Tres semanas sin actualizar el blog. No, no vuelvo a las andadas, simplemente he ido un poco liado y no he hecho nada muy interesante a nivel friki... salvo ver un montón de pilotos de series en busca de herederos para ocupar el trono de "reina de las noches". La búsqueda ha dado sus frutos.
Paso a comentar alfabéticamente todo lo nuevo que he visto, lo que ya estoy viendo y lo que quiero ver.
Le tengo ganas por el cóctel de sexo, provocación e incorrección política general de la que hace gala ya desde el título (¿homenaje a los Red Hot Chilli Peppers o coincidencia?). Además, Duchovny me gusta y me lo creo de tío pasado de vueltas; será curioso verlo moverse en las antípodas de su famoso Fox Mulder.
Me encantó el piloto. Pese a que el jefe del invento sea Ron “hagounosfinalesdemierda” Moore, en el terreno ci-fi fue el adelanto más seductor de la temporada pasada.
¡¡Mil gracias por la recomendación, NeKroLiTe!!;> Me lo estoy pasando bomba desde el primer día con esta serie de escapismo sin pretensiones. Es un procedimental de tomo y lomo que se sustenta casi por completo en el carisma de su protagonista, el escritor que colabora con el FBI Rick Castle, interpretado por un Nathan Fillion en estado de gracia. Precisamente porque adoro al actor (oh, capitán Mal...) y su mera presencia en pantalla sirve para arrancarme una sonrisa, mi opinión vale menos que un duro de madera. Los productores lo saben y el show está claramente enfocado a su lucimiento, si se hubiera llamado "Fillion" en lugar de "Castle"... a nadie le habría importado.
¡La serie de Pacey! Eso y las buenas críticas que poco a poco ha ido cosechando tras afianzar sus intenciones son mi principal foco de interés. Eso y meter un poquito más de ci-fi en mi vida, claro ;>
Creo que la misma expectativa que la encumbró es lo que la está sacudiendo. Era la niña bonita de la cadena ABC para este año, la heredera moral de "Lost"... demasiado peso en sus hombros. Las críticas son tan duras que me da hasta pereza comenzar con ella.
De lo mejor -de lo que veo- que se está haciendo en televisión. La cuarta temporada ha empezado fuerte, con ganas de llevar a los Taylor a un territorio inexplorado: el del fracaso y el rechazo social. Los nuevos personajes siguen un poco en segundo plano, pero quiero tanto a los de siempre que no me canso de sus traumas y alegrías. Eso sí, pregunta: ¿qué ha sido de Tyra y Lyla? (desaparición a la Santiago, como es habitual en "FNL").
Seré honesto: detesto los musicales. Sin embargo, Glee tiene un punto rarito que ha sabido atraparme por una combinación adecuada de personajes blanquísimos, villanos de opereta, narrativa ágil, situaciones extravagantes pero divertidas, una paleta de colores saturadísimos... como en "Pushing Daisies" pero sin pasarse tres pueblos.
Hasta la fecha, el capítulo que menos me ha gustado es el 1x05, donde la estrella fue Kristin Chenowetz (de "Pushing Daisies", precisamente) como invitada especial. No iba a ninguna parte y dejaba de lado a los verdaderos protagonistas: los miembros del coro y los profesores. Por desgracia, la naturaleza de la serie se presta en exceso a los cameos de buenas voces, que es cuando se parece más a un musical que a una serie. Si eso acaba ocurriendo (o si cantan mucho más de lo que lo hacen), me perderán como espectador... a menos que Nathan Fillion sepa cantar y lo inviten a él ;p Por ahora, sin embargo, es un valor seguro: ¡Glee!
Definida en muchos sitios como "placer culpable", no es ni más menos que un "Melrose Place" en versión pija, adolescente y cargada de clichés sin matices. Pasan tantas cosas por capítulo y son tan exageradas que me la imagino saltando el tiburon en menos de dos temporadas; por otra parte, el salto del tiburón es la misma esencia del show... Se deja ver y entretiene, pero no me remueve nada por dentro. La tengo en stand-by, otras cosas le pasan delante.
Barney... wait for it... Stinson! Esa es casi mi razón principal para ver este show. Por eso, los que la llevéis al día entenderéis por qué tras el 5x07 soy feliz de nuevo: "daddy's back" ;> Robin y Ted me gustan, a Marshall lo tolero y con Lily no puedo (no, no veía Buffy y en "American Pie" no me caló tanto). Es una serie razonablemente divertida, pero cuando los capítulos son buenos, son MUY buenos... son awesome!!
Desde el instante en que Richard y Kahlan se miran al conocerse, tras diez minutos exactos de capítulo, sabes que se amarán y su pasión superará adversidades y fronteras, separará océanos y vencerá al mal. Eh, y con una simple ojeadita. Creo que me he hecho mayor para historias de elegidos y amores predestinados; al menos así, tan de cara, tan para todos los públicos. Por otra parte, en fanvids de la serie he visto momentos dramáticos y algún personaje que parece interesante. No sé, quizá se oscurezca a medida que avanza la trama, pero por ahora... va a ser que no. Hay que reconocerle, sin embargo, que la belleza de los escenarios naturales de Australia quita el aliento.
Cal Lightman (Tim Roth) dirige un grupo de profesionales especializado en detectar cuando alguien está mintiendo, por lo que sus servicios son reclamados a menudo por el FBI como segunda opinión. Los procedimentales suelen gustarme al principio pero termino por cansarme de ellos ("House" incluido), especialmente si no desarrollan subtramas que hagan evolucionar en algo a los personajes, como he leído que es el caso. Lo que más me gustó del piloto es que la brújula moral de Cal está algo averiada, y que no se quedan en descifrar si alguien miente o no, sino que desarrollan y cuestionan qué se hace después con esa información.
El piloto no tuvo nada malo... ni tampoco nada especialmente bueno. Es un procedimental correcto, sin más. Queda en stand-by, pero si alguna de las habituales cae me acordaré de ella.
Lost (calentando motores para la S6...)
¡Última temporada de la serie que cambió los cánones de la televisión! La trama no soporta más giros de tuerca -no si quieren que los sigamos con atención e interés-, así que lo mejor es que por fin se acaba, que pondrán un punto y final a tanta paranoia sin sentido... cuyos creadores aseguran que sí tendrá sentido. Me encantará comprobarlo, pero en realidad ya me da igual; si sigo ahí es por los personajes.
Merlin (calentando motores para la S2...)
Aquí tenemos la revisión juvenil del mito artúrico y la amistad del futuro rey de Camelot con el mago más poderoso de todos los tiempos. Una nueva apuesta para todos los públicos, en la misma línea pero con mil veces más gracia que ese esperpento llamado "Robin Hood". Merlin es encantador y Arturo clava su chulito de buen corazón; todos los demás cumplen estupendamente con sus papeles. Aunque las situaciones siempre se resuelvan de forma limpia, al menos se arriesgan y proponen temas y conflictos interesantes. En casi cada capítulo maldigo su blancura y me da rabia que no expriman el potencial adulto que tiene –sin que eso interfiera en una narrativa fluida y en tensiones bien resueltas–, por eso prefiero ver la temporada de un tirón y no pasarme una semana criticando el tipo de público al que va dirigida por franja horaria.
La comedia de moda en USA narra las peripecias de tres familias: Jay y Gloria llevan seis meses casados y él es casi treinta años mayor que ella, que además tiene un hijo de once años, Manny, de un matrimonio anterior; Mitchell y Cameron son homosexuales y acaban de adoptar un bebé; Phil y Claire tienen tres hijos que los torean como quieren, especialmente a él, que se cree un padre “guay”. El punto de partida argumental no innova, pero está rodada como un documental y su fuerza radica, cómo no, en los diálogos: en el piloto, tenemos las perlas que suelta Jay cada dos por tres, las payasadas de Phil o el genial “momento Rey León”. Por ahora le he hecho un hueco en mi parrilla, a ver qué tal evoluciona.
Skins (en el punto de mira)
Tengo una rabia irracional hacia el producto televisivo patrio. Sin embargo, confieso ver con gusto “Física o Química”; es divertida y llega a donde otras no se atreven ni a asomar la nariz. Por lo que poco que sé de “Skins”, es el “FoQ” extranjero que ya tiene tres temporadas (de diez capítulos) y se habla bien de ella por los foros. ¿Alguien puede darme más referencias?
Llegó a mis oídos como la serie que satisfaría los deseos de los seguidores de la mayor obra maestra jamás parida que es “The Shield” y eso, señoras y señores, es mucho decir. Pertenece a la misma cadena, FX, y ha sido creada por uno de los productores de “The Shield”. Acogida excelente de crítica y público, calificada de shakesperiana por su intensidad dramática, etc. Tras el piloto, tan solo puedo decir que las hazañas de la banda de motoristas conocida como “Sons of Anarchy” en el pueblo de Charming apuntan buenas maneras. Estoy a la ansiosa espera de más.
Me gustó la película del 94 pero no he visto ninguna de las series de la franquicia. “Stargate Universe” se concibió como la serie para la gente que no sabe nada de Stargate y toda su historia previa, cosa que me atraía porque no iba a patearme las 10 temporadas de la SG-1 y las 5 de Atlantis para entender esta –por muy buena que dijesen que era–. Siguiendo con los referentes hereditarios, en este caso era ni más ni menos que “Battlestar Galactica”, ni que fuese por su estética y sus temas más adultos. Llevan 9 capítulos y comentan que no acaba de arrancar, que las mujeres son todas floreros y, lo peor de todo, que aburre. Si la cosa cambia, avisadme.
Que Onari sea mega-fan de SPN fue el principal motivo para acercarme a su piloto. Me esperaba algo terrorífico, en plan “Embrujadas”, pues se la vinculaba a esa liga… y no tengo la menor idea de por qué. Lo que me encontré fue un show con buena producción, actores con química y carisma (sobre todo Dean… sorry, Padalecki ;p), diálogos chispeantes; en definitiva, un producto más que digno al que la crítica ha puesto por las nubes en su cuarta temporada. Una cosa que me encanta del show es que está completamente volcado en los aficionados, se presta a todo tipo de bromas y está abierto a cualquier cosa que lo haga más atractivo. En su contra, me pesa que lleve 90 capítulos de 45 minutos a sus espaldas… pero se va a intentar ;>
A ver, qué puedo decir de TBBT… ah, ¿que solo puedo usar una palabra? Ok, tampoco es tan difícil: brillante. Sheldon Cooper es el puto amo y los demás pululan a su alrededor como los secundarios involuntarios que son. Referencias a Star Trek, Star Wars, rol, videojuegos, comics... Si eres un friki y estás orgulloso de serlo, esta es tu serie.
Es una serie difícil que ha corrompido parte de su encanto original para gustar al gran público, y quizá no le haya sentado mal. Al principio era tan bestia, tan incómoda de ver, Michael era tan machacón, y tantas cosas más, que cada capítulo podía ser el último. Esta es mi opinión, claro. Del mismo modo que cuando “How I met your mother” brilla, su luz te ciega; cuando “The Office” es mala, es capaz de agotar tu paciencia pese a durar solo 21 minutos -su corta duración es un factor esencial para que resista en mi parrilla-. El día que finalice solo echaré de menos a algunos de los freaks que pueblan Dunder Mifflin (Dwight es muy grande y el surrealismo de Creed, poco pródigo, no tiene precio ;>).
Remake de la serie de los 60 pasada a miniserie de seis capítulos. James Caviezel no me convence como protagonista, pero estoy deseoso de ver a Ian McKellen como “Número 2”. La idea me recuerda vagamente a “El show de Truman”… pero con espías. ¿Extraña combinación, verdad? No he visto la serie original, así que todo me vendrá de nuevo.
La sombra de “Crepúsculo” es alargada. Si bien Nina me dio esperanzas al tener más neuronas que Bella, Stefan me aburrió con una nueva encarnación de Edward, “el vampiro bueno”. No esperaba nada y no me aportó nada. Podría seguir viéndola pero, habiendo como hay otras cosas para probar de calidad en apariencia superior, de momento se va a quedar indefinidamente en el cajón.
Os habréis fijado en que la cantidad de comedias que hay en la lista es elevada. Las veo porque duran veinte minutos y por una necesidad creciente de desconectar y pasar un buen rato. La primera temporada de “The Wire” y las dos primeras de “Deadwood” me encantaron; no obstante, su disfrute precisa de un nivel de atención que ahora mismo no tengo… además de que sus episodios duran cincuenta minutos. En cuanto baje la presión del “real world” me pongo con ellas.
¡Los lagartos han vuelto! El piloto estuvo bien, sin grandes sorpresas ni grandes descalabros. Me pareció acertado que fueran al grano; al fin y al cabo, todos sabemos ya lo que va a pasar. Siendo una re-imagined series como en su día lo fue “BSG”, lo mejor es que muestren las cartas cuanto antes y desarrolle su propia personalidad al margen de la serie original. A este respecto se ha criticado que los personajes son planos o no son interesantes… ya se verá, aunque es innegable que si hubiera que elegir un punto fuerte del piloto no sería ese. Lo que me ha parecido raro es el símbolo de “V”, que en los 80 era el símbolo de la resistencia y ahora es todo lo contrario, de adoración a los visitantes. He preferido mantenerme ajeno a los comentarios de la red que buscan un mensaje político en este show (con paralelismos entre los lagartos… ¡y Obama!), por ahora lo veré en clave de entretenimiento ci-fi, esperando que madure y con suerte ofrezca algo más.
Hasta aquí la reseña de series. ¿Sugerencias, comentarios? En cuanto a películas ando más vago, pero "Luna nueva" está al caer.
¡Un saludo a todos!
Más sencilla no podía ser. Se ha bromeado sobre si la escribió en un fin de semana mientras hacía otra cosa en el lavabo, y la coña (por desgracia) es entendible. Tampoco es que sea algo terrorífico en plan "joder, qué mierda de guión, vámonos que ya no soporto más chorradas"; tan solo es simple. La unidimensionalidad de algunos personajes da risa (como la del coronel Quaritch, malo malote a la vieja usanza), y las motivaciones de los protagonistas son de manual. Es una especie de Bailando con lobos + Pocahontas + Matrix. Referentes variables que dan un resultado... variable, no por lo malo sino por lo (una vez más) trillado y previsible del asunto a estas alturas.
La verdad es que no entiendo por qué tanta expectación por un guión de James Cameron porque, seamos sinceros, Terminator 2 es una película de acción cojonuda (probablemente de lo mejor del género), pero la premisa de Terminator se hunde en sí misma a la que la cuestionas dos minutos. Y con sus obras anteriores más de lo mismo: son espectáculo palomitero de primer nivel, sin embargo el razonamiento filosófico nunca había sido un ingrediente primordial del plato. ¿Por qué iba a serlo ahora? ¿Qué ha cambiado? Que Cameron haya tardado doce años en presentar una nueva película como director no significa que haya pasado seis con la máquina de escribir y otros seis con las cámaras -hasta los directores tienen una vida más allá de aquello por lo que más se les conoce. Y es una lástima porque...
...porque visualmente se sale: la flora y fauna del mundo de Pandora son espectaculares, los Na'vi son bellos (¡y reales!), el 3D es un placer para los sentidos durante casi todo el dilatado metraje, ¡y los actores están bien! Si la balanza entre guión y técnica hubiera estado más equilibrada, podríamos estar hablando de algo grande, de algo mayor que una buena película de aventuras, de algo... con mensaje. Sí, queridos cuatro lectores, mensaje: el ideario de la película está tristemente escrito con rotulador grueso y soltado a la cara del espectador con la sutileza y finura de unos calzoncillos de esparto. A veces no está de más pensar (y que nos hagan pensar) un poco.
Y en la cima de todo el asunto está el 3D, ese invento del que se dice que revolucionará el cine como en su día lo hicieron el sonido o el color. El salto cualitativo desde las gafas azules y rojas es más que notable, pero tiene detalles por pulir. Con las gafas polarizadas -mediante las cuales el precio de la entrada sube como la espuma- la película pierde brillo y, lo más molesto de todo, estás obligado a mirar a zonas predeterminadas de la pantalla. No me gusta que me digan dónde debo mirar; más aún, me gusta recrearme en los detalles más nimios y absurdos (por mucho que estén en una esquina casi camuflados tras ese gran rinoceronte que ocupa todo el plano), especialmente en un mundo tan bello y rico como el de Pandora o cualquier película de Pixar. No obstante, me temo que con este detallito hemos topado con un callejón sin salida, pues es una limitación inherente al sistema 3D... es decir, una "característica" que no se paliará con el paso de los años.
Avatar es una película que HAY que ver. También HAY que hacerlo en 3D, pues ese fue el formato en que fue originalmente concebida (que conste que digo esto con todo el morro de no haberla visto en 2D). Puede que las tres dimensiones sean una estúpida moda pasajera que se marchará tan pronto como ha llegado, pero hay muchas secuencias que avalan el sistema y compensan el suplicio inicilal de adaptar la vista al invento. La trama, si bien es simple, es efectiva y entretenida y sus casi tres horas son un agradable paseo por una historia de buenos y malos de las de toda la vida y un mundo que no por conocido es menos maravilloso. La decepción, de haberla, radica en el potencial de lo que habría podido ser y no es.
Por mi parte, volveré a verla pasadas las fiestas para regodearme en la experiencia desde el minuto uno y valorar la película con un poco más de objetividad. Hasta ese momento, Avatar es la película de las navidades y una firme canditata a llevarse unas cuantas estatuillas en la próxima ceremonia de los Oscar. Muy recomendable, las únicas gafas de pasta que se necesitan para verla son las del 3D ;p.