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30 de agosto de 2016

Cine: Star Trek - Beyond

(Suena el teléfono)
¿Diga? 

¡Hola, Justin! ¿Qué tal? 
Hola. Bien. Perdone, ¿usted quién es? 
Soy XXX YYYY, de Paramount Pictures. Y no me llames de usted, por favor (risas). 
De acuerdo... XXX (risas). Y bien, ¿a qué debo el placer de tu llamada? 
¡Hombre de acción que va al grano! Ya encaja, ya (risas). Pues mira, quería pedirte que dirijas la tercera de Star Trek. 
... 
¿Hola? ¿Sigues ahí? 
Si buscas a un director, está claro que no llamabas al número de Justin Timberlake, pero yo soy Justin Lin. 
Sí, claro. 
Lin. L-I-N. 
Sí, sí. 
El de The Fast and the Furious. 
De la 3 a la 6, sí. ¡Nos encanta la saga Fast! Oh, y dirigiste Modern Warfare. Qué pedazo de episodio, por el amor de Dios. 
Hace tanto de eso... 
No te pongas triste. Una carrera es toda una vida y a veces se toca techo muy pronto. Todo lo que hay que hacer es seguir tocándolo de vez en cuando. 
Supongo que llevas razón. 
Claro, Justin. Por ejemplo, con Star Trek (risas). Qué, ¿aceptas? 
Es tentador, pero... ¿Abrams está enfermo? ¿Indispuesto de algún modo? 
No, hombre. J.J se encuentra de maravilla y te manda saludos, pero está muy ocupado rebooteando a la competencia (risas). Nos harías un favor tremendo si aceptaras. ¡Eres nuestro hombre, Justin... Lin! (risas) 
(risas) De acuerdo, acepto. 
Fantástico (risas). ¿Emocionado? 
¡Por supuesto! Ya me están viniendo ideas. 
A ver, cuéntame. 
Así, en frío —hay que madurarlo, ¿eh?—, imagino... ¡a Kirk en moto! Algo antiguo pero a la vez moderno. 
¡Fabuloso! 
¿Sí? 
Es original, no cabe duda; al público le va a encantar. ¿Ves? Sabía que era buena idea contar contigo. 
¡Y acción a golpe de rock! 
Bueno, bueno, Justin... ¡Cuánto entusiasmo! (risas). Eso ya es algo más atrevido, pero seguro que encuentras el modo de que funcione. 
Y ya sabes que yo, de introspección y personajes, lo justo. Igual un poco para despistar, pero lo mío son cosas moviditas. 
Es un acercamiento respetable. En cualquier caso, con tus películas nadie se aburre.
¡Nadie! Son un no parar. 
¿Ves? Aún no hemos empezado en serio y ya nos entendemos a la perfección. 
Confieso que al principio no lo tenía muy claro. 
No hay que darle muchas vueltas. Al fin y al cabo, es una peli de Star Trek. 
¿En el estudio no os las tomáis en serio? 
¡Todo lo contrario! Pero la gente va a verlas salga lo que salga. Qué te voy a contar. 
Ya ves, esto de las franquicias da una tranquilidad... 
Pues eso.

1 de septiembre de 2013

Cine: "Star Trek, En la oscuridad" (Into Darkness)


En esta entrada hay SPOILERS
Va dirigida principalmente a quienes ya han visto Into Darkness, la nueva película de Star Trek (todo trekkie viviente :p). Si aún no lo habéis hecho porque teníais dudas, olvidadlas e id a verla: ¡es buena! Si por casualidad ignoráis quiénes son Spock y James Kirk es que no vivís en este planeta, tal vez os interesaría empezar por aquí.

Kirk y Bones se precipitan por un acantilado para huir de una tribu que les da caza; un volcán está a punto de eruptar arrasando con todo; el Enterprise emerge del mar y surca los cielos. La vida de Spock, en el interior del volcán, pende de un hilo... Nuestros temores se han esfumado: Star Trek ha vuelto sacando músculo.

Con la presentación de universo y personajes satisfecha en la primera entrega, Into Darkness se permite el lujo de meternos de lleno en el meollo con una escena de diez minutos que quita el aliento. Si bien la acción es brillante, su verdadera fuerza radica en la psique de los personajes que la sostienen. Es evidente por qué Kirk viola la primera directriz (desencadenante del conflicto de partida, todo un clásico) para todos menos Spock, quien tiene mucho camino por recorrer en la comprensión y aceptación de su mitad humana. La forma de ver la vida del capitán y su primer oficial coexiste de modo complejo pero estimulante para ambos: sus dinámicas de interacción funcionan. Para complicarlo tenemos la relación de Spock y Uhura, quien duda de la plena implicación emocional de su amante, en claro conflicto con su mitad vulcana. No acabo de verlos como pareja, pero por otra parte me parece uno de los cambios más divertidos e inesperados con respecto a la tripulación original. Por el momento no han dado ningún patinazo y la sombra de un triángulo con Kirk brilla por su ausencia (dios nos libre).


Otro conflicto que se ha tratado es la capitanía de Kirk. El Enterprise suele llevar el cacareado epíteto de "nave insignia de la Federación" y Jim Kirk es... ¡joven! Con pocas tablas como líder, además. Fue uno de los puntos oscuros de la primera entrega: Kirk se hacía con el mando tras la renuncia de Christopher Pike, el antiguo capitán del Enterprise. Fue un movimiento torpe y extraño, con el único fin de acabar la película por todo lo alto. Esta segunda parte pretende enmendarlo pero, en mi opinión, mete la pata exactamente en el mismo agujero. ¿Cuánto tiempo pasa Kirk "degradado" a primer oficial? ¿Horas? El chaval madura a golpes y la muerte de Pike le asesta uno bien duro, pero sigo sin entender por qué es él quien ocupa de nuevo el puesto. ¿Ningún oficial de alto rango lo solicita? (es la nave por la que Will Riker prolongo eternamente su ascenso, pues prefería ser el segundo a bordo de la mejor nave de la Federación). Voy a resignarme a que se trata de una gran licencia que se toman para poner a cada uno en su sitio antes de tiempo (fan-fiction con alto presupuesto). Pasado ese punto, Kirk no solo pierde lo más parecido que tenía a un padre sino que nosotros perdemos a un gran secundario que aportaba carisma y presencia, todo un Capitán.

Al margen de no estar conforme al 100% con Kirk al mando (o al menos no así), es el personaje que más ha mejorado. Chris Pine construye a un joven que se hace querer pese a liarla cada dos por tres, rico en matices, capaz de bufonadas y momentos dramáticos por igual. Si antes hablaba de su maduración a golpes, ahora lo repito de forma literal: recibe como nadie, y recibe en cantidad. Me gusta la forma en que transmite ira, impotencia, duda, chulería, resignación.... Está estupendo. Tener a buenos actores en blockbusters es algo de agradecer ya que a menudo es por donde cojean (The Avengers, Batman, Hunger Games... ¿la tendencia está cambiando?). Zoe Saldana y Zachary Quinto son dos elecciones incuestionables como Uhura y Spock. Disponer de bastante más que una cara bonita también permite a los guionistas adentrarse en terrenos que se evitarían con actores como... no quiero dar nombres, cada cual tiene sus "cara de acelga" favoritos (Keanu ^^).


Por esta razón, explorar las motivaciones del trío protagonista es el núcleo de la historia junto a la trama del villano, interpretado por un Benedict Cumberbatch desatado que envenena cada palabra y amenaza con cada mirada. Esta es otra de las grandes mejoras con respecto a su antecesora, y es que seamos claros: Nero era un chiste (lamentándolo por Eric Bana). Quienes conozcan a Cumberbatch por la magnífica Sherlock se llevarán una grata sorpresa con el cambio de registro: John Harrison está a la altura como rival de la Federación. ¿John Harrison? ¿O debo decir...? Sí, mis queridos nueve lectores, el enemigo es Khan Noonien Singh. Dan el nombre completo por si a alguien le quedaban dudas de que hablamos del mismo Khan que en Star Trek II.... la "otra" Star Trek II, la de 1982, La ira de Khan. Entonces interpretado por Ricardo Montalbán y haciendo clara alusión a su trasfondo racial, la alteración del concepto es notable. De hecho, tan cambiado está que un nuevo personaje, un súper soldado cualquiera, hubiera cumplido el mismo cometido (al revelar su verdadero nombre, el trekkie de pedigrí puede soltar un merecido WTF y al no trekkie tanto le da). Con Khan juegan a las lealtades por necesidad, un viejo truco que suele dar resultado y aquí ofrece muy buenos momentos, como el vuelo espacial con Kirk o la toma de la nave del almirante Marcus. En balance, Cumberbatch lo borda y a él hay que atribuirle parte del mérito de la cinta.


Entre tanto talento interpretativo para elegir, dos tripulantes han visto mermada su cantidad de escenas. La gran víctima es el joven Chekov, y a Sulu le dejan solo una frase para lucirse como capitán en funciones (con lo que me gusta John Cho, caray). Como compensación, Bones y Scotty han ganado protagonismo. No sé si tiene que ver con la fama de Karl Urban y Simon Pegg o con que son los que dan más juego narrativo, el caso es que los momentos entre Kirk y Bones son geniales, y Scotty como desahogo cómico no está nada mal. La nueva incorporación, Carol Marcus (Alice Eve), en un futuro estará ahí para algo más que posar en ropa interior, pero por ahora es lo que hay. Desde el momento en que se presenta en la lanzadera, Bones no saca el ojo de encima a la doctora; después flirtea abiertamente con ella cuando abren el torpedo, etc. Como se supone que esto es un reboot y no un remake (a eso voy enseguida), yo les daba vía libre y pasaba de la historia original porque les veo química. Si se han atrevido con el Spock/Uhura...

Pocas veces ha lucido tan hermosa...
Para ir acabando, retomo lo dicho: ¿reboot o remake? Amparándose en la distorsión temporal de la primera película, vemos el mismo universo de la serie original y las posteriores películas con ciertos detalles alterados como la edad de Chekov, la relación de Uhura y Spock, el tuneado de Khan... ¿Reboot, pues? Justificando el remake, no obstante, hay tramas calcadas como la de la tripulación de Khan y la Bahía Botánica, la misión de cinco años que anuncian al final (donde comenzó la serie original y que supuestamente nos encontraremos en la tercera película) y momentos casi idénticos... casi. Me estoy haciendo la picha un lío, en efecto, pero a donde quiero llegar es al final de la película con los roles cambiados. Apruebo el concepto pero tengo una fuerte objeción: es demasiado pronto para esa escena en este universo. Los Kirk y Spock de William Shatner y Leonard Nimoy habían pasado tres largas temporadas y dos películas juntos antes de llegar a ese punto. No solo eso, el archifamoso berrido vengativo de "¡Khaaaaaaan!" lo lanza el muy humano Jimmy Kirk cuando Spock estira la pata. Comprensible. Épico. Bien, la nueva versión, además de adolecer del impacto de aquella (nadie se cree que Kirk vaya a diñarla de verdad), no se siente igual de genuina. El nuevo Spock es un badass cuyos brotes de ira son frecuentes que le ha cogido cariño a Kirk, pero a estas alturas de la partida semejante reacción es algo desproporcionada. Es mi único gran "pero" a toda la película...


Un "pero" que es como una gota de agua en un océano de aciertos. Star Trek: Into Darkness es un peliculón entretenidísimo y muy bien hecho que pone el listón bien alto para la inevitable tercera entrega. El interrogante inmediato está en la dirección: Abrams estará ocupado con la resurrección de Star Wars, herida de muerte tras los episodios I, II y III. Sobre la trama, el haber mostrado a los Klingon puede dar una idea de por dónde irán los tiros. También está el inicio de la misión de exploración de cinco años... Ahora mismo, les dejaba que me vendiesen enciclopedias.

Let's punch it!

Onanismo trekkie
Reflexiones de bar:

1) La comunidad científica debería interponer una queja debido al impúdico modo en que exhiben a sus integrantes. Hablo de la doctora Marcus, evidentemente XDD

2) La renovación visual de los Klingon es bastante LOTResca. Las lentillas azules no me motivaron, pero en conjunto impresionan más que gente fea con peluca y maquillaje en la frente.

3) ¿Era necesario el cameo del Spock original? Es bienvenido, desde luego, pero no hacía falta que nos dijesen lo malote que es Khan; es algo que él solo se encarga de demostrar (como debe ser).

4) Sobre la hipotética juventud de Kirk, William Shatner tenía 35 años cuando lo interpretó por primera vez. Chris Pine, 29. Dejo el dato; las conclusiones son vuestras.

5) Sobre el uso indiscriminado de brillos en la película, esta secuencia de gifs de Tumblr es insuperable. ¡Gracias, Cos! ;)

6) Es un detalle que Spock objete contra la misión militar y exija un juicio para Khan en cuanto es reinstituido en el cargo de primer oficial. Lo mismo con Scotty y su moralidad antibélica. Kirk, en su línea, se deja llevar por la ira/venganza pero al final reacciona. Todos están in character.

7) Otro bonito detalle es la decoración del despacho del almirante Marcus, con las maquetas que van desde las primeras avionetas, cohetes… hasta el Enterprise. Guiño histórico y trekkie a la vez ;)

13 de enero de 2012

Cine: las dos caras del espionaje

Aunque Tom Cruise tiene edad para codearse de igual a igual con los personajes de la novela de John le Carré en que se basa El Topo, él sigue haciendo que el agente Hunt salte por ventanas, se cuelgue de rascacielos, se líe a mamporros con gorilas y, en definitiva, que la "Fuerza de Misión Imposible" nos salve a todos el culo sin que nos demos cuenta. Por cuarta vez. Y sin dobles (o eso dicen). 

A mí me parece estupendo, sobre todo cuando para llevar la empresa a buen puerto se rodea de gente con buen ojo (J.J. Abrams, Brad Bird), caras nuevas con gancho (Jeremy Renner, Paula Patton, Léa Seydoux) o no tan nuevas pero igual de atrayentes (Simon Pegg, Josh Holloway) y, lo más importante, toneladas de sentido del humor bien dosificado que hacen de esta secuela la más divertida de la saga. Ojo, un matiz: voluntariamente divertida (no sea que nombréis MI:-2).


Misión: Imposible - Protocolo Fantasma no inventa nada pero todo lo que hace lo hace sin tacha. La esencia de Ethan Hunt desde la primera Misión: Imposible, dirigida por Brian de Palma y adorada por la crítica, se ha mezclado con la de Jason Bourne, vehículo de acción trepidante con (pese a todo) tintes realistas. Este hecho es comprensible a nivel comercial y, además, da estupendos resultados. Como secuela, situó a la tercera un peldaño por encima de esta porque tiene a Philip Seymour Hoffman marcándose un villano viscoso y memorable, algo que aquí han descuidado levemente. Hendricks es peligroso, omnipresente e imprevisible, pero se toman tan pocas molestias en generar empatía hacia él que incluso su discurso de motivación se ofrece en segundo plano mientras los protagonistas juegan a tocarse las narices. De todas formas, la película de Cruise y compañía busca ser un sano divertimento y no el dejar un poso indeleble de sabiduría en nuestras vidas... algo a lo que sí aspira El topo, un rompecabezas en todos los sentidos del término.

La película del sueco Tomas Alfredson se encuentra en las antípodas narrativas y estéticas del esquema hollywoodiense. La ambientación hiperrealista de la guerra fría se regodea en el humo del ambiente y en surcar cada arruga del rostro de señores poco agraciados (afeados, incluso) que llevan trajes grises y debaten en clave sobre la tensión entre ingleses y rusos: Control, Karla, Brujería; todo es críptico en El topo. No se puede desviar la mirada de la pantalla ni un solo segundo si queremos captar ese minúsculo detalle que separa a los agentes del Circus de carcasas sin alma.


En el argumento también se hila fino. Si en MI:-4 complican más de lo necesario la relación entre los diamantes, los códigos y el satélite, luego nos parece un juego de niños al lado de una película donde cuesta poner nombre y apellidos a cada rostro ―uno de los personajes, clave en la maraña de temas que tratan, ni siquiera aparece en plano―. Decir que El topo es exigente es poco: es alienante y puede desesperar por momentos. No obstante, tener paciencia compensa dos horas de metraje que culminan en un final cerrado y satisfactorio (salvo cierto dato que apunta a la trilogía de la que originalmente deriva).

"Si te pillan con las manos en la masa, estás más solo que la una" debe de ser el único axioma que los universos de Ethan Hunt y George Smiley podrían compartir. De este entrada, pues, no van a salir vencedores y vencidos: las dos cintas hablan de poderes en la sombra, pero lo hacen empleando lenguajes distintos (¿opuestos?) para atraer a diferentes nichos de público: Protocolo Fantasma se vende sola; El topo, no, y no me atrevo a recomendarla porque ―incluso creyendo que es una buena película― me gusta mantener a cero mi lista de enemigos potenciales.

¡Saludos!

(edit: como bien nos ha recordado Onari en los comentarios, a juzgar por los armatostes con los que carga tito Tom durante algunas partes de la peli, Apple iPad se ha convertido por derecho propio en el gadget más tosco y con menos pinta futurista jamás usado por un espía. ¡Tecnología secreta puntera, yes!)

26 de agosto de 2011

"Super 8", regreso al pasado

Casualmente atisbas dos nombres en un poster: Steven Spielberg y J.J. Abrams. Uno de los directores que contribuyó decisivamente a cambiar la concepción del cine colaborando con el hombre que ha hecho lo propio con las series de televisión es un punto de partida prometedor. E investigas. Descubres que juntos han creado Super 8, una película que, según ellos mismos afirman, pretende rescatar el espíritu de las cintas de aventuras de los 80, evocando ya desde el título un sentimiento de nostalgia por aquella época. El diseño del poster, ilustrado a mano, también es toda una declaración de intenciones pues tras él está Drew Struzan, responsable de imágenes tan icónicas como las de Indiana Jones, Star Wars, Blade Runner, Regreso al Futuro, Los Goonies, E.T y un largo etcétera. El envoltorio está trabajado, es evidente, ¿pero qué hay de la película? 

En ella se nos cuenta cómo un grupo de amigos está rodando un corto sobre zombies para participar en un festival de cine. Al conseguir que Alice, la chica guapa de la clase, decida ayudarles e interpretar un papel, ya pueden filmar las secuencias que faltan. Esa misma noche se escapan para rodar y son testigos inesperados de un terrible accidente que nunca deberían haber presenciado... ¡Y hasta aquí puedo contar! Los chicos, novatos o poco conocidos, desprenden química y sus interacciones son muy divertidas (Cary, el muchacho de la ortodoncia, es la repera). Se nota que Spielberg y Abrams se identifican con las vivencias de estos chavales y, probablemente, hayan colado más de un dato autobiográfico. Alice, interpretada por Elle Fanning quien sí tiene un currículo dilatado pese a su edad, da muestras de que podemos estar ante una futura estrella; las figuras adultas, con Kyle Chandler como nombre destacado, cumplen con sus respectivos cometidos. Finalmente, la historia está contada con una buena dosis de oficio y, sobre todo, con cariño y simpatía.


Pese a las alabanzas, estamos ante una película imperfecta a la que se le pueden achacar algunos elementos: falta de originalidad (esto es tan discutible en cualquier contexto...), personajes estereotipados (ese padre rudo que en el fondo es todo amor ―realmente parece un reflejo del Coach Taylor, je―), tópicos situacionales (drama familiar, huidas y reencuentros), elementos cogidos con pinzas (el accidente, el modus operandi militar, la cinta del Dr Woodward, los cubos, la guarida, los abducidos) y... es cierto. Todo está ahí y a los puntillosos les dolerá. Yo suelo contarme entre los que le buscan los tres pies al gato y enumero las mil incoherencias de una película, aunque ésta pertenezca al género fantástico. Sin embargo, creo que Super 8 supera con nota el reto que se había autoimpuesto de recuperar una forma de hacer cine y de contar una historia de crecimiento, de superación de miedos mucho más aterradores que cualquier monstruo creado digitalmente.

Precisamente ahí estén, tal vez, los enemigos más serios de Super 8: no sentir nostalgia por lo que nos quieren contar o no tener catorce años para ponerse en la piel de estos niños y ver la vida como ellos lo hacen. Son obstáculos subjetivos, sorteables, pero a más de uno le echarán de la película, lo cual sería una lástima porque Super 8 es una gozada de principio a fin.


Otras consideraciones:
* La secuencia final es perfecta, emotiva y bellísima.
* Los títulos de crédito son imprescindibles, carta de amor al medio y cachondo broche de oro para una gran experiencia cinematográfica.
* Abrams me gusta más en cine que en televisión. En dos horas sus historias se benefician de una concreción que ya hubiéramos querido algunos para Lost (lo siento, se ha ganado una colleja perpetua :p).

¡Saludos!

11 de mayo de 2011

Series: "Fringe" (S3 season finale)

Es curioso que en tres temporadas nunca haya dedicado una entrada a Fringe. Pensando en las razones, la más evidente debe de ser que la veo sin tomármela en serio; ojo, lo hago a gusto, disfrutando de un producto entretenido, excelente tanto en lo técnico como en lo interpretativo (salvo Joshua "Pacey" Jackson). El problema es que, sabiendo quién mueve los hilos, era previsible que tarde o temprano llegáramos al punto donde acaba de dejarnos el finale de la tercera temporada...


Spoilers a partir de este punto.

Fringe tardó en encontrar una voz. En sus inicios, coqueteó con los conceptos de The Pattern y The Observer como telón de fondo mediante casos autoconclusivos que evidenciaban el advenimiento de algo chungo. Olivia tenía un rollete, el agente John Scott, y un compañero, el agente Charlie Francis. ¿Dónde dejaba eso a Peter? De niñera de Walter y algo así como un traductor genio-espectador de los discursos pseudocientíficos de su padre. En la segunda temporada solventaron ese "problema" eliminando obstáculos (los mentados hombres de Olivia) para poner a Peter en una posición personajística injustamente privilegiada: de vulgar consultor civil era ascendido a compañero de facto de Olivia y, por lo tanto, tercera pata del relato, ahora sí, con todas las de la ley. Con el mismo fin, el de avanzar imparable por una senda narrativa segura, Fringe ha ido dando carpetazo sin más a toda carga, ya fuese una agente de otro estado que husmeaba en los eventos Fringe (la despacharon en un pis-pas), los interesantísimos shape-shifters, la relación de Peter con la mafia local y su exnovia prostituta o una impresionante galería de villanos (¿hay que creerse que David Robert Jones era un simple sicario de Walternate?). Finalmente todas las piezas estaban donde interesaban y el rollete entre Peter y Olivia brotó de la nada; sobre el papel en el despacho de un productor funcionaba, estoy seguro, pero no logré verlo en pantalla. En serio, Peter sacaría un cerapio en carisma (que no Joshua Jackson; Onari, discuss! ;p), juntos duermen a las piedras y ni el peor guionista se cree lo rápido que "he belonged with her". Pero claro, ¿qué hacer con Peter, si no? Mientras, nos era revelado el secreto de los Bishop y sus trágicas e inesperadas consecuencias: dos universos enfrentados en una guerra que acabará con la existencia de uno de ellos. ¿El arma definitiva? El pene de Peter Bishop.


Si bien los pergaminitos proféticos y la consiguiente relevancia de Peter (y sus decisiones amorosas, je) se regodeaban en lo ridículo y traían a la mente lo más chungo de Alias, la presentación del universo paralelo supuso un soplo de aire fresco que germinó en el mejor arco narrativo que la serie ha tenido hasta el momento: situaciones trepidantes, recuperación de valiosos secundarios (Charlie Francis), incorporación de personajes bien construidos (Lincoln Lee) y, en general, un despliegue de talento interpretativo coronado por la versatilidad de John Noble y Anna Torv. Una vez despojados de las apariencias y cómodos con la etiqueta de ciencia ficción, el final de la tercera temporada no ha hecho sino reforzar tal posición mediante un diálogo intertextual con obras capitales del género como Terminator, X-Men e incluso Doctor Who. "The Last Sam Weiss" se cerró con un flashforward, un efecto Shyamalan anticipado para hacer salivar al espectador de cara a "The day we died", en el que se exploran las consecuencias de los eventos que están teniendo lugar en el tiempo presente. En quince años, nuestro universo se parecerá al de ellos, Walter cumplirá condena como responsable de que nuestro universo se resquebraje, Peter y Olivia dirigirán la Fringe Division (el primero emulando a John Connor y la segunda, a Charles Xavier) y, lo más importante, Astrid no ocultará que es super-hot.


El capítulo en sí me gustó, pues si algo tiene Fringe es una factura técnica de caramelo y habilidad sobrada para crear atmósferas inquietantes, pero ha entrado en el peligroso territorio de la sorpresa, de la negación de sus propias constantes, del WTF como solución recurrente (por ejemplo: “he’s the man who’s gonna kill me”, así, sin pestañear, con Giacchino petándola de fondo, ¿era necesario?). Dónde nos llevará este final en términos de historia y desarrollo de personajes está por ver. No soy partidario del camino que han tomado porque, salvo Bill Murray en clave de comedia, nadie maneja con gracia ciertos elementos (ni siquiera el propio Abrams en Star Trek). Digámoslo claro: las paradojas temporales son una mierda. Se cargan la coherencia y degeneran en absurdo. Además, no sé vosotros pero yo no temo por Peter; estamos en un show de Abrams, que siempre acaban con casa-perro-niño, así que Olivia recordará a Peter en algún momento y listos, como ya hiciera Amy Pond (cuánto odié ese final). Por eso tampoco temí cuando Walternate mata a Olivia, porque cuando la norma es que no hay normas (véase la “explicación” final de Walter), que  todo se puede arreglar apelando a la vuelta de tuerca, la emoción se queda por el camino.

Hubo dudas acerca de la renovación de la serie durante buena parte de la temporada. La incertidumbre le sentó fatal, igual que a cualquier otra serie; derivó en tanteo y falta de contundencia (debido a la falta de seguridad). Personalmente, sería feliz si Fringe finalizara en la cuarta temporada y los guionistas pudieran escribir con margen un epílogo digno de todo lo bueno que son capaces de dar cuando no ceden a la presión con malas ideas, WTF’s y deus ex machinas (aquí, literalmente). De lo contrario, la penosa marcha que en su día emprendió Lost ya ha dado aquí su primer paso.

¡Saludos!

29 de mayo de 2010

This... is... Sparta!

Me había propuesto no afilar los cuchillos, no calumniar contra el prójimo, no derramar más tinta envenenada... pero mi ejército pide venganza. Y no es para menos: surgió de la nada, nos sedujo con frescura e inteligencia, y tras seis años haciendo promesas esperaba que tuviéramos la boca tan abierta como para tragar mierda a carretadas sin siquiera rechistar. Eso no puede ser.


Sí, evidentemente, hablo de Lost: ¡vaya bodrio de finale! A Cuse&Lindelof debió de encantarles el de BSG porque han hecho lo mismo... pero peor (¡con lo difícil que era!). Entre unos y otros han hecho que frases y conceptos cargados de épica, significado y grandilocuencia se tornaran vacuos en el mismo momento en que decidieron meternos un gol por toda la escuadra haciendo lo que les saliera de las narices, pisoteando sin compasión lo que ellos mismos habían establecido con anterioridad: "All that has happened before will happen again", "What happened, happened", "Because I'm meant to", "Special destiny", "Candidates"... ¿Cómo salir del embrollo? Pues deus ex machina y listos, que pensar algo decente cuesta. Y al que no le guste, a pelearse en los foros. Porque esto es lo mejor: sigue habiendo quien defiende y justifica este tipo de decisiones.

En principio hay dos posturas. Están los que querían respuestas y los que (ahora) afirman que la serie siempre ha ido de personajes. Evidentemente, estoy entre los primeros, y al exigir respuestas no me refiero a un "Lost for dummies" donde Jack y Jacob se sientan frente a cámara y sueltan:
"Ok, chicos. Punto 1: ¿Qué es la isla? La isla es... Punto 2: ¿Por qué el humo negro no puede abandonarla? Porque... Punto 3: ¿El poder de Jacob genera inmortales? Pues resulta que..."
No, por favor, no es cuestión de llamar idiota al espectador. Lo que tampoco es correcto es dejarlo todo en el aire y que cualquier explicación sea válida, bien por cristianismo, bien por budismo, bien por conocimientos avanzados de física cuántica porque, como no han dicho absolutamente nada, cualquier cosa que rellene el agujero satisface más que un gran interrogante (una iglesia con vidrieras en forma de Ying-Yang no es una respuesta; decir "Jacob lo hacía de un modo, tú puedes hacerlo de otro", tampoco). A todos nosotros nos dedico este vídeo:

Respecto al segundo grupo, no estoy de acuerdo con que Lost siempre haya ido de personajes, ni mucho menos con que (como se ha llegado a decir) los misterios y la mitología no solo hayan estado en segundo plano sino que eran totalmente irrelevantes, un mero conductor para las emociones humanas. Si esto fuera cierto, recordadme que la próxima vez me enganche a la versión serializada de Sonrisas y lágrimas, así me ahorraré dolores de cabeza. Tal vez en las dos/tres primeras temporadas, los personajes llevaran la mayor parte del peso (que no todo); sin embargo, a partir de los flashforwards que se inauguraron con el final de la tercera temporada el misterio y la fantasía se apoderaron de la serie. El arranque de esta última temporada, con el templo, el japonés misterioso y todos esos rollos parecía haber una clara intención de dar respuestas. Si, en efecto, la cosa solo iba de sentimientos, habrían podido saltarse la introducción de nuevos personajes que finalmente no han aportado nada.
De paso, también podían haber eliminado el que la isla saltara en el tiempo: además de evitarnos cinco capítulos infames, el pasote en cuanto a pisar el terreno fantástico (visto que además iban a ignorarlo de semejante forma) quedaba más contenido. Por último, que alguien se atreva a cuestionar que los cliffhangers no han ido mayoritariamente de revelaciones y “momentos Ben Linus” con zoom a los ojos y Giacchino de fondo a todo trapo subrayando lo obvio. En cualquier caso, estas mismas cuestiones se han discutido largo y tendido por la blogosfera, así que permitidme copiar dos citas sacadas de los comentarios de Diamantes en serie (cuyo anfitrión, el elocuente Nahum, dio una opinión que suscribo por completo).

Nahum: "Una vez que la serie desembarcó sin complejos en el terreno de la fantasía y la ciencia ficción, el pacto de lectura se ensanchó y aquello se asentó en el terreno del "todo vale". Dejó de resultar necesario trabajar la coherencia narrativa o dramática porque siempre se podía echar mano de una mitología milenaria, un viaje en el tiempo o un Más Allá que pospusiera todo".

Pixelwoman: "[…] Que una historia sea de fantasía no significa que pueda ir metiendo elemento tras elemento sin coherencia ni explicación alguna. Puedes aceptar algunos elementos fantásticos de entrada, que no van a tener explicación (como la Fuerza, las visiones de BSG...). Pero la diferencia es que en esas series ―o películas― los personajes no se pasaban capítulos enteros intentando DESCIFRAR ESE ENIGMA. En Star Wars todo el mundo acepta La Fuerza como tal [...], y, por tanto, el espectador lo acepta así también. Es un elemento más de la historia, pero esta no gira en torno a ella, la trama va por otro lado. [...] Sin embargo, no es el caso de Lost. ¿Cuántos capítulos han estado los pobrecitos míos intentando averiguar dónde está la isla, quién es Jacob, por qué no se puede concebir ―¡Juliet apareció solo para resolver ese misterio que jamás se resolvió!―, por qué hace falta una vacuna, qué buscaban los de Dharma...? [...] Esas preguntas eran parte del centro de la serie, y del juego que han establecido con el espectador desde el primer capítulo".
Anónimo: "Al final los guionistas han sido honestos, nos han vendido algo que no ocultaron nunca, humo". (esta es muy grande XD).

Si, con todo, os sigue pareciendo que Lost siempre ha ido de personajes pues... venga, supongamos que así ha sido: ni poniéndoselo tan fácil sortea el escrutinio con elegancia. Lo han resuelto con tonos pastel y recuriendo al lagrimeo: ¡qué bonito es que todos compartan un limbo de la felicidad! Hasta suponiendo que me lo trague, que alguien me convenza de lo importante que fue la isla para Charlotte, o para Penny. ¿Para Ilana no? Pobrecita, después de volar por los aires intentando proteger a los candidatos, elegida para tal fin por el mismísimo Jacob en persona ... ¿Tampoco significó nada para Michael, Walt, Mr.Eko? ¿Y la pareja ideal de Sayid fue Shannon y no Nadia? Vale. Cada cual tuvo sus momentos favoritos: a mí me gustaron el reencuentro de Juliet y Sawyer y las charlas de Locke con Jack y Ben Linus, pero de ahí a considerar una salida así de facilona como el mejor final posible para esta serie en particular, ni de coña. Ya puestos, ¿solo tienen limbo los que pisan la isla? ¿El resto de mortales, no? Raro, raro, raro. Cogido con pinzas es poco...

Paro aquí. Seguro que me dejo mil cosas en el tintero (asumo que irán saliendo en los comentarios) pero, como ya he comentado en otras ocasiones, rajar sin parar no es lo mío. También quiero revalidar lo dicho en la entrada anterior: pese a este final infecto e inmerecido, Lost mantiene su relevancia por otras facetas (aunque algunos ahora las tachen de secundarias). Para no despedir la entrada con amargura, lo hago con un vídeo de lo más cachondo. Seguro que la mayoría lo habéis visto, pero siempre hay algún perezoso que no pulsa los enlaces ;>.

¡Saludos!

22 de mayo de 2010

Hasta siempre, Lost


Twin Peaks, X-Files, Alias, Los Soprano, Urgencias o Buffy, por citar algunas, son las responsables de que las series modernas hoy sean como son. De entre todas ellas, posiblemente sea Lost la que marcará un antes y un después en el modo de entender la ficción, la narrativa e incluso el fandom. Todo el mundo conoce Perdidos, la haya visto o no. En la blogosfera han corrido ríos de tinta sobre los supervivientes del Oceanic 815; sobre ellos y la isla se ha discutido, debatido, analizado y, sobre todo, teorizado.

Porque las teorías locas que su vasto grupo de fieles ha elaborado con tal de dar respuesta a los cientos de incógnitas y misterios (osos polares, monstruos, una francesa con acento de Europa del este...;p) que la serie ha ido formulando capítulo tras capítulo conforman una de las razones por las que sin duda será recordada. Todas las dudas se disiparán, por fin, este domingo por la mañana; parecía mentira o, por lo menos, muy lejano, pero finalmente ha ocurrido...

Tras seis años en antena, el gran puzzle ideado por JJ Abrams (y complicado por Damon Lindelof y Carlton Cuse) se completará al colocar su última pieza, un capítulo doble que responde al explícito nombre de "The End". Sin embargo, estoy convencido de que Lost no acabará aquí. El final levantará pasiones entre unos y defraudará profundamente a otros, con lo que la polémica el debate quedará servido y el fandom tendrá cuerda para rato.

El visionado de "Across the sea" y "What they died for" me ha dejado frío. No puedo evitar acordarme del regusto amargo, de traición a la esencia de la serie que en su día me dejó el final de BSG, serie con la que Lost comparte temas y formas de tratarlos. Da la impresión de que tanto templo, tanto japonés molón y tanto intérprete no sirvieron para nada y perdimos cuatro o cinco capítulos al inicio de temporada que ahora se sienten necesarios. El finale tiene todas las papeletas para ser una gran tomadura de pelo, y hablar sobre la serie en conjunto bajo esa influencia me parece injusto.

Por tal razón escribo esto ahora y no pasado mañana: quiero rendir homenaje a Lost por todo lo que sí ha hecho bien que no es poco y por lo que ha significado para la historia de la televisión. Despido esta entrada (y con ella a Jack, Kate, Sawyer, Locke, Sayid, Hugo, Kwons, Desmond, Juliet, Faraday & co.) con el vídeo ganador de un concurso organizado por la cadena ABC en conmemoración del final de la serie. El amor de los fans que ha hecho de ella algo grande se respira en cada fotograma. Disfrutad del vídeo y... ¡larga vida a Lost!



26 de febrero de 2010

Cine y series: un poco de todo (III) -en breve-

Ryan Bingham es un ser desapegado de todo y todos. Su vida se desarrolla entre aeropuertos y hoteles –300 días al año fuera de casa así lo acreditan y su trabajo, en una fantástica época de bonanza económica como la que nos ocupa, consiste en efectuar "recortes de personal". Horrible, ¿verdad? No para él: de cada habitación hace un hogar y del despido un arte. Aunque la premisa es llamativa y original, me llevé una impresión amarga de Juno, la anterior película de Jason Reitman. Pero las buenas críticas y que Clooney siempre cumple fueron baza suficiente para cambiar de idea... y así disfrutar de Up in the Air, una buena película sobre un tipo peculiar con una filosofía de vida igualmente peculiar que será puesta a prueba. Lo bueno de la película es que no juzga, simplemente muestra, y ofrece diferentes puntos de vista sobre los temas que trata: a cada cual le corresponde decidir con qué se queda. Es candidata a mejor película, director, guión adaptado, actor y actrices secundarias (Vera Farmiga y la "crepuscular" Anna Kendrick) en los próximos Oscar. Aunque este año la competencia es dura, no sería de extrañar que algo se llevara.

En la medida de lo posible, procuro ver las películas candidatas a las "categorías importantes", pero esta vez me han faltado varias (la crisis...;p). La próxima quizá sea An education, de la que no hacen más que cantar maravillas de su actriz protagonista. Ya que hablamos de premios, saltamos a los Goya del año pasado y Pagafantas. Esta también habla de filosofías de vida... en cachondeo, claro. La verdad es que esperaba más de una película humorística de eternos perdedores en el terreno sentimental, pero confieso que me reí con las metáforas del reino animal (¿quién no conoce "la cobra" o "culebrilla"?XD) y me pareció una película... cómo decirlo... con mensaje ;> La secuencia final, por cierto, impagable. Ah, y aunque tenga que ver demasiado de refilón, la excusa sirve para enlazar este vídeo desternillante ("¡Contigo no, bicho!" XD).

Impagable, aunque por otras razones, también es Lost. Tranquilos, que no vuelvo a la carga para rajar de ella. Al contrario: el cuarto capítulo, "The substitute", fue grande gracias al gran Terry O'Quinn. Como se viene comentando por la blogosfera, lo jodido es que tras la cantidad de animaladas que nos han endosado sin dejar tiempo para digerir, la serie se ha rodeado de un aura en la que parece que todo vale... La conclusión es que la saturación de sorpresa ha degenerado en la ausencia de ésta. ¿Qué puede superar a una isla que salta en el espacio y en el tiempo? (por poner el ejemplo más bizarro que recuerdo). Si ahora dijeran que Claire es la encarnación de la virgen y Aaron el nuevo Mesías me traería sin cuidado. Vaya, al final he terminado despotricando… XD.

Para acabar, quería comentaros que acaban de darse a conocer los finalistas del concurso de diseño de la carpeta UB 2010-2011. Han tumbado mi diseño por segundo año consecutivo (podéis verlo en detalle pulsando sobre la imagen). Esto del diseño gráfico es una cuestión bastante subjetiva, pero el año pasado me dolió no estar entre los finalistas visto el lamentable nivel (la ganadora, que arrasó en votos, afortunadamente sí estaba bien; a las otras supongo que las votaron sus contactos de Facebook). En esta edición la cosa ha mejorado, aunque confieso tener duras reservas por alguno de los diseños. Pataletas personales y amargura al margen, si sois alumnos de la Universidad de Barcelona podéis votar desde esta página (o curiosear para ver los finalistas de este año y anteriores) y elegir qué llevaremos todo el año que viene bajo el brazo.

¡Saludos!