28 de febrero de 2010

Series: "V" y "Misfits"

Empecemos con los lagartos y V, la revisitación de la mítica serie de los 80. Hace un par de meses comenté que el episodio piloto me había parecido correcto, pero superior a la tibia acogida general que tuvo: no era una maravilla, pero ni por asomo era malo. Los tres capítulos siguientes han servido para mejorar aquella primera impresión incidiendo en sus puntos fuertes: lealtades y traiciones (“¡La Quinta Columna te saluda!”), juegos de influencia (Ana es genial), giros más o menos inesperados y cierta epicidad latente.


Por lo poco que recuerdo de la serie original, tampoco es que se recreara en divagaciones filosóficas de alto nivel, así que en esta nueva versión no buscaba una vuelta de tuerca en el ámbito de las invasiones alienígenas (que no todas las series tienen por qué ser BSG, demonios). Tras el extraño hiato de cuatro meses, la serie regresa con un nuevo showrunner, Scott Rosenbaum, el mismo que contribuyó a hacer de The Shield la obra maestra que es XD. Hasta hace dos días no tenía la menor idea de lo que era un showrunner, pero MacGuffin iluminó mi camino: es algo así como el tipo que dicta y coordina por dónde irán las tramas y la intención global de la serie, algo parecido a un jefe de guionistas (por si estoy metiendo la pata, aquí lo explican muy bien). Evidentemente, en mi cabeza la serie ha subido enteros por esta noticia, aunque en realidad lo que ha funcionado en un sitio no tiene por qué hacerlo en otro; los nuevos capítulos hablarán por sí mismos. Por lo pronto se rumorea que Michael Trucco (Sam Anders en BSG) será la estrella invitada para dar vida a un personaje importante… ¿el líder de la resistencia, tal vez? Tengo fe en lo que V puede ofrecer, pero llevo encima demasiados chascos como para emocionarme antes de hora.


Y nos vamos a Misfits, una serie británica del canal E4 de la que llevaba oyendo hablar bien desde navidades. E4 es un canal joven cuyas series suelen aportar un enfoque valiente, arriesgado o innovador a los temas tratados. Dos de sus series recientes más conocidas son la divertida Glee o la transgresora Skins. De hecho, se habla de Misfists como un cruce entre esta última y Heroes. De Skins toma el modo de retratar a la juventud británica, veraz y sin pelos en la lengua; de Heroes... los superpoderes.


Decir que Misfits va de jóvenes mutantes sería quedarse a medias. En efecto, trata sobre cómo un grupo de delincuentes juveniles que está pagando su "crimen" mediante servicios a la comunidad recibe poderes tras una extraña tormenta. Sin embargo, más interesante que averiguar qué poder recibe cada uno es ir descubriendo el uso que hacen de él o cómo ese poder refleja de algún modo aspectos de su personalidad. Los cinco protagonistas son de lo más variado: Kelly, la poligonera; Curtis, el atleta no tan ejemplar; Alisha, la “liberal” (ejem); Nathan, el deslenguado tocanarices; y Simon, el rarito retraído. En un principio, son un grupo poco cohesionado, pero las dificultades harán que los lazos se estrechen y vayamos sabiendo más de ellos.


Misfits me ha sorprendido por su frescura y originalidad (¡y su música!). Una de las cosas que me han llamado la atención de esta serie es que da que pensar sobre qué es un “poder” y si realmente querríamos tener uno (y hasta qué punto). Vamos, que os vayáis olvidando de kame-hames chocando en el aire… Tras haber disfrutado de su primera temporada, Skins sube posiciones en mi parrilla de series pendientes. Hablando de temporadas, os recuerdo que las británicas son más cortas que las americanas; en el caso de Misfits, en solo seis capítulos habréis acabado con la primera (la segunda ya está en camino). Dadle una oportunidad, no lo lamentaréis.


26 de febrero de 2010

Cine y series: un poco de todo (III) -en breve-

Ryan Bingham es un ser desapegado de todo y todos. Su vida se desarrolla entre aeropuertos y hoteles –300 días al año fuera de casa así lo acreditan– y su trabajo, en una fantástica época de bonanza económica como la que nos ocupa, consiste en efectuar "recortes de personal". Horrible, ¿verdad? No para él: de cada habitación hace un hogar y del despido un arte. Aunque la premisa es llamativa y original, me llevé una impresión amarga de Juno, la anterior película de Jason Reitman. Pero las buenas críticas y que Clooney siempre cumple fueron baza suficiente para cambiar de idea... y así disfrutar de Up in the Air, una buena película sobre un tipo peculiar con una filosofía de vida igualmente peculiar que será puesta a prueba. Lo bueno de la película es que no juzga, simplemente muestra, y ofrece diferentes puntos de vista sobre los temas que trata: a cada cual le corresponde decidir con qué se queda. Es candidata a mejor película, director, guión adaptado, actor y actrices secundarias (Vera Farmiga y la "crepuscular" Anna Kendrick) en los próximos Oscar. Aunque este año la competencia es dura, no sería de extrañar que algo se llevara.

En la medida de lo posible, procuro ver las películas candidatas a las "categorías importantes", pero esta vez me han faltado varias (la crisis...;p). La próxima quizá sea An education, de la que no hacen más que cantar maravillas de su actriz protagonista. Ya que hablamos de premios, saltamos a los Goya del año pasado y Pagafantas. Esta también habla de filosofías de vida... en cachondeo, claro. La verdad es que esperaba más de una película humorística de eternos perdedores en el terreno sentimental, pero confieso que me reí con las metáforas del reino animal (¿quién no conoce "la cobra" o "culebrilla"?XD) y me pareció una película... cómo decirlo... con mensaje ;> La secuencia final, por cierto, impagable. Ah, y aunque tenga que ver demasiado de refilón, la excusa sirve para enlazar este vídeo desternillante ("¡Contigo no, bicho!" XD).

Impagable, aunque por otras razones, también es Lost. Tranquilos, que no vuelvo a la carga para rajar de ella. Al contrario: el cuarto capítulo, "The substitute", fue grande gracias al gran Terry O'Quinn. Como se viene comentando por la blogosfera, lo jodido es que tras la cantidad de animaladas que nos han endosado sin dejar tiempo para digerir, la serie se ha rodeado de un aura en la que parece que todo vale... La conclusión es que la saturación de sorpresa ha degenerado en la ausencia de ésta. ¿Qué puede superar a una isla que salta en el espacio y en el tiempo? (por poner el ejemplo más bizarro que recuerdo). Si ahora dijeran que Claire es la encarnación de la virgen y Aaron el nuevo Mesías me traería sin cuidado. Vaya, al final he terminado despotricando… XD.

Para acabar, quería comentaros que acaban de darse a conocer los finalistas del concurso de diseño de la carpeta UB 2010-2011. Han tumbado mi diseño por segundo año consecutivo (podéis verlo en detalle pulsando sobre la imagen). Esto del diseño gráfico es una cuestión bastante subjetiva, pero el año pasado me dolió no estar entre los finalistas visto el lamentable nivel (la ganadora, que arrasó en votos, afortunadamente sí estaba bien; a las otras supongo que las votaron sus contactos de Facebook). En esta edición la cosa ha mejorado, aunque confieso tener duras reservas por alguno de los diseños. Pataletas personales y amargura al margen, si sois alumnos de la Universidad de Barcelona podéis votar desde esta página (o curiosear para ver los finalistas de este año y anteriores) y elegir qué llevaremos todo el año que viene bajo el brazo.

¡Saludos!

15 de febrero de 2010

Series: "Hasta pronto, FNL"

Cualquier excusa es buena para hablar de Friday Night Lights, y el final de su cuarta temporada parece una oportunidad que no hay que dejar escapar.


Tras el estupendo final de la tercera temporada, nos entró pánico cuando supimos que los habitantes de Dillon renovarían por dos temporadas más. Smash ya se había marchado, y Tyra y Lyla acababan de decir adiós, igual que Street. ¿Cómo iban a seguir sin tanto peso pesado? Trece capítulos vibrantes han hecho que el miedo se disipe.


Hemos conocido una nueva cara de Dillon: la de la marginalidad. En algunos momentos, FNL ha parecido insuflarse del entorno, fotografía y fuerza de The Shield (lo cuál es algo muy grande, qué diablos). La zona este, habitada principalmente por la población negra, ha adquirido relevancia con la apertura del instituto de East Dillon, y los Lions han rugido con la fuerza que esperábamos. Vince, Jess, Luke y Becky, entre otros, se han ganado un hueco entre nuestros queridos Taylor, Matt, Riggins, Julie, Landry y compañía. Ahora tienen por delante toda una quinta temporada a la que no puedo más que augurar buenos presagios.


Si eres de los que nunca se ha atrevido con una serie que habla de fútbol americano y Tejas, no pierdas un segundo y ponte con ella. En primer lugar, porque esos temas no son más que un punto de partida para hablar de unos personajes creíbles, fantásticamente trazados, con los que nos podemos identificar. Tenemos el matrimonio a prueba de bomba de los modélicos Taylor, los traumas de la desestructurada “familia” Riggins, la búsqueda de su lugar en el mundo de Tyra Collette, la presión del entorno de Matt Saracen, la fortaleza de Jason Street ante la adversidad... Como decía el Sr Knightley, “If I loved you less, I might be able to talk about it more”. Así me siento yo, tanto adoro FNL que cualquier cosa que pueda decir palidece ante lo que la serie puede ofrecer por sí misma.


Cree en mi, lector. Solo quiero que seas más feliz. Hazte YA con Friday Night Lights y deja que te susurre al oído su canto de sirena... ¡Oh! Cuánto envidio la oportunidad de tener frente a mí cuatro temporadas de una de las mejores series que ha pisado la televisión…


8 de febrero de 2010

Cine: "Tiana y el sapo"


El día que Disney anunció que dejaba de producir sus clásicos en 2D, el cielo se tornó gris y los corazones de los puristas dejaron de latir por un instante. Por esa razón, el niño que llevamos dentro volvió a sonreír cuando supimos que la animación clásica volvía por la puerta grande. Pues se lo podrían haber ahorrado, mis queridos cuatro lectores, porque Tiana y el sapo es un bodrio de campeonato.

No recuerdo la última vez que una película tan corta se me hizo tan larga. Cuando comienza choca un poco, te esfuerzas por verla locuela y original (tanto deseas que te guste) cuando lo que pasa es que todavía no has pillado que es un producto totalmente infantil. Si tienes más de seis años tus ojos van a permanecer abiertos durante la mitad del metraje; pero no por el asombro sino por la vergüenza ajena.

En realidad la culpa es mía, por no haberme informado bien y por no haber visto el trailer. Los diseños de las ranas son horribles (el de Tiana es de despido por incompetencia al diseñador), hay momentos verdaderamente bochornosos (como el de los tres cazadores, por decir uno), un protagonista imbécil (¿se puede empatizar con semejante capullo?), el mensaje es cuando menos confuso y contradictorio (“¡trabajo duro!” O no... menudo final), etc. Uf... qué sopor de película... Si este es el esperado retorno de Disney a las 2D, queda claro que Miyazaki es el último baluarte de la artesanía animada.

Entre las cosas positivas se encuentra una secundaria graciosa (aunque algunos dirán que es irritante), un antagonista molón que recuerda en diseño al gran Jafar de la más grande Aladdin (ojalá esta película también se le hubiera parecido un poco), la ambientación del New Orleans de los años 30 (sin que sea para echar cohetes, ojo), un doblaje de las canciones que no molesta (sí, encima hay putas canciones) y, sobre todo, que es corta (especialmente porque eso significa que el tormento acaba pronto ^^). Aunque debo reconocerle que precisamente en los últimos diez minutos la cosa mejora y es cuando no te dan ganas de cortarte las venas.

Súper recomendable para ver con niños... si eres el niño. No, ahora en serio: no vayáis a ver esto ni de coña. No digáis que no os han avisado.

7 de febrero de 2010

¡Sexo! ^^

Acabo de abrir mi correo y me he encontrado con esta pequeña maravilla en forma de anuncio (para que luego digamos que Montse no envía cosas que merecen la pena ;p).

Que la disfrutéis ;>