8 de agosto de 2013

Cine: "Django desencadenado"


Como decíamos ayer, hoy toca hablar de Django Desencadenado, la primera película de Tarantino que luce abiertamente la etiqueta de spaghetti western. Como el propio director afirma, lleva toda la vida dirigiéndolos camuflados bajo otros géneros pero ahora puede mostrar sus cartas sin marcarse un farol. No obstante, Django no se trata de un western al uso. Su promoción estuvo rodeada de polémica por el uso de la palabra "nigger" (negrata) y las declaraciones del también director Spike Lee, quien aseguró que no la vería por ser irrespetuosa con el pasado esclavista de los Estados Unidos.

En efecto, la cinta es dura y no se corta a la hora de mostrar toda clase de abusos e injusticias; también es cierto que lleva el sello Tarantino estampado en cada escena. Entre descargas de pólvora, latigazos, perros rabiosos, luchas mandingas y la violencia de los amos de las plantaciones y sus lugartenientes, la trama se las ingenia para insertar algún tipo de bufonada que atenúa el impacto de la sangre salpicando literalmente la pantalla (esa reunión parodiando al Ku Klux Klan, de diez). La ofensa, de haberla, surge del tema y no de la forma de tratarlo: de igual modo que Malditos Bastardos usaba el nazismo como marco pseudo-histórico, Django es menos un drama racial que una clásica historia de venganza con héroes justos y villanos que merecen ser castigados. 


Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Samuel L. Jackson, Don Johnson y un largo etcétera dotan de vida a una galería de secundarios ejemplar. Curiosamente es Jamie Foxx quien se ha ganado pocos halagos por interpretar a Django. Su personaje es un hombre de acción parco en palabras, pragmático más que elocuente, pasional pero de expresividad contenida. Incluso se le reservan momentos de exquisita ternura, como la secuencia en la que puede elegir la ropa que quiere llevar y... hay que verlo (comicidad al margen, guarda coherencia interna con el personaje). Además, la química que mantiene con el Dr King Schultz (oscar de reparto para Waltz) es uno de los motores de la historia de principio a fin. Aunque salta a la vista que en absoluto es un papel desagradecido, quizá no se adapte bien a la profusa verborrea que Tarantino exhibe en sus diálogos y de la que Waltz, DiCaprio o Jackson hacen gala. También se ha obviado la interpretación de Kerry Washington, cuya Broomhilda transmite el horror de un modo que nos ayuda a comprender la tragedia y empatizar con el héroe y su causa mucho mejor de lo que lo hace él mismo. 
 
Si alguien desentona es el propio Tarantino, que se reserva un papel tan prescindible como la parte del metraje en la que aparece. Cuando la historia se extiende hasta los 165 minutos, un tijeretazo bien dado es de agradecer... A media hora del final, Django (personaje y película) ya ha dicho y hecho todo lo que tenía que decir y hacer. El violento y reiterativo añadido no resta, pero tampoco suma (aunque tener al inefable Walton Goggins imitando los andares del mismísimo Raylan tiene su qué :p). Como resultado tenemos una película magníficamente rodada e interpretada, notable en su irregularidad y recomendable a cualquier espectador gracias a su extraño clasicismo. 

Hace varios meses que la vi y la recuerdo a menudo; para mí es una de esas películas que deja poso y se beneficia de la reflexión posterior. Si bien sigo prefiriendo Malditos Bastardos, pienso que Tarantino ha entrado en una etapa muy interesante de su filmografía. Sea lo que sea lo siguiente, lo espero con ganas.

¡Saludos!

3 de febrero de 2013

Cine: Skyfall, El Hobbit, El lado bueno de las cosas, Los miserables, Las ventajas de ser un marginado, Resident Evil Retribution, Vida de Pi, Argo

Mis queridos nueve lectores, casi medio año ha hecho falta para volver a poner el blog en marcha. En lugar de torturaros con devaneos personales ―no merecéis que os haga eso―, voy a invertir nuestro tiempo en recuperar el pulso con una criba rápida de algunas películas que me hubiera gustado comentar en su día. Sin más que añadir, ¡manos a la obra!

Olvidarse de la enrevesada trama de Quantum of Solace no pudo ser un acierto mayor. Poner a Sam Mendes tras la cámara, tampoco. El director maneja con maestría los puntos fuertes de Bond, un icono con medio siglo sobre los hombros. También sabe dotar de humor a su controvertido deje sexista con donaires de híper macho ―que, por cierto, Daniel Craig borda como nadie lo hacía desde Connery―.

Bardem disfruta y nos hace disfrutar con un rubísimo antagonista de altura; Judi Dench se lleva las mejores frases en lo que casi podría calificarse de “buddy movie” y los personajes nuevos aportan sangre fresca: la continuidad está garantizada. Además de tener el título perfecto, Skyfall es, en mi opinión, una de las mejores películas del agente 007.
  
Todo correcto, sin más. Entretenida. No es lo bastante ligera para honrar a la novela de Tolkien ni tan épica como para aceptar la descarada unión espiritual que Peter Jackson fuerza con El Señor de los Anillos. ¿Qué costaba dedicar tres horas a una película entrañable, sin mayor pretensión que el deseo de aventuras? ¡Y qué decir sobre que al final esta sea la primera de tres partes! ¡Tres! Polémicas al margen, aunque siempre sea un placer transportarse a la Tierra Media guiados por el mago Gandalf, me ha faltado algo (que no es metraje). Ahora, lo de siempre, a esperar.      


Bradley Cooper y Jennifer Lawrence están magníficos pero, lo siento, no pegan ni con cola ―aunque él se conserve en formol, ella sigue pareciendo una cría a su lado―. De Niro está pasadísimo, como viene siendo habitual desde que ni él mismo se toma en serio, y Jacki Weaver dota al filme de alma. De ella depende que esta familia disfuncional no se desintegre día sí y día también, ¡pobre mujer! Lo mejor, para mí, son los brotes de ansiedad del amigo de Pat cuando le da por desfogarse sobre su vida y su matrimonio (ese retrato en la sala de estar a lo American Pie… genial).  

Silver Linings es tan bipolar como sus protagonistas: lo que comienza como un estudio de los lazos afectivos en el seno de una familia golpeada por la enfermedad mental se convierte de forma gradual en una comedia romántica al uso, con baile y todo. ¿Conclusión? No sé por dónde cogerla.


Debo de estar hecho de pasta de boniato porque el drama lacrimógeno de las navidades me dejó frío, frío, frío... El arranque con los esclavos cantando “Look down” mientras el amenazador Javert (Russell Crowe) controla desde la muralla, cual ave de presa, es tan contundente a nivel escenográfico y musical que casi todo lo que le sucede va cuesta abajo. Por otra parte, Hugh Jackman es un Jean Valjean de primera y hay buenos momentos, por supuesto, como el ya mítico “I dreamed a dream” ―señores académicos, dénle ya el Oscar a Anne Hathaway y no se hagan de rogar, por favor―, “Master of the house” (los Thenardier son tronchantes) o "The confrontation", el duelo/dueto entre Valjean y Javert en el lecho de muerte de Fantine. Regresando a lo negativo, el romance entre Cosette y Marius es soso a más no poder (como ellos), algunos secundarios como Éponine y Enjolras están desaprovechados, a ratos se me hizo aburrida y no comparto la insistencia en esos primerísimos planos tan de ópera televisiva. Una vez vista, me doy cuenta de que me bastaba con el tráiler.


Stephen Chbosky debuta en la dirección adaptando su propia novela, The perks of being a wallflower, y sale más que airoso del intento. No deja de ser otro acercamiento a lo dura que es la adolescencia en los institutos americanos, pero el autor construye un grupo de personajes tridimensionales que no suponen un insulto a la inteligencia del espectador. Además, ubicar la historia al inicio de los 90 la aleja de la invasión tecnológica actual y le da una cierta aura de nostalgia, de disfrutar de las pequeñas cosas ―las referencias gafapastosas abundan, of course, que si no estos chicos no serían lo bastante cool―. 

El final tal vez se vaya un poco por las ramas y, aunque nos ayuda a comprender mejor los episodios psicóticos de Charlie, no encaja bien con el resto de la historia. No obstante, es algo insignificante en un trabajo que destaca por el buen trabajo de sus actores (genial Ezra Miller como Patrick y solvente Emma Watson como Sam) y la visión fresca, nada moralizante, que Chbosky tiene del proceso interno que va de la adolescencia a la primera edad adulta. Dadle una oportunidad, no lo lamentareis.


Paul W. S. Anderson ―no le confundáis con Paul Thomas Anderson― tiene la suerte de estar casado con Milla Jovovich. Ella, por la misma razón, tiene que protagonizar estas películas si no quiere mal ambiente en casa a la hora de la cena. Resident Evil: Retribution es el pedazo de mierda más grande que he visto en una pantalla de cine en lo que va de siglo.


A esta película le veo dos problemas principales. El primero es que después de ver el tráiler (parcialmente engañoso) queda poco espacio para la sorpresa visual, uno de sus mayores atractivos. El segundo es que pone altísimo el listón de la expectativa al afirmar, de buen comienzo, que creeremos en dios después de conocer la historia de Pi... Por un momento creí estar viendo una película de Shyamalan (a día de hoy, algo muy malo). Si le perdonamos este farol, sorprende ver cómo se las ingenian para entretenernos con una barca perdida en alta mar ocupada por un muchacho... y un tigre. Con todo, hubiera preferido saber menos de esta odisea marina y más de la infancia de Pi, ese muchacho curioso e inteligente cuyas vivencias se nos muestran como un homenaje a la tradición oral india, tan próxima al realismo mágico. Sin pensar que sea mala, no se la recomendaría a nadie que aprecie.

Por cierto, sigo sin creer en dios :p   

¡Y con la tercera hizo la carambola! Ben Affleck es un maestro. Me tragaría con gusto una película sobre la migración del calamar californiano si la dirigiese él. Con todo, debo decir que las licencias dramáticas que se toma esta historia basada en hechos reales son completamente innecesarias (Tony Méndez separado y prácticamente alcohólico, las persecuciones, etc.) y dejan un molesto regusto traicionero. En cualquier caso, es una lacra que palidece a la sombra de la recreación de los años 70 o de la tensión y crispación conseguida gracias a las interpretaciones de su abundante plantel actoral. Pese a ser la que menos me gusta de sus tres películas, objetivamente es un incuestionable ejercicio de buen cine: emocionante, sugestiva y rodada de forma ejemplar. 

Se comenta que Affleck tiene entre manos la adaptación de Apocalipsis (The Stand), la macro novela fantástico-apocalíptica de Stephen King… El que pretenda anticipar los pasos de este hombre lo tiene crudo. 


Y hasta aquí llega el repaso cinéfilo de esta entrada. En la siguiente, Django Unchained.

Es un placer estar de nuevo con vosotros.

¡Saludos!

13 de agosto de 2012

Cine: "The Dark Knight Rises"

"Nolan entrega otro largometraje brillante, rico en matices y lecturas, y concluye su épica saga regalando a los fans del cruzado enmascarado la que sin duda es la trilogía superheroica más sólida hasta la fecha".
'Nolan y Bale se alian de nuevo para abrumarnos con pedantería y pretenciosidad. Hablan de justicia, política e ideales (hasta pretenden abordar el romance) pero el discurso, aunque camuflado tras un elegante (bat) traje, está completamente hueco".

¿Cuál elegís? Yo me quedo con las dos porque en The Dark Knight Rises hay un poco de cada. Me gustan las películas de Batman pero me toca las narices el circo gafapastero de análisis social que se monta en torno a ellas. Algo positivo que veo en otras adaptaciones comiqueras como Spiderman o Los Vengadores es el no tomarse en serio como forma de ahorrar sufrimiento en el trasvase de medio. Los superhéroes lucen en viñeta, en animación o en videojuego (echad un vistazo a cualquiera de los Arkham) y cada vez que los sacan del hábitat primigenio divagan el rato necesario para justificar el ser como son: por qué visten como lo hacen (el chiste de la lycra es un clásico) o por qué la mayoría se comporta como un hatajo de psicópatas (Batman, el primero). Una vez aceptamos su mundo y sus normas, tienen nuestro permiso para pasar a la aventura.

El Batman de Tim Burton y Michael Keaton era un freak que se colgaba de los pies boca abajo para echar una siestecilla, un multimillonario que de noche salía a repartir leña con el fin de hacer justicia en la podrida ciudad de Gotham y combatir el dolor de haber presenciado el asesinato a sangre fría de sus padres cuando tan solo era un niño. Cuando ese tipo entonaba el "I'm Batman" con carraspera no nos entraba la risa floja porque formaba parte del pacto de lectura junto al bat-móvil, la bat-señal y los villanos histriónicos. Con Batman Begins, Christopher Nolan y Christian Bale nos vendieron a un ninja urbano experto en varias disciplinas marciales cuyo emporio financiero le daba ventaja táctica (es decir, tenía carísimos juguetitos anti-crimen, aunque esta vez ya no se llamaran bat-algo); eso es lo más cerca de la plausibilidad que Batman puede estar del mundo real. Por si surgían dudas sobre sus pretensiones, la carraspera seguía ahí y el aire místico de Ra's al Ghul dejaba claro que, más allá de símbolos e iconos, la reflexión filosófica era buscarle tres pies al gato.

"There's a storm coming, Mr. Wayne. You and your friends better batten down the hatches, because when it hits, you're all gonna wonder how you ever thought you could live so large and leave so little for the rest of us"
Con el binomio formado por The Dark Knight y The Dark Knight Rises la cosa cambió. Pretenden vender el universo de Batman como un lugar reconocible (cualquier megalópolis occidental) donde las situaciones y reacciones en él ocurridas se muevan por parámetros de absoluta veracidad. Lo siento, pero no. ¿Era necesario que todos los seguidores de Bane fuesen unos andrajosos, un eco chungo y nada procesado del perroflautismo más básico? La sutileza brilla por su ausencia. Por poner otro ejemplo, los juicios populares "moderados" por el Espantapájaros quizá funcionen como idea, pero a la práctica me pareció estar viendo una mala parodia de la Reina Roja: "¡Que le corten la cabeza!".

No son solo las coincidencias (la relación entre John Blake y Bruce Wayne se teje en base a un McGuffin tan ridículo como "supe que eras tú por tu mirada") o lo endeble de algunos conceptos (la prisión de Bane da para una entrada entera), sino que la brocha gorda forma parte inseparable de la naturaleza de los personajes: la radical escisión social mencionada antes; la motivación de chiste de los villanos (así como sus rocambolescos planes, que incluyen persecuciones al límite y la voladura masiva de objetos); el papel de MatthewModine, representante de un cuerpo de policía atontado o implicado en función de las necesidades del guión; los romances WTF (¿a alguien le importa un comino alguno de ellos?); y... Batman, con quien no se aclaran. Su discurso vira de lo extremo a lo conservador según sople el viento.

Tal vez sea demasiado exigente, pero este caballero oscuro, amparado en la bendición mayoritaria de la crítica, tiene un concepto tan alto de sí mismo que uno no puede sino medirlo por el rasero de su propia ambición: el ejemplo a seguir, la reflexión como detonador de la acción, ¡la inmortalidad cinematográfica! Nuevamente, no. Ni la idea se sostiene en términos de realismo social ni la profundidad psicológica ensalza cada escena. Ya siendo puntilloso, que un tipo se vista de murciélago con capa y orejitas tiene guasa... Si las pretensiones de Nolan pasaban por una redefinición verité del personaje, que le echara un par y rediseñara su indumentaria dejándola en la mínima expresión (la armadura de Wayne Enterprises y el Tumbler eran un buen punto de partida). Evidentemente, seguir ese camino hubiera garantizado la ira de los fans, pero esa es otra historia y, en realidad, es lo de menos.

Pese a todo, nos encontramos con una película que se pasa volando, un mérito considerando que excede las dos horas y media. A base de concesiones, funciona (sí, mis queridos ocho lectores, pese a toda la rajada pienso que funciona). Si pasamos por alto la ambición de los guionistas en su intento por tocar demasiadas teclas o perdonamos los agujeros de guión, estamos ante una buena película... de Batman. Retomo la idea original: me gustan las películas de Batman son como las de James Bond pero con latex en lugar de seda italiana. Su primera aparición motorizada en el túnel es épica y las pocas escenas en las que aparece el murciélago tienen la intensidad propia de un superhéroe. Además, hay nuevos secundarios de peso como la ladrona de guante blanco Selina Kyle (Anne Hathaway) o el policía John Blake (Joseph Gordon-Levitt), que amenizan la historia con más gracia que el propio Wayne/Batman; de hecho, a ratos parece que veamos una película sobre el impacto de Batman en Gotham con puntos de vista externos ya que, incluso como Bruce Wayne, Christian Bale tiende a desaparecer dejando que los demás construyan el relato.

Nolan ha conseguido que el personaje alcance la figura de mito, pero en esta última entrega ha perdido un poco el norte y ha mezclado churras con merinas: la denuncia social seria le viene grande al bueno de Bats, con Nolan al frente o sin él. Sin embargo, como en las olimpiadas, conviene valorar tanto la dificultad del ejercicio como su ejecución. Por tal razón, hay que reconocer al director el haber aspirado siempre a lo más alto, al más difícil todavía, y con ello ser capaz de ampliar las miras del cine de entretenimiento. The Dark Knight Rises conecta mejor con las características de un gigantesco epílogo (el cierre de la trilogía) que con las de una película autónoma, pero en cualquiera de los acercamientos es disfrutable como espectáculo de altos vuelos. No cabe duda de que la trilogía del murciélago define una época y ha puesto el listón a una altura que pocos podrán igualar.

¡Saludos!

Reflexiones de bar:

1) Espero que los ingenieros de la División de Ciencias Aplicadas de Wayne Enterprises tengan alguna clásula draconiana en su acuerdo de confidencialidad...

2) Nolan quería rodar su propia secuencia a lo Braveheart y no sabía cómo justificarlo: aunque todos vayan armados, solo disparan cuatro gatos. Una cosa es tenerse ganas y otra, ser idiota: todo bonico, sí, pero no tiene sentido.

3) Y vale que esto no sea Rookie Blue, pero la policía de Gotham debería aprender el concepto de discriminación positiva.

4) Bane me genera sentimientos encontrados. Tom Hardy le aporta la fisicidad y mal rollo; tiene presencia. Sin embargo, no lo explotan lo suficiente (esas motivaciones, otra vez...) y lo que deciden hacer con él no tiene nombre.

5) Anne Hathaway ha cerrado unas cuantas bocas con su interpretación de Catwoman (la mía, para empezar) y Joseph Gordon-Levitt demuestra una vez más que es un actor solvente y todoterreno. Larga vida a los middle-names y a repartir spin-offs ;)

25 de julio de 2012

Cine: "The Amazing Spiderman"

Vaya por delante que Spiderman (2002) me parece una de las adaptaciones al cine más acertadas que se han hecho de un superhéroe. Le veía defectillos como que Peter Parker fuera demasiado pardillo, pero el ritmo endiablado que le imprimía Raimi y un villano corrosivo (¡y cachondo!) como el Duende Verde compensaban cualquier pega con creces. En tono y buen hacer la concibo como la precursora de Iron Man, que trajo consigo la reciente avalancha de éxitos para la división cinéfila de Marvel; además; hizo realidad algo que muchos creíamos inimaginable: dar vida fuera de las viñetas a nuestro amigo y vecino Spiderman.

Diez años después llega The Amazing Spiderman, que deja en la cuneta la trilogía original para reiniciar la saga. Director, actores, historia, villanos... todo es nuevo, lo cual no impide que sea imposible analizarla sin caer en la comparación, tanto con su joven abuela como con las decenas de enmascarados que han llovido desde entonces. Las similitudes con la original siguen pesando: la jerga pseudo-científica y algunas situaciones de la trama harían sonrojar a un niño de diez años ―gajes de derivar de un personaje creado en los 60 cuyos fans se arrancan la piel ante la sombra (¡amenaza!) de cambios―. "¿Qué? ¿Que las telarañas las fabrica su cuerpo tras la mutación? ¡¡Eso no tiene sentido!!" (sin comentarios). Las diferencias son solo pequeños ajustes que respetan los roles canónicamente establecidos: Mary Jane por Gwen, la universidad por el instituto o Jonah Jameson por el capitán de la policía de Nueva York. Finalmente, la película presenta como único villano a un clásico, el Lagarto, y desarrolla su relación dual con el héroe a lo largo de la trama
aunque el aspecto emocional Connors-Parker esté poco conseguido, demostrando que los guionistas han intentado aprender de los errores que dieron al traste con Spiderman 3 (del emo-Peter mejor nos olvidamos...). 

Sin embargo, la campanada de la nueva franquicia reside en el binomio Peter-Spiderman. Para empezar, Andrew Garfield construye un adolescente resentido y confuso que casa mejor con la idea de héroe novato en todos los frentes. Valga como ejemplo que por las noches regrese al hogar de tía May con el rostro castigado y la mirada esquiva como si hubiera estado en el Club de la Lucha, pero después titubee para fijar una cita con la chica de sus sueños. ¡Dulce juventud! En cuanto a ella, Emma Stone encarna sin problemas a Gwen Stacy, la empollona cañón que los tiene bien puestos, la confidente del héroe. El romance no agota pese a lo previsible porque las cucharadas de azúcar son las justas y se contrarrestan con las piedras que les ponen en el camino o con la sal del humor ("Gwen, voy a tirarte por la ventana"). Vamos, que la pareja tiene chispa delante y detrás de las cámaras, según dicen :p. Y Spiderman es, en efecto, asombroso. Sus posturas icónicas (perfectamente capturadas), su modo de moverse, de luchar, sus chistes malos mientras se juega la vida, sus dilemas; todo está ahí. En este punto la película, si bien no se siente necesaria, es plenamente satisfactoria.

Tras las dos horas largas de este nuevo Spiderman no tengo la impresión de haber perdido el tiempo. Al contrario, es una película entretenida, bien interpretada y muy bien hecha (los VFX hacen que el arácnido luzca). Por otra parte, creo que la ruptura con la propuesta de Raimi y Maguire no es tal y, salvo por razones evidentes, bien podríamos estar ante Spiderman 4. Alejado del modelo, será en las secuelas donde The Amazing Spiderman demuestre si ha encontrado una voz propia o estamos ante un burdo intento de Sony para seguir llenando sus arcas. En calidad de aficionado, por el momento doy la bienvenida a toda obra que capture la esencia del personaje y lo dé a conocer a las nuevas generaciones. Spidey is back!


¡Saludos! 
Reflexiones de bar:
 

1) El traje resulta creíble en tanto que puede llegarse a aceptar que lo haya cosido a mano una persona muy pero que muy capaz: se le ven los costurones entre retales de distinto color , tiene arrugas por la zona del cuello y detalles graciosos como la suela de calzado deportivo, como si un adolescente hubiera usado materiales caseros para darle forma. El traje de Maguire era casi perfecto, y precisamente por eso, menos adecuado. Eso sí, a ambos les eliminan las orejas... ¿lo harán digitalmente o con esparadrapo por debajo de la máscara? :p

2)  Si la "evolución" e intervención de secundarios como Flash no se trabaja, es preferible que se mantengan planos de principio a fin o directamente no aparezcan.

3) No he leído la línea Ultimate de Spiderman, conque no sé si la idea nace ahí, pero el comic clásico nunca necesitó misterios familiares para que las aventuras del trepamuros tuviesen sustancia. ¿Realmente tienen un plan para "la verdad sobre sus padres" o juegan a ser Lost? ¡Ese gancho no me atrae nada!

4) Este fin de semana se ha estrenado la tercera de Batman (o la séptima, según se mire XD). No olvidéis que es perfectamente compatible con Spiderman y podéis ir al cine verlas las dos :p

5 de julio de 2012

Cine: "Blancanieves y la leyenda del cazador"

Contar las historias de toda la vida como se ha hecho toda la vida es ahora un acercamiento demodé: hay que alterar elementos, transgredir de algún modo, que todo cambie para que todo siga igual. El éxito de las Fábulas de Bill Willingham en el campo de la novela gráfica o Once Upon a Time en televisión ponen de relieve que esta práctica gusta entre el público. En cine también han querido sacar tajada, claro; por ejemplo, ¿y si la malvada madrastra estuviese más buena que el pan con chocolate y Blancanieves no lograra hacerle sombra ni mirándonosla con buenos ojos?

Vale, el giro de tuerca de Blancanieves y la leyenda del cazador no es ese, pero sí es uno de los divertidos daños colaterales de tener a Charlize Theron como reina Ravenna y a Kristen Stewart como Blancanieves. El público femenino tampoco se queda sin su cupo de carne, bien cubierto por la hercúlea presencia de Chris Hemsworth en el papel del cazador y de Sam Claflin en el inncesario papel del arquero William. Aunque de entrada parezca un bodrio en la liga de Eragon, la historia no solo supera las expectativas sino que se las ingenia para sorprender con una factura técnica competente, un aire enfermizo que en algunos momentos logra dar bastante mal rollo y un tono general adulto y reflexivo. Esto debemos agradecérselo en gran medida a Chalize Theron: su interpretación sube de nivel el producto y sitúa a su memorable villana como potente eje del relato.

El sufrimiento humaniza a Ravenna. Aunque probablemente no empaticemos con sus métodos, al menos comprendemos su motivación y, por ende, el origen del mal que la consume a ella y al reino. A la postre, su personaje se sobrepone al arquetipo unidimensional para convertirse en un ser de carne y hueso que nos interesa. Tal hazaña nos hace pasar por alto el comportamiento de acelga de Blancanieves (justificado por la trama, pues un encierro de una década atonta un poco). Con la joven princesa juegan a eso de los miopes y la mirada profunda, pero haciendo que la chica se maraville y abra la boca con cada cosa bonita que ve (normal: volvemos al secuestro), de igual modo que aquel quien la conoce intuye que es especial. Cualquiera excepto el cazador, claro, que de héroe a priori tiene poco. De hecho, es un borrachuzo de tres al cuarto que está de vuelta de todo y no tiene demasiado interés ni en cargarse a Blanca ni en pasar por el aro de la reina. De nuevo (¡bravo!), hay una buena razón para ello.

No es que la película verse sobre filosofía y drama existencial o sea un ejemplo de desarrollo de personajes, pero se agradece el esfuerzo por desconectar el piloto automático e intentar aportar algo (los resultados serán desiguales, mas la voluntad está ahí). Por otra parte, a medida que avanza el metraje Blancanieves adopta una actitud proactiva en su papel de presa y decide plantar cara. Hablan de alegato feminista; yo no diría tanto, pero es significativo que, por una vez, la hembra no dependa del macho para salvar su hermoso pescuezo ni el interés amoroso sea más apremiante que la propia misión ―en realidad, "los asuntos del querer" pasan tan torpemente de refilón que uno se plantea si merecía la pena explorar ese terreno. 
 
Como último apunte, tengo la impresión de que el desenlace de Blancanieves y la leyenda del cazador ha pasado por varios guionistas (o productores) antes de llegar a la sala de edición, dejando un regusto algo ambiguo en el mensaje a transmitir. ¿Hasta dónde querían empujar las barreras? La progresión de la película es pausada pero vibrante, muy recomendable para aquellos amantes de la fantasía que gusten de un universo imaginativo y bien planteado. El final (a medio gas, anticlimático) deja varias incógnitas en el aire... lo cual es, pese a todo, un extraño punto a favor de la película. Resulta sencillo imaginar un director's cut demoledor.

Reflexiones de bar

1) Me quedé con ganas de cazador y me sobraron todas y cada una de las escenas del tal William (pienso que podría ser directamente eliminado de la trama sin consecuencias significativas).  

2) El director fusila sin complejos una escena de Mononoke Hime. Luego nos quejamos de Tarantino :p

3) En efecto, no he dicho nada de los siete enanitos. Ni son siete ni me referiría a ellos en estricto diminutivo. ¿Mi consejo? Descúbrelos por ti mismo (aunque adelanto que pasé toda la película esperando a que uno de ellos espetara algo como “Welcome to fuckin’ Fairyland, you fuckin’ cocksucker!”. El momento no llegó U_U) .
  
4) Ravenna... ¿Cuervonna? El rey debería haberlo visto venir XD

5) ¿Soy el único que captó la DETERMINANTE escena lésbica? XDDD

6) Debo insistir: Charlize Theron, brutal. La película es suya.

¡Saludos!

9 de junio de 2012

Lo que se avecine: un paseo por 2012 en 15 títulos

Estos días he ido encontrándome con trailers de títulos que se estrenarán a lo largo del año y pedían a gritos una entrada a modo de recopilatorio. Buscar por YouTube o la imprescindible IMDB es algo que sabéis hacer solitos, pero sé que hay algún que otro gandul entre mis queridos ocho lectores al que le gusta que se lo den todo hecho (no doy nombres :p). ¡Pues para eso está The Strike Blog! Satisfacer vuestros deseos incluso cuando no sabéis que los tenéis es algo que me llena de felicidad...


6 de julio
El reboot del hombre araña ocurre solo diez años después de que la versión de Sam Raimi y Tobey Maguire viese la luz. ¿Puede que el germen del proyecto fuese la negativa de los antes citados a participar en una cuarta parte? Sea como fuere, Andrew Garfield es el nuevo encargado de enfundarse la máscara arácnida y liarse a mamporros con el Lagarto en una cinta de tono algo más lúgubre que la de su antecesor. ¡Suerte, Spidey!


THE DARK KNIGHT RISES
20 de julio
The Dark Knight fue la película que inauguró este blog; entonces no la vi tan fantabulosa como la crítica y sigo sin hacerlo. Divago, como siempre. Al tema: ¿que The Dark Knight Rises tiene buena pinta? Eso y más, pero no puedo evitar sentir recelo hacia ella porque vuelve a durar un potorrón (sello Nolan) y, por supuesto, emana pretenciosidad de cada fotograma. Lo mejor, como siempre, es guardarse la opinión hasta que la hayamos visto... porque la veremos.


3 de agosto
Repito: 3 de agosto. No digo más (y pensar que en USA la estrenan este fin de semana…).


10 de agosto
Los rizos pelirrojos de la princesa Merida me tienen técnicamente enamorado (nada que ver con mis fetichismos varios, vamos :p). A juzgar por los distintos trailers se trata de una película eminentemente cachonda, dejando la épica “seria” a un lado (al menos de entrada), en la que el “Brave” del título hace clara alusión al carácter rebelde de la princesa. En el peor de los casos será entretenida, sobre todo si la vemos en versión original y disfrutamos de ese acentazo escocés tan cómicamente marcado.


10 de agosto
La primera vez que oí hablar de ella pensé que se trataba de un drama. Bien, ved el trailer y comprobaréis que no. Tom Cruise, enorme.


10 de agosto
No sé qué decir… adoro la original de Schwarzenegger. En realidad, esta solo da la impresión de compartir el concepto de “Recall”, ya que lo de Marte se lo han pasado por el forro como si tal cosa (algo que me parece estupendo porque si no sería la misma película). Como detalles, querría señalar que espero que pulan algunos FX, como los del tiroteo, y que Kate Beckinsale de malota badass funciona bien. Si crítica y público no se la comen tal vez valga la pena darle una oportunidad. 
A todo esto, Onari, el guión es de Kurt Wimmer ;)  


17 de agosto
Los Vengadores y Misión: Imposible- Protocolo Fantasma han hecho un favor tremendo a la cuarta de la saga Bourne: a estas alturas, ¿quién no adora a Jeremy Renner? Si al magnífico casting habitual le añadimos a Rachel Weisz, Edward Norton u Oscar Isaac el gozo está servido. ¿Hará Matt Damon el esperado cameo?


26 de octubre
Pese a unos inicios prometedores, Ben Affleck no llegará a lo más alto actuando, pero está claro que dirigiendo tiene bastantes oportunidades de lograrlo. Por The Town y Gone, baby, gone le comparé con Eastwood. El tráiler de Argo revela una mente inquieta, original, con ganas de arriesgar… Ojalá le salga bien.  


31 de octubre
Con solo dos películas encarnando al personaje, Daniel Craig ya se ha convertido en mi Bond favorito (lo consiguió con tan solo una, de hecho). Superadas las trabas financieras de la productora, Skyfall es una máquina imparable de rumores, titulares, expectativas y, esperemos, buen cine. Tengo curiosidad por ver qué tal le sienta el toque Mendes a la saga.


9 de noviembre
Es oler el nombre de Ryan Gosling y saltar cual liebre sobre una zanahoria. ¡Maldita seas, Drive! :p Así, de enlace a enlace, llegué a Gangster Squad, donde también brillan Josh Brolin, Sean Penn y Emma Stone. Ah, si a alguien más le recuerda a Los Intocables que levante la mano y lo agradezca conmigo.


30 de noviembre
¿Disney jugando a ser Pixar? En Enredados les salió de maravilla, así que repetir la jugada es un movimiento lógico. Me encanta cuando tropiezas con un proyecto que no conocías de nada en fase tan avanzada y que tiene tan buena pinta. Además de que la idea me parece genial, la secuencia de terapia de grupo me ha robado el corazoncito (qué fácil es camelarse a un friki...). Por cierto, la cría del final es un puntazo XD


14 de diciembre
Decir que el regreso a la Tierra Media será el evento de las navidades es quedarse corto. Tras un par de espantadas, Peter Jackson ha cogido el timón del proyecto; sin desmerecer en absoluto el trabajo de Guillermo del Toro (cuya aportación pervive en gran modo), me cuento entre los que se alegran por ello. Los de New Line están dosificando la información para poner los dientes largos sin revelar demasiado, que aún falta medio año para el estreno. De lo que se sabe, ¿no es Martin Freeman un joven Bilbo magnífico y los enanos, sencillamente espectaculares? Presupuesto, casting, talento y apoyo de los aficionados le sobran, conque si le echan ganas estaremos ante una nueva obra de arte.


25 diciembre
Habiendo leído la novela y no sabiendo nada del proyecto, fue comenzar a ver el trailer y no comprender nada de nada. Hasta que aparece el nombre del director en pantalla, claro: ni más ni menos que Baz Luhrmann. Vedlo otra vez; ahora todo encaja.


28 de diciembre
Tercer musical de la lista, ya es raro. La culpa la tiene la sobrecogedora obra de teatro original, que disfruté con Cosette el año pasado. Teniendo en cuenta el metraje podrán ser totalmente fieles en una adaptación con aroma clásico salido de la batuta de Tom Hopper (¿otro Oscar a la vista?). Un detalle: Eponine es la misma que en la obra <3


25 de enero
Debe de resultar agotador vivir en la piel de Tarantino. ¡Cuánta presión! En internet este par de minutos ya ha sido deconstruido y analizado como si fuese una tesis doctoral. Algunos incluso ya han emitido su veredicto sobre la película en base a estos fragmentos de metraje. En fin... aquí os lo dejo. Haced buen uso de él y, ante todo, repitamos juntos: “solo es un tráiler”.


Con la última he hecho trampa, lo sé: se estrena a finales de enero del 2013, pero ya que la tenía a mano... Hay más estrenos, por supuesto, gafapasteces y demás filias que Cosette y yo preferimos comernos en el más estricto anonimato por si salen mal (¿Killer Joe y End of Watch formarán parte de ese grupo?). Cuando salen bien, regreso a este nuestro querido blog y extiendo la palabra. Esto me recuerda que no comenté Shame, The Artist, Los descendientes y Los idús de marzo, cuatro propuestas muy interesantes, y tampoco rajé de Medianoche en París y Beginners (quizá le ponga remedio ^^). Con las de esta lista se juega más o menos sobre seguro... salvo con Rock of Ages, jajaja.

¡Saludos!


PD: ¿Os habéis fijado en que la música de todos los trailers de acción/thriller es idéntica?