11 de diciembre de 2008

El "efecto Dorne" ("Crear, ver y leer: en coña pero muy en serio", parte XI)

A los personajes secundarios se les llama así por algo. El autor no tiene -no debe- por qué explicar cada detalle, acción y trauma de TODOS y cada uno de los personajes. Si hace eso, la obra se eterniza y, aunque lo haga maravillosamente bien, el público se echa a temblar cada vez que aparece un personaje nuevo en la trama. Eso sucede porque, al inicio de la obra, se presentan a unos personajes sobre los que el público acabará proyectando sus deseos, frustraciones y expectativas. Hasta cierto punto, esos protagonistas acabarán importando a un público que querrá saber más de ellos. Ahí es donde las tramas de los secundarios empiezan a molestar, porque el tiempo que se les dedica a ellos es tiempo que no se dedica a (o que atrasa el de) los protagonistas.


Por ejemplo, al inicio de "Lost" se nos cuenta que el avión estrellado ha dejado 42 supervivientes. De estos 42, unos 12 son protagonistas, seis u ocho son secundarios y el resto es como si no existieran. A esos seis u ocho secundarios habituales a veces se les dedica un capítulo, como a Rose y Bernard...¿A quién coño le importan Rose y Bernard? Y eso por no hablar de Nikki y Paulo...

Hurley: "Oh, man... Nikki's dead...".

Sawyer: "Who the hell is Nikki?!" ;p

Creo que es un guiño genial de los autores (guionistas) a su público más fiel; que a menudo se pregunta dónde se meten el resto de pasajeros durante los capítulos.


"Dorne", además de servir de nombre a esta teoría, es uno de los emplazamientos de la gran saga literaria "La canción de hielo y fuego", de George R.R. Martin. Eso significa que, desde ya, declaro que he tomado su nombre desde el cariño y, sobre todo, el máximo respeto.Martin concibió inicialmente su obra para ser narrada en tres (gruesos) volúmenes. Sin embargo, en la actualidad estamos a la espera de que publique el quinto -la historia se completará con el séptimo volumen-. Leer a este autor es una gozada, pero ¿en qué momento tu historia se descontrola tanto que duplica su tamaño inicial? En el momento en que empiezas a contarlo TODO, incluso hablar de la vida y milagros de los secundarios. Dorne es un reino que da profundidad y verismo a la obra pero que, narrativamente, está(ba) apartado de la trama de los protagonistas. Actualmente estamos conociendo en detalle los devaneos de los habitantes de Dorne. Quizá Dorne acabe jugando un papel crucial en el final de la historia; en ese caso, pues vale... No es que eso no importe al público, pero...¿algún día se dará el salto temporal que convertirá a los protagonistas niños en adultos? Esa es la expectativa que creó la historia al principio y que se vio frustrada por la inclusión de detalles de personajes secundarios. Bienvenidos al "efecto Dorne" ;p


Otra autora que me fascina es Anne Rice. De cualquier secundario te saca un spin-off merecedor (según ella) de libro propio. Lo siguiente son los cross-overs entre sus propios personajes. Ya cansa. La solución a cualquiera de las variantes del "efecto Dorne" es casi idéntica a la de la teoría de las relaciones interpersonales: cuenta lo que quieras contar sin alargarte en detalles innecesarios. Probablemente la cohesión de la obra lo agradezca.

Ver "Índice e Introducción de teorías"


2 comentarios:

Killy dijo...

Vaya, todas las teorías acaban nadando en el mismo elemento, el tiempo. Parece que si simplificamos, la calidad es directamente proporcional a la concentración de la obra. Pero leyendo el artículo, maese Yasu, me pregunto yo ¿y realmente no se puede contar una gran (me refiero a la calidad) historia extensa?

Creo que Martin es un claro exponente de que sí. Está claro que el cuarto volumen de la saga nos despista cuando ahonda en esos secundarios que son para nosotros/as los dornitas y los hijos del hierro, pero creo que ese efecto se potencia al únicamente (y creo que esa es la clave) atenderlos a ellos. Nos sentimos un poco traicionados en cuanto a la línea principal al no contarnos lo que realmente nos importa, no los devaneos de secundarios absurdos. Pero como bien ejemplificas, quizá sí que acaban asumiendo un papel importante en la historia.

No se, el tema es que no sea algo gratuito, un 'te lo enchufo porque no se me ocurre nada más para este capítulo'. Si realmente la obra está pensada mínimamente desde un principio, no creo que importe en demasía (mientras no altere el grado de entretenimiento de la misma, claro) que presenten paulatinamente nuevos personajes (y más si son como la princesa de Dorne, que vicio por dioxx...).

De todos modos, también creo que no hay que jugar demasiado con la sensación de traición en el aficionado fiel y/o veterano, puedes acabar papeándote tu obra con potatos.

PD. Dioses, que ladrillos de respuestas me salen siempre en tus artículos ^_^'

J.M. Marí dijo...

No creo que el problema sea el tiempo en sí mismo, sino algo directamente relacionado con él: la planificación. Dicho de otra forma: qué hacer con el tiempo que se nos ha dado (Gandalf, te queremos!!;p).

Dicho esto, puedo responderte: sí puedes contar una historia extensa si sabes que va a ser extensa. En el caso de la televisión, los guionistas quedan exculpados porque están sometidos a la tiranía de las cadenas y la audiencia, así que deben adaptarse y reinventarse cada dos por tres. También es verdad que las cadenas deberían saber cuando parar algo aunque esté funcionando... cosa que no hacen (ley del lupanar).

En libros, los escritores pueden controlar mejor su obra. Rowling dijo que haría 7 libros de Potter y así ha sido (obviaré que cada libro ocupa el doble que el anterior...;p). Y Martin... no sé, hay gente a quien ha entusiasmado este cuarto libro porque Jon, Arya y Daenerys no están entre sus favoritos y les daba más igual. Aquí sí que hay opiniones para todos los gustos.

Hablaba de esto hoy con Cosette y ella opinaba que si Martin saca el quinto libro y es brutal, un lector recién llegado interpretará cuarto y quinto como un todo y no le quedará el mal sabor de boca (a algo incompleto) que al lector que lleva esto al día desde el principio le ha dejado el cuarto. También la novia del hermano de Cosette nos contaba que le habría importado un carajo esperar otros dos años con tal de que la historia fuese lo que tenía que ser: TODOS los puntos de vista, no la mitad (la "mitad mala", según ella).

Propongo a Martin imitar los "Director's Cut" del cine y crear los "Writer's Cut". Para inaugurarlo podría sacar dos versiones del quinto: la edición sencilla (el quinto libro) y la especial (cuarto y quinto mezclados tal y como DEBERÍAN haberse editado). Solo es una broma, pero...;p

Y no, no hay que jugar con los sentimientos de nadie; con los de los frikis, menos! (que nos lo tomamos todo muy a pecho ;p).

Oye, y tus ladrillos-respuesta siempre son un placer, así que escribe tantas como quieras, ok?;>