precisamente), entonces había que añadir epicidad, misticismo, el destino... Y a partir de ahí lo que nos contaban estaba iba a estar bien o no en función de cómo lo ataran todo... Y lo han atado de pena: incoherencias argumentales, personajes irreconocibles, preguntas sin respuesta o con una respuesta insatisfactoria que da a entender que el equipo de "profesionales" que guioniza no pensó en ello más de diez minutos y que cualquier fan se saca de la chistera algo con mucho más sentido en un par de horas. Habría dedicado una entrada completa al final de BSG, pero no veo qué gracia puede tener leer las quejas de alguien durante diez párrafos. Va a hacer dos meses que acabó y cuanto más lo pienso más me enfado; Cosette aún no lo ha superado -era su serie del alma- y sigue llorando por las esquinas lamentando lo que pudo ser y no fue. Ah, y la genial ilustración de Racetrack que tenéis más arriba es obra del igualmente genial Grant Gould.
De BSG vamos a su teórico spin-off, "Caprica". No es lo que más me apetecía ver y, después del fiasco de Galactica, no tenía ninguna fe en Ron Moore y su gente (con Jane Espenson a la cabeza del equipo de guionistas) pero... ¡qué episodio piloto! Luego la serie irá por donde irá y todo eso, claro; sin embargo, esta primera hora y media ha sido un aperitivo que deja con ganas de más. La serie arranca casi sesenta años de lo acontecido en BSG y aseguran que no tendrá nada que ver. Por ahora es cierto. Hemos conocido a dos familias, los Adams (al menos durante un rato ;p) y los Greystone, y sus diferentes modos de enfrentarse al dolor tras la pérdida de un ser querido. Por supuesto, los guiños a BSG eran constantes. Promete.
Y tras un producto prometedor, la gran decepción del año: "Dollhouse". No la he visto completa, he visto 7 episodios. Suelo conceder 5 capítulos para que una serie "arranque"; es decir, no pido que me enganche y no pueda vivir sin ella, si no que simplemente indique hacia dónde va y muestre un poquito de potencial, de llegar a ser algo con el tiempo (hay muchas series y poco tiempo, así es como hago la criba cuando no hay recomendaciones de por medio). Pues precisamente me dormí con el 5 de "Dollhouse", sin que ninguno de los anteriores tampoco fuese gran cosa. Pero decidí concederle una segunda oportunidad por tratarse de una serie de Joss Whedon, ¡el tío que parió "Firefly"! El 6 mereció la pena y el 7 volvió a ser un bodrio -¡me dormí otra vez!-. Me da mucho palo seguir, en serio... Echo (Eliza Dushku) no me acaba de convencer, parece que le falten tablas; además, los modelitos ridículos que "luce" constantemente ya cansan. Los más dotados logramos comprenderlo con el piloto (los planos de piernas y sujetadores ayudaron): se supone que está muy buena. ¿Acaso el target de esta serie son quinceañeros salidos? ¿Quinceañero y salido no son sinónimos? ¿Algún alma caritativa que haya osado seguir viéndola desea pronunciarse? ¿Merece Joss Whedon la tercera oportunidad que estoy dispuesto a concederle?
¡Y hasta aquí mi retorno! ¡Un saludo a mis queridos cuatro lectores!^^

21 de marzo de 2009

Cine: "Watchmen"

Adaptaciones. Es complicado escribir sobre ellas de modo consistente, sobre todo cuando no has leído el material original. Sí, acabo de confesar mi pecado: no he leído entera "Watchmen", la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons en que se basa la película. Digo entera porque comencé y no acabé. El problema es que su lectura se me atragantaba a ratos y, a poco más de la mitad (aburrido por los fragmentos de "Bajo la máscara" y la meta-historia de los piratas), quedó apartada. Soy consciente de que queda mucho mejor decir que es una obra maestra insuperable o, como he leído por ahí, el "Ciudadano Kane" del cómic; pero aunque sé apreciar en su contexto el valor de la película de Welles o de la obra de Alan Moore, ambas tienen ese puntito soporífero propio de los grandes clásicos que nunca termina de convencerme al cien por cien (sorry! ñ_ñU).


En críticas previas, he intentado mantenerme al margen de la comparación entre libro y película cuando esta ha existido: "Crepúsculo", "Revolutionay Road" e incluso "Slumdog Millionaire". Creo que una película debe tener valor como tal, de forma autónoma e independiente de otras formas de expresión. Pero el caso de "Watchmen" es especial, único, una provocación difícil de ignorar: siempre fue conocida como la inadaptable obra capital de Alan Moore. Dicho lo cual, disparo: afirmo que el 50 por ciento de la película -la parte que leí en comic- es satisfactorio como adaptación, pero además creo que 'Watchmen" es una buena película por sí misma.



Como adaptación de un cómic, ha sido comparada con "Batman Begins", "El Caballero Oscuro", "X-men" o "Spiderman" y solo puedo decir que no me parece justo. Mientras que la obra de Moore es autoconclusiva y han pasado más de 20 años desde su publicación -durante los cuales el mito ha ido creciendo-, los arriba mencionados son personajes/franquicia. Eso quiere decir que se siguen publicando y cada cierto tiempo a algún guionista iluminado le da por actualizar su status quo, darles un nuevo origen y esas cosas que tanto se llevan en Marvel y DC. Esas películas son, por lo tanto, lecturas personales que un director y su equipo de guionistas hacen del personaje y sus circunstancias, en las que se mantiene un personaje como eje -el que dé título a la película o franquicia- y, simplemente, se elige entre una de sus muchas historias y secundarios/villanos, se mezclan o incluso se crea algo nuevo. Ese enfoque no era posible en "Watchmen" porque hay una única historia y unos personajes debatidos e idolatrados hasta el infinito. Sam Raimi decidió que el fluido arácnido de Spiderman fuese creado por su propio cuerpo (el de Spidey, no el de Raimi ;p). Una dislocación del original más acorde con la actualidad que el inocente momento en que se concibió como válido que un brillante estudiante de 17 años desarrollara la fórmula del súperfluido. Hubo algún revuelo al respecto pero nada fuera de lo normal. No quiero ni pensar qué habría pasado si a Zack Snyder le llega a dar por hacer al Doctor Manhattan, yo qué sé... ¿rojo? Salvados los escollos propios de enfrentarse a (la ira irracional de) los fans, hablemos de la adaptación en sí.


El formato por el que "Watchmen" es más conocida es un tomo de casi 400 páginas, pero originalmente fue publicada en 12 números de 32 páginas. Como comenté en la entrada anterior (¡más autoenlaces!^^), esta estructura ya me habría convencido para pensar que la mejor forma de adaptar la novela era una serie (americana ;p) de 12 capítulos de 40 y pico minutos; pero los productores siempre tuvieron en mente una película, con la consiguiente dificultad para ser fiel a la novela gráfica original. Por eso no es de extrañar que varias veces se haya intentado llevar a la gran pantalla y el proyecto haya fracasado... hasta ahora.



"Watchmen" nos cuenta una historia compleja y ambiciosa, que mezcla elementos de la guerra fría con la decadencia de los superhéroes -llevada por primera vez a su máxima expresión en esta obra-. Por estos motivos, la elección del director creó polémica. Zack Snyder acababa de saltar a la fama tras dirigir "300", con la que demostró un excelente gusto estético y un tratamiento ensalzador de la violencia, pero era una película cuya historia no presentaba (por su linealidad) las dificultades narrativas a las que debería enfrentarse en "Watchmen". Es decir, que el fandom se estaba alterando y hacía sonar las alarmas porque sí, como tantas veces ha hecho y otras tantas hará. La película brilla en los apartados técnicos; cada plano es una pequeña virguería retro-kitsch, prácticamente calcado a las viñetas del comic, y la secuencia inicial de créditos es una delicia. Tal vez podría haberse mejorado el maquillaje usado para envejecer a algún personaje (el Comediante o Espectro de Seda I) o imitar a otros (Nixon, especialmente), ya que parecen sacados de algún programa televisivo de sátira política. Aunque lo de Nixon es tan cutre que da la impresión de haber sido hecho a propósito. De todas formas, es una nimiedad que no desmerece el gran nivel del conjunto.



Las escenas de acción han ganado en espectacularidad respecto al original en papel (obvio) pero, igual que ocurría en "300", hay un cierto abuso del bullet-time (cámara lenta) que ha irritado a más de un espectador -entre los que no me encuentro-. Del original sí se ha respetado totalmente el tratamiento visual, hasta el punto de que se pueden encontrar viñetas y fotogramas idénticos. Algunos críticos ven esto como un problema que ya se discutió cuando adaptaron la mencionada "300" o "Sin City": que el cómic tiene un lenguaje propio, diferente al del cine -aunque cada vez el diálogo e influencia entre ambos soportes sea mayor-. No seré yo quien ponga límites a ninguna de las dos formas de expresión ya que, en su justa medida, ambas pueden verse beneficiadas de las virtudes del otro. ¿Qué otro motivo hay para que los guiones originales parezcan escasear y abunden las adaptaciones de libros y comics?


Dejando a un lado los aspectos técnicos, entramos en lo que de verdad importa: ¿de qué va ''Watchmen"? La historia habla de una realidad en la que la existencia de superhéroes es un hecho. No son superhéroes al uso, como Superman o Spiderman, se trata de gente normal y corriente que, unidos o en solitario, ocultan su identidad bajo máscaras y combaten el crimen. Tras presentar un contexto histórico-político y coquetear con la ficción histórica en los créditos de apertura (la muerte de Kennedy a manos de un enmascarado), la acción avanza hasta 1985 y nos muestra el asesinato de un hombre que es identificado como un mítico superhéroe enmascarado, el Comediante (magnífico Jeffrey Dean Morgan). Un antiguo compañero de batallas, el enigmático y peligroso Rorschach (también excelente Jackie Earle Haley), investigará el crimen y advertirá al resto de enmascarados de que todos corren peligro... El comic tiene 400 páginas, ¿recordáis? ¿En una sola película? La respuesta es sí: una película de 165 minutos. Con todo, el resumen de arriba no es más que la trama principal del comic. Han quedado fuera líneas argumentales secundarias completas y otras se han simplificado para que encajen con la principal.


Cuando comencé a leer "Watchmen", los episodios del comic de piratas me resultaban un engorro, así que me alegré al saber que era lo primero que se había descartado de cara al montaje en salas. De todas formas, ya se ha anunciado un director's cut en el que se incluirá todo lo que ha quedado fuera en la sala de montaje -que por lo visto es bastante-, lo que inevitablemente me lleva a preguntarme qué sentido tiene verla ahora... pero eso es otro tema muy distinto. Todo esto es subjetivo, claro: nunca sabré agradecer lo bastante a Peter Jackson que fusilara a Tom Bombadil de la adaptación de "El señor de los anillos"; otros lo lamentaron. Supongo que aquí ocurre lo mismo.



Durante los 165 minutos de metraje, la acción avanza y retrocede en el tiempo para explicarnos las circunstancias de los superhéroes relacionados con el Comediante. Nos cuentan que se retiraron debido a un acta oficial que condenaba sus actos, que ellos son la segunda generación de superhéroes, cómo aceptan que ya no lo son y si lo echan de menos o no, etc. He leído en foros que el montaje elegido para narrarlo (flashbacks, flashforwars) hace que "Memento" parezca lineal. Es un comentario un poco exagerado, la verdad... no creo que en ningún instante el espectador dude lo más mínimo de si ve un momento pasado o presente y el por qué se le muestra algo ("Perdidos" ha sido un buen entrenamiento para eso ;p). Lo que sí es cierto es que unos personajes están mejor desarrollados que otros y, especialmente en el tramo final, eso se nota. La película ha sabido plasmar con fidelidad la ira de Rorscharch, la crueldad del Comediante y la enajenación que supone el poder cuasi divino del Doctor Manhattan (Billy Crudup). El Búho Nocturno (Patrick Wilson) y Espectro de Seda (Malin Akerman) tienen momentos buenos y no tan buenos; finalmente, Ozimandias (Mathew Goode) se lleva la peor parte: desarrollo pobre y elección del actor muy cuestionable -en su momento se habló de Jude Law-.


Si algo debe quedar claro es que "Watchmen" no es una película de acción. Aunque a muchos pueda pareceros algo obvio, a los ajenos al mundo del cómic ese cartel con supertipos en mallas les despista bastante. Es una película de personajes (motivaciones, aceptación, resignación), reflexiva y con mensaje. Claro que hay acción, pero al servicio del argumento y no al revés. En su tramo central el ritmo decae un poco; es algo que suele ocurrir en casi todas las películas, pero es que al durar 165 minutos la percepción que tenemos en este caso es mayor. Posiblemente, tan dilatado metraje sea el punto más negativo de la película -da más pereza verla, las salas dan menos pases y en proporción recaudan menos-. Cuando la historia llega a su fin y reconstruyes mentalmente todo el argumento, no puedes evitar preguntarte si de verdad era necesario tanto tiempo para contar esta historia. En ese sentido, factores como la fidelidad casi exacta a los textos de las viñetas originales juegan un papel determinante.



Como último apunte, quiero mencionar la banda sonora. Tiene regusto a los setenta y ochenta, para ambientar mejor aquello que cuenta. Evidentemente, la conexión con las canciones dependerá de los gustos de cada uno; los que leyeron el comic cuando fue publicado por primera vez probablemente serán los que más la disfruten. Mi tema favorito de todo el repertorio es "All along the Watchower" (gracias a "Battlestar Galactica", por cierto) y, aunque en el comic citan a Dylan, aquí han puesto la versión de Hendrix, que mola más ;p (aunque la secuencia que acompaña no casa lo más mínimo con la canción...).


Zack Snyder no será recordado por remover los cimientos del cine como en su día hizo el guión de Alan Moore con los del comic. Eso no significa que haya fracasado en su intento: ha adaptado satisfactoriamente la obra inadaptable a la gran pantalla, que es más de lo que otros pueden decir. Ser fiel al comic original era el primer obstáculo a superar. El segundo, y el más relevante para este comentario, era hacer una buena película. "Watchmen" es muy recomendable y, además, representa una mirada fresca y transgresora para el cada vez más respetado género superheroico.


9 de marzo de 2009

Off-topic de "El lector": de la página al fotograma


Esta entrada debería estar dedicada a la crítica de "El lector", la última incursión en la pantalla grande de Stephen Daldry...pero no va a ser así. Es una película sobre la que es difícil hablar sin destripar -aunque sea sin querer- algún dato relevante de su argumento. De hecho, creo que es difícil hablar sobre ella en cualquier término. En su lugar encontraréis, mis amados y fieles cuatro lectores, una de mis (cada vez más abundantes) pajas mentales. Esta vez la cosa va sobre adaptaciones literarias y...¡leed, que seguro que os interesa! ;>



La ley del lupanar (es feo autoenlazarse, lo sé ;p) hablaba de la corrupción a la que se ve sometido todo producto en cuanto genera dinero. Quizá me contradiga, pero si Hollywood pica a mi puerta y me ofrece dos millones de dólares (o uno, que estamos en crisis ;p) por cualquiera de mis tratamientos de guión, no me lo pensaría mucho. Si luego sale un "Eragon", pues qué vamos a hacerle... al menos tendría piso, coche y un colchón de billetes. Claro que yo soy un muerto de hambre; si estuviese tan forrado como, no sé, J.K. Rowling, supongo que sería un poco excéntrico al respecto.


Todo este rollo surge tras haber visto "El lector". Es una adaptación de una obra literaria y, por desgracia, creo que se nota. Los escritores que venden los derechos de sus obras no suelen quedar satisfechos con la película resultante. Chuck Palahniuk, con su "El club de la lucha" sería una excepción; el autor aseguró sentirse avergonzado del libro tras ver la película. Para adaptar "El señor de los anillos" se tomaron la molestia de filmar tres pelis de tres horas; con todo, hubo gente descontenta: que si no está Tom Bombadil, que si los elfos no sé qué... Al adaptar una novela se pierden unos elementos y se alteran otros, así que como norma general solemos contentarnos con que se respete su "esencia". En ese sentido, la primera temporada de "Heroes" sería una gran adaptación del concepto de los mutantes de Marvel, ya que contiene toda su "esencia" pero se supone que, en cuanto a derechos se refiere, no tienen nada que ver... pese a que el plagio/homenaje sea más que evidente. Pero ¿es suficiente con la esencia?


Vuelvo a la película de Daldry. En ella, un chico de quince años inicia una relación sexual (quizá incluso amorosa) con una mujer que le dobla la edad y un poquito más. Él es reservado y ella es hosca e imprevisible; vamos, que no hablan mucho. Como he comentado, no he leido el libro, pero me aventuro a hipotetizar que ahí su relación era más comprensible. No quiero desmerecer el trabajo de ninguno de los dos actores -Kate Winslet ha ganado un Oscar por él-, pero puedo asegurar que no llegué a comprenderles del todo en ningún momento. En mi opinión, faltaba desarrollo en momentos cruciales.



Novela y película son dos medios distintos, con sus virtudes y sus carencias. ¿Hasta qué punto es posible (¿fiel?) una adaptación? ¿Qué obras impiden, por su propia naturaleza, su traslación a la pantalla? El año pasado estrenaron "Babylon A.D.", interpretada por Vin Diesel y dirigida por Mathieu Kassovitz. Era una adaptación de la novela de ciencia ficción "Babylon babies". Sus 700 páginas, su complejidad argumental, la elección del actor y la limitación de la barrera comercial de las dos horas hicieron caer casi todas las tramas secundarias y modificar la principal, quedando finalmente solo la "esencia" de la novela. En un ejercicio de coherencia inusual, decidieron admitir que lo que hacían era una versión libre de la novela y modificaron el título de la película (sin referencias al libro en el cartel) para no confundir al espectador.


Otro ejemplo relacionado con este tema es la adaptación de "El juego de Ender". Había caído en manos de Wolfgang Petersen ("Troya") pero Orson Scott Card, el autor de la novela, ha preferido dar carpetazo al proyecto (una vez más) debido a diferencias irreconciliables con el director. Según él, había aspectos que no se trataban adecuadamente; lo que él concibió casi como una (estupenda) novela psicológica, quería trasladarse a la pantalla como un vehículo de explosiones y palomitas. Por mi parte, no lo lamento: prefiero no ver jamás esa adaptación a ver algo mediocre, inconsistente o incompleto.



Siendo literatura y cine, pues, dos lenguajes tan distintos, me pregunto qué lleva a directores y guionistas a embarcarse constantemente en proyectos complejos que, de antemano, ya premonizan dificultades o carencias. Actualmente vivimos un nuevo apogeo de las series de televisión. Americanas, por supuesto… ¡que nadie mente a Resines&co.!;p). Es un medio que permite, por su naturaleza episódica y su dilatación en el tiempo, narrar historias más densas y profundizar con más paciencia en la psique de los personajes. Hace ya bastantes años pudimos disfrutar de las adaptaciones de "Shögun" o de "Norte y Sur" (por citar alguna). Y los ingleses están más que familiarizados con su propia literatura gracias a las estupendas series de corte clásico de la BBC.


Toda esta reflexión no lleva a ninguna parte, que cada cual haga lo que quiera con el material literario que ha adquirido legítimamente. Tampoco pretendo decir entre líneas que al cine solo deberían adaptarse obras "simples"; dos horas dan para mucho si se saben aprovechar. Sí que intento decir que las series de televisión, dado el actual esmero con que se producen y el creciente interés que despiertan en actores y directores unánimemente respetados en cine o teatro, deberían ser tenidas más en cuenta no como una alternativa si no como el vehículo más apropiado para narrar ciertas historias... y no como el hermano pobre del cine, precisamente. Ya no.


1 de marzo de 2009

Videojuegos: "Street Fighter IV"

1991. Los salones recreativos de todo el mundo se colapsan y reciben al recién nacido casi como a un profeta. Es el mejor. Algunos se preguntan: "¿Dos? Pero... ¿existe la primera parte?" Street Fighter II había entrado en nuestras vidas; no sabíamos que también en nuestros corazones.


Dieciocho años después se ha hecho mayor de edad. Ahora está preparado para arrasar con las nuevas plataformas y demostrar que el paso del tiempo solo afecta a los mediocres. Street Fighter IV está aquí para quedarse. En estas casi dos décadas, sin embargo, la saga no nos ha dejado huérfanos de la mejor lucha bidimensional: Super SF II, SF Alpha, SF III Ird Strike, SF EX Plus Alpha, Campcom vs. SNK...todos ellos imprescindibles de una u otra forma e innovadores sin dejar de ser clásicos.


Street Fighter IV es una vuelta a los orígenes que combina y actualiza todas las innovaciones que la saga ha ido incorporando en su sistema de combate 2D. Tal vez no sea el más impresionante en el apartado gráfico -ahí están Tekken, Dead or Alive o Soul Calibur-; pero todos ellos fracasan donde SF IV triunfa, lo más importante de todo: jugabilidad.



La semana pasada, Delphox, Reaver y yo nos reunimos para probarlo en modo versus. Dejando al margen la soberana paliza que nos dio Delphox (¡¡venganza!!;p), fue como tener 15 años otra vez. En realidad, siempre se trató de eso... Las primeras partidas sirvieron para ver lo bonitos que son los nuevos luchadores, bla, bla, bla. Tras fingir que eso nos importaba, fuimos a lo serio: Ryu vs Ken. Y fue genial, simplemente. Como siempre.


No voy a analizar los aspectos técnicos del juego, para eso ya están las revistas especializadas que le han dado un (merecido) 95 de nota global. Tan solo quería reseñar un juegazo que, si bien no hará que me compre una consola -caerá para PC, eso sí ;p-, sí me ha devuelto una diversión e ilusión que creía perdidas. ¡Larga vida a Street Fighter!