16 de octubre de 2009

Cine: "Ágora"

Hypatia de Alejandría está tremenda (¡Rachel Weisz!) y se cuelga de ella hasta el apuntador, lo cual es un problemón porque a la chica solo le interesan las estrellas y los asuntos del folleteo le dan más quebraderos de cabeza de los que ya de por sí le da el hecho de ser una mujer inteligente en el siglo IV... más o menos de esto va “Ágora”, la última de Alejandro Amenábar. Ei, y si en serio no sabéis de qué va es por qué no os da la gana, porque más bombo que a esta se lo han dado a pocas. ¿Cuánto hace que proyectan el trailer?


Coñas aparte, la película está bien. Bien sin más. Apropiándome de una de las críticas de Risto Mejide, diré que “es como un vibrador, perfecta en la ejecución, pero fría en el sentimiento”. Y es que, aunque todo luzca estupendo en pantalla, cuesta una barbaridad empatizar con las motivaciones de Hypatia. Es preocupante que no aparte la vista de los cielos cuando a su lado, en tierra, sus congéneres se están matando y la ciudad se está yendo al traste por una pugna entre religiones. El resto de los personajes son muy correctos; destacaría a Orestes (Oscar Isaac), Sinesio (Rupert Evans) y Amonio (Ashraf Barhom). Sin embargo, cuestionaría al alabado esclavo Davo (Max Minghella), cuya inexpresividad me lleva a no comprender a su personaje en ciertas escenas. Amenábar es un buen narrador y las dos horas y veinte que dura se pasan razonablemente bien, aunque el final se me antoje un poquillo abrupto.


Lo mejor de la película es, sin duda, que en ningún momento tenemos la sensación de estar viendo “cine español”… y aquí es precisamente adónde quería llegar ─me daba un poco igual hablar de la película, ¿se ha notado mucho?─. En serio, ¿”Ágora” es cine español? El presupuesto procede esta vez en su totalidad de fondos nacionales, en concreto Telecinco y otras dos productoras, una del propio Amenábar; no así ocurrió en “Los Otros”, una clara coproducción con USA, donde también se habló igualmente de “cine español”. En cambio, todo el casting es extranjero y la película es en habla inglesa… no sé, a mí me da que la intencionalidad de cuajar en el mercado internacional es evidente.


¿Qué significa la etiqueta “cine español”? ¿Que se ha producido aquí? Me parece una incoherencia cacarearse de eso y después rodar en la lengua de Shakespeare. No conozco de nada al director (obviamente), así que todo lo que diga no son más que meras conjeturas basadas en sus declaraciones, pero me da la impresión de que Amenábar solo pretende hacer buen cine, contar buenas historias, pasando de las etiquetas (español, europeo, de autor, americano… qué más da) que cuelgan un puñado de interesados. Involucrarse en la producción no obedece a que sea una obra “más española” sino, como buen artesano, a tener un mayor control sobre el resultado final.


10 comentarios:

Cosette dijo...

Bueno, pues volvemos a coincidir en lo que respecta a esta peli... A mí también me parece que está bien, pero nada más. Es una película bien filmada, bien interpretada, con una ambientación y unos efectos más que correctos--los escenarios se me antojan un poco vacíos, sin embargo... Siempre imaginé Alejandría como una urbe mucho más bulliciosa. Sin embargo, la película me parece un poco fría y anticlimática; en ningún momento llegué a conectar a un nivel emocional con Hypatia, aunque tengo la sensación de que eso precisamente es lo que pretendía Amenábar (no han tachado su cine de "frío" más de una vez?)

Y respecto a la terminología "cine español"... Pues no sé; el presupuesto de este filme es español, el director también; la verdad es que me importa poco, lo único que busco es una buena historia. Personalmente no soy una gran fan del cine español, pero eso es porque gran parte de su producción consiste en comedias casposas o dramas humanos, y ninguno de los dos géneros es santo de mi devoción (aunque mira por donde, me apetece mucho ver "Celda 211").

Por cierto, coincido contigo en lo que respecta a Rachel Weisz... No es la típica belleza convencional, pero esta chica me parece guapísima y con muchísima clase, además de una buena actriz (quien llegara a los 40 cómo ella xDD).

Killy dijo...

Para variar, la peli no la he visto, y como tampoco me dice especialmente nada quizá tarde en hacerlo.

Lo que sí me ha parecido muy interesante es el asunto del cine patrio y las etiquetas para con las cosas.

En el cine está pasando un poco como en el rol y el comic con el tema independiente, me da la sensación. Mi opinión es que se crea una etiqueta para catalogar a un grupúsculo que no concuerda con el 'mainstream', como es el caso de 'cine español' o 'indie'. Una vez éste amplía su concepción, se diversifica o, mucho más importante, se populariza, deja de tener sentido dicha etiqueta y se desdibuja su significado.

Al final, como bien ilustras, esto son el tipo de polleces, hablando en plata, que creamos los fans para entretenernos discutiendo entre historia e historia que consumimos.

Lo importante es eso, las historias, y si gente como Amenábar están forzando las etiquetas para conseguir contar las que quiere (pese a quizá no ser demasiado empáticas), que lo haga, ya los criticaremos mientras vemos sus pelis ;D

PD. Y sip, le daba sin dudarlo xDDD

JM dijo...

Hola, Cos!

Yo también imaginaba Alejandría como un lugar más bullicioso y exótico, un bazar enorme de variedad étinica y cultural... ¿falsos mitos? Quizá. O falta de presupuesto. El propio Amenábar comentaba en su entrevista en “El hormiguero”, el programa de Pablo Motos, que el presupuesto inicial era de 70 millones de euros y bajó a 50, por lo que tuvieron que recortar de aquí y de allá. Imagino que por el camino se perdió un poquito de la grandeza visual requerida (y extras mejor adiestrados ;p).

Las críticas a su cine “frío” acostumbran a derivar (degradar) hacia la falta personal. A él en persona le han llamado “estufa fría” o alguna tontería parecida en más de una ocasión. Huelga decir que me parece totalmente injustificado ─la envidia todo lo puede─. Este tipo es uno de los grandes y talento le sobra. Aunque “Tesis” no me quitara el sueño (ojo, hace una barbaridad que la vi y puedo estar metiendo tremendamente la pata), lo cierto es que para buscarle rivales había que saltar el charco porque ese tipo de cine no se hacía en España. De ahí en adelante: “Abre los ojos”, “Los Otros”, “Mar adentro” ─esta no la he visto aún─ y ahora “Ágora”. Son películas que pueden gustar más o menos pero gozan de una acogida general incuestionable.

Vuelvo a su frialdad. Hypatia, más que ser fría, es que encuentra el calor en otra parte (la astronomía, tranquilos ;p), está totalmente despegada de la realidad que la rodea porque los conflictos a los que se enfrentan sus congéneres le parecen absurdos. Claro, visto desde el siglo XXI ese modo de pensar parece evidente, pero quizá en el contexto histórico de la película (siglo IV) queda un poco injustificado tanto pasotismo y superioridad intelectual. ¿Qué pasa ahora cuando un científico afirma que existe vida inteligente extraterrestre, con sus sociedades y tal? Que, si no se le toma directamente por loco, en el mejor de los casos se le exigen pruebas. Pues con Hypatia pasa lo mismo, está totalmente convencida de lo que dice, pero fuera de su burbuja esa convicción carece de credibilidad porque nada la sustenta. Claro que luego entraríamos de lleno en que es una mujer y quieren desacreditarla por eso y no por sus teorías… Bueno, creo que me estoy yendo por las ramas. La conclusión de todo lo que digo es que no me acabo de creer su comportamiento, que Amenábar ha proyectado en ella su visón contra la intolerancia y, al retroceder 17 siglos, el personaje queda desubicado. Aunque se dice que el genio y la locura comparten cama… ¿Qué opinas?

Coincido contigo sobre Rachel Weisz: guapísima, con clase, inteligente, divertida y, por supuesto, buena actriz. Peácho de güoman!!;>

(pd: yes, “Celda 211” tiene buena pinta. En el Festival de Sitges fue de lo que más gustó).

JM dijo...

Muy buenas, Killy!

Etiquetar es una forma de intentar entender el mundo, pero también de delimitarlo. Como tú comentas, algo embrionario puede encajar en una etiqueta nueva u otra ya existente, pero ¿qué pasa cuándo el producto madura y se desarrolla? Por ejemplo, “cine español” es una etiqueta que, por definición, tradicionalmente se ha opuesto a otra, “cine norteamericano”: falta de medios vs. despilfarro, casposidad y drama social vs. variedad de géneros. Estoy generalizando mogollón, pero eso es lo único que se consigue con las etiquetas. “Ágora” no encaja con las implicaciones del “cine español”; tampoco el cine que hace Isabel Coixet, pero a ella se le ha colgado la del “cine de autor” y en esa su cine sí cuadra mejor.

No sé quién crea estas polleces, si son los fans o los que manejan la industria. El caso es que entras en imdb.com, te dice que tal película es una comedia y luego te encuentras con un dramón familiar de nivel; o grabas una canción de “Linkin Park” en tu reproductor de música y el buscador por géneros los clasifica como “nu metal”, ¿las de qué disco, el último también? ¿todas? ¿qué otros grupos “nu metal” hay? Bueno, desvariamos, cómo no, pero parece que lo suyo es reventar las barreras de nuevo, ¿no?

Killy, cómo puedes hablar con tan poco respeto de la fabulosa Rachel Weisz… oh, me indignas… oh… (yo también le daba, que quede entre nosotros ;>).

Onari dijo...

(demasiados caracteres...pongo dos :))

Uf, a ver. Ya me veo que mi comentario no va a tener ni orden de concierto, porque me veo defendiendo la película en clave de "es un peplum y me gusta so sue me", pero sin que se note. Me encuentro en una situación familiar, ¿a alguien le suena "Alexander"? En fin, intentaré ser breve... Pues eso, que allá vamos:

Hypatia: Todo el mundo dice que es fría. Despegada... Es curioso, yo había visto la película dos veces y hasta que la gente empezó a emitir dicho juicio, ni se me había pasado por la cabeza. Habré desarrollado ceguera selectiva para los personajes que me gustan. Porque una cosa es que se lo perdone todo y otra que ni siquera lo vea (y believe me, tanto a Sam como a Dean los he puesto a caldo más de una vez). El caso es que debe de ser que no, que no me parece fría. Desde el principio es muy apasionada, vale, con la ciencia. Pero a cada loco con su tema. Si fuera una película de amor y el Personaje X estuviera bebiendo los vientos por el personaje Y, a lo mejor también pasaría tres pueblos del contexto político social en el que se encuentran, solo en que no se cargaran a su amorcito. A nadie le extrañaría, porque claro, habría más identificación con X. La pena es que Hypatia está enamorada de la astronomía.

Para gustos colores.

Sin embargo, a mí no me resulta tan despegada. Es decir, de lo único que pasa bastante es de el baile de religiones, porque verdaderamente le importan una mierda. Es la causa la que no comparte, no la pena porque la gente la palme. En la primera parte protege a sus alumnos en plan mamá leona y en la segunda le implora a Orestes que pare esa locura y aprese al bueno de Cirilo antes de que "se queden sin pueblo al que gobernar". Defiende a Davo cuando van a azotarlo, lo cura, lo salva, lo perdona...

Lo único que le pasa es que no se lo quiere tirar. Y a Orestes tampoco. Y yo adoro a Orestes, pero chico, la vida es dura.

Creo que Hypatia lo que no entiende es que se haya podido llegar hasta esos extremos por algo como la fe, que para ella es algo del estilo a preferir ternera o cordero, a lo sumo. Imaginaos que en la próxima década estalla una especie de guerra civil entre partidarios de Kas Naranja y Kas Limón; podrás sentirlo por los muertos, pero ¿cómo @#$% te vas a implicar o tomar partido seriamente por tamaña estupidez?

Aka: religión para una científica.

En definitiva, que puedo entender que se la vea como fría, pero también veo momentos en que no me parece que lo sea. And I stopped making sense like a paraghraph ago, so let's go to...

Onari dijo...

(cont)
Davo: Como personaje es el que más me atrae. Natural, es el poster boy for angst de principio a fin. Sí que es un poco inexpresivo, pero confieso que me lo creo durante casi toda la película, salvo al principio, que con la pinta de pipiolo que le ponen... Me ha pasado un poco como Légolas: no te das cuenta de que era inexpresivo hasta que intentas entender por qué en el resto de películas Orly es infumable. De todas maneras, es el que más pena me da en toda la historia, mi pobre niño perdido que se cristianiza por despecho y para formar parte de algo al mismo tiempo.

De todas maneras, comprendo que se trata de una preferencia completamente personal. Mi debilidad personal hacia los personajes torturados.

Orestes: Nada que decir. Claramente mejora con la edad y lo adoro.

Primo de Brad Pitt, aka Sinesio: ¡¡¡Traidor de mierda!!! Aunque en rigor es de los más coherentes desde el principio. Él cree. Punto. Lo dicen las escrituras, pues será verdad...

Aún así, grrrr... Lástima que fuera tan mono.

Cirilo: Gran "villano", nada más que decir.

Amonio no me despierta el menor interés, un radical procedimental más.

Tampoco estoy de acuerdo con lo de fría en el sentimiento, en la medida en que cada vez que oigo la banda sonora entro en fase "qué pena...la quiero volver a ver..." Again, yo debo de ser muy fácil. El final me encanta, por lo trágico e inevitable del mismo ^_^

Y respecto a lo de cine español, también nosotros lo hablamos un poco. Es complicado de determinar, porque Ágora es claramente una película que se consideraría "anglosajona" (salvo porque con los americanos, los cristianos serían buenos), pero si echas un ojo a los créditos, casi lo único que tiene de anglosajón es el casting. La producción y la parte técnica, el director y (asumo) que el guión...todo es patrio. Lo único que no lo son son las caras y la lengua (que Dios nos pille confesados si les hacemos hablar en español a los pobres, tipo La Pasión de Cristo). Creo que la diferencia es el enfoque: Amenábar quiere hacer películas (y ahora me preparo para los gritos puristas) NORMALES, ¡coño! Que parece que para que sea cine español tenemos que lamentarnos de nuestra pobre suerte en la guerra civil o en carabanchel. Y mucha droga y sexo y suciedad...o Torrente, que es todavía peor.

Ya se me ha ido, ¿verdad? Mejor que me vuelva a trabajar, no vaya a ser que vengan mails urgentes.

L xx

JM dijo...

Buenas, Laura!(parte 1)

¡Wow! Menudo comentario O_O.
Defendiendo "Alexander" creo que estábais Oliver Stone y tú (con Colin Farrell nunca pondría la mano en el fuego después de semejante putada capilar). Pero no comparemos, "Alexander" era un hueso y "Ágora" es una buena película con puntos discutibles. Discutiremos sobre esos puntos, interpretaciones y demás, pero no sobre la calidad de la película. En realidad tampoco me metería en serio con "Alexander", o al menos no contra ti y no a nivel histórico, ya que tu conocimiento de la materia me dejaría pronto sin argumentos -y aquí tres cuartos de lo mismo, me temo-.

Lo de la frialdad de Hypatia surgió como plasmación/traslación de la forma de hacer cine de Amenábar y de cómo podemos estar de acuerdo o no con la afirmación. Yo lo estoy en parte. Saltemos al final: mi pena y empatía iban dirigidas hacia Davo, no hacia Hypatia, y eso tras dos horas veinte de metraje. ¿Qué ha pasado? ¿Qué me he perdido? La falta de historia de amor no es; soy el primero que no la echa de menos en "Canción de Hielo y Fuego" y, si finalmente Martin no la incluye, te aseguro que de su saga no diré que es fría. Creo que la revelación la tuve en la que escena en la que Orestes hace una especie de segunda intentona, pero más en plan platónico, de admiración; ella casi ni le escucha y contraataca con aquello de "si pudiera entender un poquito de esto (astronomía) no me importaría morir" o algo así. Él pone cara de resignación -por la de veces que ella le habrá hecho eso- y ya está. Ahí no hay romance, está muy claro que entre ambos solo hay una buena amistad, pero sí siento un abismo entre ellos. Entre Hypatia y todos los que la rodean. Si no comprendes y apoyas su lucha contra los enigmas de la naturaleza (incomprensible para casi todos los personajes de la película, salvo su padre y el esclavo mayor, que de jovencito aprendió que hay que decir "Sí, bwana" o te fustigan), no estás a su lado.

Estoy contigo en su postura acerca del baile de religiones y que semejante soplapollez no salpique a los suyos. Pero sospecho que si la guerra girara en torno a Elipse vs. Círculo (otro gran debate, no te vayas a pensar), el primer hachazo lo daba ella. Y entonces verías la situación del revés: ella llamando a filas a toda Alejandría y preguntándoles uno por uno «¡¿Elipse o Círculo?!». Ay del que se equivocara de bando o hiciera que la cosa no va con él... Y ya que lo planteas, ¡Kas Naranja! ¿Cómo osas?;p

Otros personajes.
Davo. Pipiolo, esclavo y sexualmente castrado con Hypatia. O temido, de negro, molón, con barba de machote y probablemente violando de tanto en tanto a alguna judía (off-screen, claro)... ¡Es normal que se cambiara de bando! Coñas de mal gusto al margen (aunque tengan base ;p), lo cierto es que Davo me confunde con su conflicto interior. Durante la escena clave en la que Amonio le pide ayuda para derrocar la estatua de Serapis, no sé qué ideas le cruzan por la mente. Y ahora lanzo uno de esos míticos ejemplos en los que solo yo veo la relación: "Cara a cara". Sí, lo digo totalmente en serio, la dirigida por John Woo, con Nicholas Cage (Castor Troy) y John Travolta (Sean Archer).

(sigue en la parte 2)...

JM dijo...

(parte 2)

Cuando Sean Archer se infiltra en la prisión de máxima seguridad ya con la apariencia de Castor Troy para conseguir información, se mete en una pelea. Comienza a comportarse como un gallina, pero eso no es lo que esperan de él: es Castor Troy. Debe convencer especialmente al hermano de Castor, Pollux, que no se fía un pelo del asunto. El bueno de Sean termina pateando las costillas a un tío medio muerto, con cara de alucinado, lágrimas y moquillo colgando mientras grita "¡Soy Castor Troy!¡¡Soy Castor Troy!!¡¡¡Wooooo!!!". Adoro esa película y adoro esa escena. Pues creo que en "Ágora" pretenden lo mismo con Davo. Él es Sean Archer, bueno y responsable, pero los malotes cristianos quieren que sea Castor Troy y derribe imágenes de otro dios...y lo hace, y parece que disfrute, cuando justo antes lo que parecía es que repudiaba la barbarie que le rodeaba, perpetrada por los cristianos. En Sean/Castor siento el sufrimiento de la transformación, en Davo/parabolano ni la huelo. Luego le dan matices, pero me lo creo porque no tengo nada más a lo que aferrarme que sus palabras, no porque me llegue la fuerza de su sentimiento al decirlas.

Orestes es genial. Al principio le habría lanzado una pedrada a la cara, pero tras la escena doble fllauta + pañuelo con regla no puedo sino sentir cimpatía hacia él... porque en el fondo es un buen tío, claro. Me hace gracia que en el epílogo narrado lo rediman por algo de lo que él no tiene realmente la culpa (Hypatia’s fate was doomed all the same).

Con Sinesio... no sé. Pelín cabroncete, pero tú lo dices: coherente con sus ideas, tanto como lo es Hypatia con las suyas. Cirilo me gusta por usar la inteligencia para conseguir lo que se propone. Y me hace gracia que Amonio te sea indiferente... ¡¡A mí me encanta!!
"¿A ti Dios te habla?"
"¡Constantemente! Amonio esto, Amonio lo otro. Al final le he pedido que se callara”.
Evidentemente su discurso religioso me remueve los intestinos −como cualquier discurso religioso, no crea que sea lo mismo hablar de espiritualidad o incluso de fe que de fanatismo, pero ese es otro tema−, pero él me hace gracia por su comportamiento jovial, siempre velando por Davo más allá de la obvia de la obvia lavada de cerebro.

El final... a ver... me encanta lo que hace Davo, es un acto misericordioso que demuestra lo que todos ya sabíamos: que sigue teniendo buena pasta en su interior aunque no pueda demostrarlo si no quiere que se lo coman sus propios compañeros. Pero por otra parte pensé... ¿y ya está? ¿Así? No sé, si tuviera que buscar el clímax de la película, creo que lo situaría hacia la mitad, cuando los cristianos destruyen el Serapeum y Davo cambia de bando (porque le llaman “idiota” ;p). Que el clímax esté ahí, para mí significa que a partir de ese punto la emoción solo puede mantenerse o decaer, pero no remontar el vuelo... y al final me quedo como un poco igual.

And finally! Yes, creo que la producción es totalmente española, al menos el dinerillo y los técnicos. El guión es de Amenábar y su colaborador habitual, Mateo Gil y los actores, según Filmaffinity, pues... Rachel Weisz, Max Minghella, Ashraf Barhom, Oscar Isaac, Michael Lonsdale, Rupert Evans, Homayoun Ershadi, Richard Durden, Sami Samir, Manuel Cauchi, Homayoun Ershadi y Oshri Cohen. Ya ves, muy castizo, sí ;p Y ahora te cito:
Creo que la diferencia es el enfoque: Amenábar quiere hacer películas (y ahora me preparo para los gritos puristas) NORMALES, ¡coño! Que parece que para que sea cine español tenemos que lamentarnos de nuestra pobre suerte en la guerra civil o en carabanchel. Y mucha droga y sexo y suciedad...o Torrente, que es todavía peor.
No se te ha ido. Eso es sabiduría puesta en palabras, coño.

Un besote!! (y thanks por el mega-comentario ;>)

Onari dijo...

Muy cierto que, sin lugar a dudas, el climax de la película está en la caída de la Biblioteca. A partir de ese momento no es más que una crónica de la caída/tragedia anunciada.

Vale, como comentario es breve y poco intenso, pero en 13 minutos salgo del trabajo!!! ;)

L xx

JM dijo...

Ja, ja, ja! Nada, mujer, tranquila... nunca te pediré que te quedes en el trabajo más tiempo del estrictísimamente necesario estipulado por contrato, y mucho menos para responder en este blog...;p

Nos vemos! (JNM - Dark Tour!!XD)