En el aspecto personal, tengo “problemas” con la interpretación de Brad Pitt en “El curioso caso de Benjamin Button”. En realidad, no con su trabajo en particular, si no con todos aquellos y aquellas que, como él, casi conozco más por su vida personal que por su trabajo. Cuando estoy recordando la película para escribir un comentario como este, o comentándola con alguien, a veces no recuerdo el nombre del personaje. “Benjamin” no es el mejor ejemplo, pero al escribir la crítica de “Revolutionary Road” no tenía claro si Leonardo DiCaprio era Jack o Frank; entonces sueltas “Sí, cuando DiCaprio le dice a Kate Winslet que…” y todos nos hemos entendido. ¿Eso no nos distancia de la película? Aquí, cuando el protagonista rejuvenece, no veo a Benjamin, veo a Brad Pitt, ese señor que abandonó a "la Aniston" y se arrejuntó con "la Jolie", junto con la que tiene una familia que parece un anuncio de Benetton. Sé que es amiguete de George Clooney y Steven Soderbergh, y cuando hace mucho que no se ven y sus cuentas flojean, ruedan otro "Ocean's Eleven" y solucionan ambas cosas... Bueno, esto último me lo acabo de inventar, pero creo que podéis entender a qué me refiero: sé demasiadas cosas del (actor) Brad Pitt.
Cate Blanchett o Tilda Swinton, que también aparecen en la película, no son tan conocidas ni esparcen sus trapos públicamente, hecho que creo que facilita la identificación del público con el personaje que ellas interpretan. O al menos no desvían su atención hacia otros aspectos que no sean su trabajo. Y ese es exactamente el punto al que quería llegar.
Que alguien como Brad Pitt se interese por un guión es positivo para cualquier proyecto ya que aumenta el interés de las productoras y, en consecuencia, aumenta el presupuesto de la película. Parece ser que Brad Pitt cae bien y nadie tiene problemas con ello, pero esa relación fama-audiencia no siempre beneficia a la película. El ejemplo más claro del efecto negativo debe ser Tom Cruise. Al margen de que sea buen actor o no -yo me decanto por el sí-, el caso es que sus tonteos con la cienciología, sus tonteos adolescentes con su querida Katie en público y los rumores que corren en torno a su carácter (déspota, divo, controlador y demás perlas) están arruinando su carrera. Ahí está "Valkiria" para demostrarlo: buen director, buena historia (en apariencia) con buen presupuesto, buen plantel actoral... ¡liderado por Tom Cruise! ¡Huyamos!
En el otro lado de la balanza tendríamos, por ejemplo, a Christian Bale. ¿Qué sabemos de su vida además de... nada? Eso facilita que pueda interpretar a personajes tan icónicos como Bruce Wayne/Batman o John Connor y no fracasar en el intento. Obviamente, además es un actorazo como la copa de un pino. ¿Cuántos personajes memorables ha interpretado en su carrera Robert De Niro? (“Abogado… ¿Dónde estás, abogado?” ;>) ¿El no saber casi nada de su vida facilita que esos personajes calen más como tales y no como prolongaciones del actor que los interpreta? ¿O simplemente estoy desbarrando y soy el único lelo que se para a pensar en estas chorradas?
Si empecé la crítica de "Revolutionary Road" alabando la filmografía de Sam Mendes, aquí podría hacer lo propio con la de David Fincher, que también ha proporcionado grandes momentos. ¿Quién no se acuerda del carismático Tyler Durden en "El club de la lucha”? ¿Y de la cabecita de Gwyneth dentro de una cajita de cartón en "Se7en"? Ambos peliculones se consiguieron, en parte, gracias a su colaboración con Brad Pitt, estrella indiscutible de "El curioso caso de Benjamin Button".
Pitt, de principio a fin -o de fin a principio, no sabría decir-, da vida a Benjamin, un niño que nace con aspecto de anciano. Su padre, conmocionado por la muerte de su esposa durante el parto y horrorizado por la apariencia de su hijo, lo abandona en la escalera de una residencia. Allí deciden cuidarle el tiempo que le quede, que debe ser poco debido a su lamentable estado físico; pero, para sorpresa de todos, Benjamin comienza a rejuvenecer. Para contar su historia se emplea un tono inocente y curioso, cercano al realismo mágico. Se trata de una fábula que recuerda en más de una ocasión a "Amélie" o "Forrest Gump"; no por casualidad comparte guionista con esta última. De hecho, algunos momentos y personajes (Capitán Mike / Teniente Dan) podrían hacer pensar en autoplagio... Sin embargo, pronto nos demuestra que, a diferencia de aquellas, es plenamente consciente de la gravedad de lo que cuenta y lo hace hasta sus últimas consecuencias, adentrándose en los aspectos más dramáticos de la historia pero sin caer en la lágrima fácil.
La biografía de Benjamin está completamente filtrada por la historia de amor que marca buena parte de su vida. ¿Esto hace de "Benjamin Button" una película romántica? Bueno, al menos en parte, porque ¿qué pensaríais si vieseis a un anciano jugueteando con una niña de siete años, de noche, bajo una mesa oculta por una sábana? Tal vez debáis verla para averiguarlo.
"El curioso caso de Benjamin Button" está nominada en varias categorías para los próximos premios Oscar, entre ellas la de mejor película. Tiene a su favor unas interpretaciones convincentes, una historia original y un apartado técnico excelente. Juega en su contra un metraje muy dilatado (165 minutos) y, en mi opinión, un desarrollo que no está a la altura de su premisa inicial. Además, no tengo claro cuál es el mensaje que pretende dar la película -todas las fábulas lo tienen-. Por algún motivo la película no llega a tocarme la fibra sensible como se supone que debería y tengo dificultades para aceptar la historia de amor; en concreto por qué Benjamin se enamora de Daisy (Cate Blanchett).
Vale que de niña es muy mona, lo pasan bien juntos y tal pero al encontrarse por primera vez en edad adulta -cuando Daisy baila para Benjamin- se comporta, siendo benevolente, como una perfecta imbécil. Desconozco el mundo del ballet, pero supongo (espero) que se hace una lectura tópica y reduccionista de la bailarina triunfadora; dan ganas de apedrearla. Por otra parte, Benjamin confiesa que "no la escuchaba mucho". Y no es para menos, ya que es la única forma de entender que siga colgado de alguien así.
Que diga todo esto no implica que la considere una mala película. "El curioso caso de Benjamin Button" es, en mi opinión, un producto concebido con gracia y ganas de gustar, algo imprescindible para que las casi 3 horas que dura no se conviertan en una tortura. Pero creo que está lejos de ser la obra maestra que quieren vendernos, en parte por cómo la historia abandona progresivamente su aire de cuento y se transforma en una película más, cuyas situaciones son previsibles y tópicas. Siguiendo el hilo de esta misma idea, no comprendo por qué la película no aborda el tema de la naturaleza de Benjamin pero sí incide en cómo esta afecta (de forma realista) a su relación con Daisy. Es decir, el propio Benjamin confiesa haber nacido en circunstancias inusuales y no me molestaría en absoluto que no las explicasen a condición de que se hubiese mantenido el tono de fábula (al estilo de Tim Burton). Sin embargo, la historia cede terreno al drama y el final es perfectamente lógico pero en ningún sentido inusual. La sensación que deja la película es agridulce –algo que pretende arreglar con una secuencia final forzada e inconexa-, hecho negativo teniendo en cuenta que da la impresión de que lo se pretendía era contar una película maravillosa.