8 de septiembre de 2013

Series: "Suits"

Harvey Specter es experto en negociación: cierra tratos antes de que el caso llegue a los tribunales, donde el proceso se eternizará y costará un riñón en tiempo y dinero al cliente y al bufete, Pearson Hardman. Hablando en plata, Harvey es la hostia en vinagre. Hace tan bien su trabajo que prácticamente no verás un juicio porque Harvey siempre gana. Harvey mola, con su presencia impecable y esa voz brillante de locutor de radio, perfecta para lanzar los elocuentes chorreos con que zanja las discusiones. Harvey Specter mola mazo.

Mike Ross es buen tío y más listo que el demonio, pero la vida le ha llevado por derroteros un tanto cuestionables. Entre trabajos de poca monta saca partido a su memoria fotográfica y se juega el pellejo pasando para otros el examen de admisión a la escuela de abogacía o, si el perla de su amigo Trevor lo ha metido en otro lío, moviendo marihuana de aquí para allá... Hasta que un buen día Harvey Specter se cruza por casualidad en su camino y le ofrece la oportunidad de demostrar su talento trabajando como abogado en Pearson Hardman. Solo hay un pequeño detalle a tener en cuenta: Mike jamás ha puesto un pie en Harvard, requisito sine qua non para formar parte del bufete. Pero no es problema; a Harvey Specter siempre se le ocurre algo. 

Suits es una historia de amor (la de Harvey y Mike, claro).
O dos (la de Harvey y Donna, por supuesto).
O tres (la de Mike y Rachel, sin duda).
También es una comedia (el show de Louis Litt, ¿quién, si no?).
Y Suits es, o al menos lo parece, una serie de abogados (de eso se encarga Jessica).


¿Qué quiénes son? Es que queréis saberlo todo... Pues preguntad a Donna; ella lo sabrá. Lo que sea, sobre Harvey o cualquier ser humano a tiro (pero especialmente sobre Harvey). ¿Esa estúpida sonrisa? Bórrala ya de tu rostro o averiguará con quién has pasado la noche (en realidad ya lo sabe). ¿Ese dossier tan urgente? Está en tu mesa desde anoche. Sabe tus necesidades incluso antes de que tú mismo las intuyas. Es la secretaria perfecta, en todos los sentidos. ¿Por qué? Porque es Donna, sencillamente.

Rachel es la chica de tus sueños, aunque con lo que ella sueña es ser abogada. Es la asistente legal que trabaja más duro y mejor hace su trabajo. Si es tan competente ya debería ser abogada, pero los nervios se la comen y es incapaz de aprobar el examen de acceso a la escuela de abogacía. Hay una leyenda urbana sobre un tipo a quien se puede contratar para que lo pase por ti...

A Louis Litt es para darle de comer aparte. Es un litigador inteligente, tenaz, eficiente y detallista, pero no existe mayor perfección que Harvey Specter. Vivir a la sombra de semejante cretino (y secretamente admirarle) ha convertido a Louis en un generador de bilis viviente. Hará de tu vida un infierno si le concedes la ocasión, como a diario hace con los asociados del bufete. Sin embargo, hay una oportunidad de llevarse bien con él: ¿eres un gato? ¿No? ¿No eres un adorable felino? Vaya, pues entonces olvídalo; Louis Litt te odia.


Controlando cada movimiento cual ave de presa tenemos a la impresionante Jessica Pearson, mano de hierro que dirige Pearson Hardman y la única persona aparentemente capaz de controlar los métodos poco ortodoxos de Harvey. Lo cierto es que la mayoría de veces también depende de ellos para salvar el caso y las cuentas del bufete (mejor no saquemos el tema delante de ella.) Ah, cuando quiere Jessica puede ser tan cachonda como los demás y citar películas en el momento más inapropiado.

Tras dos temporadas y media siguen tan divertidos y refrescantes como el primer día. Lealtad, rivalidad, amistad, una pizca de amor... el caso es lo de menos, como suele pasar en las buenas series "de abogados" (véase The Good Wife). Si hay una constante temática es la lealtad y, quizá, los valores: hasta dónde somos capaces de llegar por obtener la victoria, sea lo que eso sea. No obstante, por encima de pretensiones morales lo importante es el ritmo, pasarlo bien y tras cada capítulo conocer un poco mejor a Harvey, Mike, Donna y compañía. Los guionistas de Suits se lo pasan en grande y hacen referencias constantes a otras obras de ficción, desde el muy de moda "Un Lannister siempre paga sus deudas" a joyitas de los 80:

- Solo puede quedar uno.

- Harvey, ¿estás citando Los Inmortales en un entierro?
- En esa peli muere un montón de gente. Parece apropiado.


En un conxtexto de lofts, áticos neoyorquinos, localizaciones VIP y trajes de tres mil dólares, Harvey se mueve como pez en el agua y Mike parece un pulpo en un garaje, pero el padawan aprende deprisa y no se amilana ante nadie (ni siquiera Jessica). Centrándose en su relación, la serie ha ido desarrollando una personalidad propia cuyo ingrediente esencial es nunca tomarse demasiado en serio, algo que le sienta estupendamente. Incluso en medio de tramas serias, el divertimento es plato fijo en el menú con absurdos flashbacks (esos que solo sirven para reírte del pelo y la ropa que les han puesto para rejuvenecerlos), citas a destajo que van de Shakespeare a Battlestar Galactica o situaciones desternillantes que acostumbran a pivotar sobre Louis Litt y su interminable lista de rarezas. ¿Cuántas veces se ha pronunciado veredicto sobre quién quiere más a un gato?

Suits tiene un piloto de hora y veinte que pone las cartas sobre la mesa de forma muy honesta. Mi consejo es que os lancéis sin más. Si os volvéis fieles, saldréis ganando seguro: Harvey Specter os deberá una.

¡Saludos!

2 comentarios:

Carlos Sánchez dijo...

Como estaba un poco soseras últimamente con las series, al ver tu post he seguido tu consejo y he de decir que... ¡no me arrepiento en absoluto!

La serie es cojonuda, mezcla de Mad Men (aunque la de AMC es mucho mejor, eso sip) y la fórmula de "casos" (a lo House o The Mentalist).

Llevo 9 episodios y estoy disfrutando un montón, aunque espero que no se perpetúe el efecto antes comentado durante el resto de temporadas (caso: Harvey se sobra - sale un marronaco - Mike la caga - encuentran la solución de repente hablando de otra cosa - algo de trama marujil - todo en ese orden).

Gracias por el consejo!

PD. ¿Alguna vez pensaste que tus post servirían realmente de algo? Mola! xDDD

JM dijo...

Comentarios como el tuyo le alegran a uno el día, Carlos. ¡Gracias! Te las doy en nombre de Harvey Specter :p

Precisamente por esto escribo en un blog. Para compartir e intentar hacer llegar a otros (o advertirles sobre) aquello que a mí me ha gustado y pienso que merece darse a conocer (hay otras razones, menos altruistas, pero la que queda bien decir es esta XDDD).

Suits es genial, yes. Del tirón te pones al día en un mes a capi diario. Si maratoneas, como parece tu caso, dura dos telediarios... pero es que engancha. Esa comparación con Mad Men la había oído con anterioridad; al no haberla visto no tengo ni idea (una de mis demasiadas series pendientes, aunque a la cabeza va Breaking Bad). La de Matthew Weiner parece más seriota, por eso, con toda las pretensión de la que Suits pasa por completo.

"Harvey se sobra - sale un marronaco - Mike la caga - encuentran la solución de repente hablando de otra cosa - algo de trama marujil - todo en ese orden"
Errr... esto... yo.... A ver, no te voy a engañar, a grandes rasgos la estructura en los casos episódicos no cambia demasiado. Puede cagarla Mike, Louis o incluso Jessica (Harvey, no XD), pero alguien la caga para complicar las cosas. No obstante, al haber más personajes y, por tanto, otras tramas, creo que lo llevan con más gracia que en House, donde el bueno de Greg era dios y sobre él pivotaba el universo de la serie. En la S3 han experimentado con un caso largo y personalmente prefiero que vayan cambiando por una cuestión de dinamismo y porque, no sé a ti, el caso en sí casi siempre me la trae floja en cualquier serie (salvo los de The Good Wife, que siempre son actuales y a veces muy muy MUY buenos).

Y ahora vamos a lo serio... ¿Jessica o Donna? XDDD Mejor lo discutimos con una cervecilla ;)

¡Bienvenido a Suits!