9 de marzo de 2017

Cine: "Vivir de noche / Live by night"


Ben Affleck es un tío listo. Un Oscar al mejor guion no se gana por casualidad con 25 años —sí, en su día yo también atribuí el mérito en exclusiva a Matt Damon—. Tampoco se dirigen así como así tres títulos como Adiós, pequeña, adiós, The Town y Argo, con (otro) Oscar de regalo a mejor película. Una podría ser suerte, ¿pero las tres? Nah. Entre murciélagos con rímel y demonios en leotardos a veces cuesta ver la luz pero, como decía, Affleck es un tipo espabilado. Entonces, ¿cómo no se ve un grano en la cara del tamaño de su mandíbula?

Disculpad, divago. Es que Cosette y yo vimos Vivir de noche y salimos contrariados del cine. Se trata de una historia de gánsteres ambientada en plena Ley Seca, conque el punto de partida a mí ya me tenía ganado. Quizá no innova en la recreación del mundo del hampa, algo complicado porque mucho y muy bueno se ha hecho ya, pero se nota que Affleck respeta el género y se ha esforzado en dotar a la película de solidez visual y abusar de los clichés solo lo justo. Por ejemplo, la cinta adopta la voz en off en primera persona y las familias enfrentadas con sus respectivos capos.



La cinta narra la trayectoria de Joe Coughlin, veterano de la Primera Guerra Mundial, desde sus inicios como matón en los bajos fondos de Boston. Casualmente, también es el hijo del superintendente de policía (Brendan Gleeson), lo que genera un conflicto de intereses por ambas partes porque Joe no oculta su querencia por las prácticas criminales. Ciego de amor, tampoco esconde que mantiene un affaire con la amante de uno de los capos (Sienna Miller); es más, planea fugarse con ella en un plan trazado al milímetro. Ya engancha, ¿no? El argumento es una adaptación de la novela homónima del también bostoniano Dennis Lehane, con quien repite tras Adiós, pequeña, adiós.

Además de buscar la inspiración en fuentes literarias y trasladarlas con oficio al lenguaje cinematográfico (dominio de la elipsis, cambios de localización que suman), el director suele arropar sus proyectos con una exquisita galería de secundarios. En Vivir de noche, ésta se nutre del carisma de Brendan Gleeson (siempre magnífico), la contención ardiente de Zoe Saldana, la ambivalencia de Chris Copper, la dulzura de Elle Fanning e incluso de un perfecto y casi irreconocible Chris Messina (por feo) en el papel de Dion, el coleguilla cachondón de Joe Coughlin. Todo parece en orden; es más, lo está. Entonces, ¿qué falla? Pues que Ben Affleck lo hace de pena. 



A su lado, Chuck Norris parece Marlon Brando. Por más que me esfuerzo, no lo consigo entender: te la escriben bien —mira que los biopics tienen miga—, te rodeas de lo mejorcito y la diriges como dios. ¡Pero te cargas cada plano con tu porte de armario ropero y tu careto inexpresivo! El papel de Joe Coughlin exige un abanico interpretativo del que Ben Affleck carece, lo que me lleva a preguntarme si nadie se había dado cuenta de algo tan obvio antes de empezar el rodaje. ¿Para qué sirven los productores y los directores de casting? Es tan exagerado que rompe el hechizo del celuloide y te saca a tortazos de la historia —hay momentos en los que la voz en off resulta imprescindible para entender qué pasa o lo que Joe está pensando—. Si en la reseña de La La Land afirmé que no imaginaba a nadie mejor que Emma Stone y Ryan Gosling para meterse en la piel de Mia y Sebastian, aquí sucede todo lo contrario: pocos actores lo harían tan mal. Ser lo peor de tu propia película tiene que ser jodido.

En conclusión, Vivir de noche simplemente se queda en pasable. Si el papel de Joe Coughlin hubiera recaído en otras manos, pues... nunca lo sabremos. Es una lástima teniendo en cuenta que aspiraba a algo superior, en la línea de la filmografía del director. En adelante, confío en que Ben Affleck centre su energía en las labores de guion, producción y dirección, terrenos donde ya ha probado su valía y tiene mucho que ofrecer. Todos saldremos ganando.

¡Saludos!



Reflexiones de bar:

1) Qué bien debían de quedar esos trajes blancos de tres piezas y el sombrero de fieltro sobre el papel...

2) ¿Soy yo o el acento irlandés de Sienna Miller suena más falso que un billete de madera?

3) ¡Cuán magníficamente rodadas están un montón de escenas! Te hacen pensar por qué Affleck se ha puesto delante de la cámara en lugar de quedarse a petarlo detrás.

4) La plantilla de héroe benaffleckiano comienza a resultar cansina. Invariablemente, es un buen tipo (bueno, majete, buena persona) en una situación de mierda que le empuja (porque él realmente no quiere) a hacer cosas malignas. Ah, y su CI está un poquiiiito por encima del resto de mortales, pero solo lo justo (que se note pero que no moleste). Y, por supuesto, lo interpreta Ben Affleck. ¿Es como se ve a sí mismo? XD

5) Ben, cielo, te digo todo esto porque te quiero. Un traspié (pequeño, todo lo que no es "tú" está bien) lo tiene cualquiera: sigo a tu lado, faltaría más.