A los personajes secundarios se les llama así por algo. El autor no tiene -no debe- por qué explicar cada detalle, acción y trauma de TODOS y cada uno de los personajes. Si hace eso, la obra se eterniza y, aunque lo haga maravillosamente bien, el público se echa a temblar cada vez que aparece un personaje nuevo en la trama. Eso sucede porque, al inicio de la obra, se presentan a unos personajes sobre los que el público acabará proyectando sus deseos, frustraciones y expectativas. Hasta cierto punto, esos protagonistas acabarán importando a un público que querrá saber más de ellos. Ahí es donde las tramas de los secundarios empiezan a molestar, porque el tiempo que se les dedica a ellos es tiempo que no se dedica a (o que atrasa el de) los protagonistas.
Por ejemplo, al inicio de "Lost" se nos cuenta que el avión estrellado ha dejado 42 supervivientes. De estos 42, unos 12 son protagonistas, seis u ocho son secundarios y el resto es como si no existieran. A esos seis u ocho secundarios habituales a veces se les dedica un capítulo, como a Rose y Bernard...¿A quién coño le importan Rose y Bernard? Y eso por no hablar de Nikki y Paulo...
Hurley: "Oh, man... Nikki's dead...".
Sawyer: "Who the hell is Nikki?!" ;p
Creo que es un guiño genial de los autores (guionistas) a su público más fiel; que a menudo se pregunta dónde se meten el resto de pasajeros durante los capítulos.
"Dorne", además de servir de nombre a esta teoría, es uno de los emplazamientos de la gran saga literaria "La canción de hielo y fuego", de George R.R. Martin. Eso significa que, desde ya, declaro que he tomado su nombre desde el cariño y, sobre todo, el máximo respeto.Martin concibió inicialmente su obra para ser narrada en tres (gruesos) volúmenes. Sin embargo, en la actualidad estamos a la espera de que publique el quinto -la historia se completará con el séptimo volumen-. Leer a este autor es una gozada, pero ¿en qué momento tu historia se descontrola tanto que duplica su tamaño inicial? En el momento en que empiezas a contarlo TODO, incluso hablar de la vida y milagros de los secundarios. Dorne es un reino que da profundidad y verismo a la obra pero que, narrativamente, está(ba) apartado de la trama de los protagonistas. Actualmente estamos conociendo en detalle los devaneos de los habitantes de Dorne. Quizá Dorne acabe jugando un papel crucial en el final de la historia; en ese caso, pues vale... No es que eso no importe al público, pero...¿algún día se dará el salto temporal que convertirá a los protagonistas niños en adultos? Esa es la expectativa que creó la historia al principio y que se vio frustrada por la inclusión de detalles de personajes secundarios. Bienvenidos al "efecto Dorne" ;p
Otra autora que me fascina es Anne Rice. De cualquier secundario te saca un spin-off merecedor (según ella) de libro propio. Lo siguiente son los cross-overs entre sus propios personajes. Ya cansa. La solución a cualquiera de las variantes del "efecto Dorne" es casi idéntica a la de la teoría de las relaciones interpersonales: cuenta lo que quieras contar sin alargarte en detalles innecesarios. Probablemente la cohesión de la obra lo agradezca.
Ver "Índice e Introducción de teorías"