Pasan muchas cosas en "Blood on the scales", todas bastante previsibles pero no por ello carentes de interés (todo lo contrario).
Indiferencia. Eso es lo que empieza a provocarme el visionado de cada nuevo capítulo de "Perdidos". Y cuando no es indiferencia, es risa; no sé que es peor. Es la primera vez que veo una serie en "tiempo real", es decir, a razón de un capítulo por semana 24 horas después de su emisión original. Los pros son evidentes: si el capítulo es bueno -como lo están siendo los de "Battlestar Galactica"-, pasas una semana discutiendo sobre el capítulo y ansioso por ver el siguiente. En cambio, si son malos te preguntas "¿Una semana para esto? ¿Y el siguiente valdrá la pena?".
"American Beauty", "Camino a la perdición" y "Jarhead". Con semejante currículo, es normal que haya presión en el ambiente y se generen altas expectativas si Sam Mendes dice que va a rodar una nueva película. Si, además, lo hace acompañado de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, todavía más.
"Revolutionary Road" está basada en la novela homónima escrita en 1961 por Richard Yates. Narra la vida de Frank y April Wheeler, un joven y feliz matrimonio que es la envidia de todos los que les conocen. Pero, ¿es real esa felicidad? ¿No hay brechas en la vida de los Wheeler? No tardamos ni cinco minutos en comprobar que sí... y no quiero contaros nada más del argumento; y también os recomiendo que no dejéis que nadie lo haga a menos que queráis arruinaros su visionado sin querer.
Mendes explora terrenos muy delicados a través de los Wheeler: Winslet y DiCaprio hacen de ellos un matrimonio cercano, tan creíble que parece real, con el que es demasiado fácil (doloroso, por momentos) sentirnos identificados. Hay varias dudas que cruzaron mi mente durante la película:
¿Cuál es el motivo real de Frank para no querer ir a París? ¿El nuevo puesto de trabajo, el niño, la presión social o un poco de todo? Me cuesta aceptar que el discurso paternalista y condescendiente de su jefe tenga algún efecto real en él. Quiero decir: ¿honrar la memoria de su padre? Él desprecia todo lo que era su padre, un hombre del que el gran jefe ni siquiera se acuerda.
¿Por qué Frank se sigue acostando con la administrativa? La primera vez queda muy clara, pero en la segunda -¿hubo otras? Es posible- no lo acabo de entender. Él ya ha decidido que se marchará con April a París y está feliz por su decisión. O quizá es su forma inconsciente de mantener el apego por lo que más detesta -la pobre no sabe sumar dos más dos- y por eso se sigue acostando con ella. Lo dicho, a ver si alguien me puede dar su interpretación.
April desea ser actriz, pero no lo logra. El plan que ella propone es marcharse a París para hacer de secretaria mientras su marido encuentra su verdadera vocación. No es más que una inversión de roles en la que se mantendrían las actitudes, pero en otro lugar. Es decir, ahora es él quien trabaja en algo que no le gusta mientras ella cuida de la casa y los niños. En París seguirá siendo lo mismo, pero quien cuide de los niños será Frank... y ya se nos ha mostrado en una secuencia anterior -la que April riñe a la hija y Frank lo observa todo- el repelús que le daría a él desempeñar ese papel. A ella no le convence su vida, pero no parece que en París fuesen a mejorar las cosas.
En el tramo final, cuando April pierde voluntariamente al feto… ¿por qué lo hace? Quiero decir, ella es perfectamente consciente de que puede pasarle algo terrible si hace eso en casa, sola. A lo que me refiero es que, si no va a dejar a Frank e irse sola –o secuestrando a los niños- a París…¿por qué pierde a su hijo? Esto, claro, me lleva a más preguntas. Durante toda la secuencia del almuerzo, daba por hecho que en cuanto Frank se marchara a trabajar, April se suicidaría. Es más, lo daba por hecho cuando saca el paquetito del cajón envuelto en un trapo; yo decía “mira, una pistola”. Lo cierto es que, aunque fuese previsible, lo hubiera preferido a lo que finalmente sucede. Me parece más coherente con el personaje, no veo a April siguiendo con una vida que detesta al lado de Frank. ¿Qué opináis?
La película lanza un mensaje realmente desesperanzador: no tengas hijos, no tengas ilusiones, no tengas esperanzas. Porque no vale la pena, ya que salvo tres o cuatro tocados en gracia, tener sueños hará de la mayoría de mortales seres miserables y resentidos. ¿Qué se nos sugiere? Conformismo. La película arranca con Frank y April discutiendo; ella dice que no quiere hablar más del tema, pero él se niega y discuten. Más adelante, el amigo de Frank, Shep, le dice a su esposa Milly que no quiere volver a hablar de los Wheeler; ella lo acepta y asunto zanjado, siguen adelante. April está hastiada de Frank y le planta cara, le cuestiona. Shep no quiere a Milly, pero se resigna y…siguen adelante. Después está John, el matemático, que dice tantas verdades y tan dolorosas que yo estaba debatiéndome entre si aplaudir o echarme a llorar en la sala de cine. Para rematar la función, nos pasamos la película pensando que la madre de John, el personaje interpretado por Kathy Bates es una buena persona, pero no tarda ni dos minutos en rajar de sus “adorados” Wheeler (“eran difíciles de tratar, unos caprichosos”) ante la mirada perpleja de su marido, que sube el volumen de su auricular para no seguir escuchando a ese monstruo. Es un plano final que pone los pelos de punta e indica la vida de mierda que todos llevaremos si no peleamos por lo que queremos.
"Revolutionary Road" es una película más que recomendable por la que Kate Winslet está nominada a mejor actriz en los próximos Oscar. Me recuerda a "Match Point" en cuanto a que todo el mundo hablaba de Scarlett Johansson como si Jonathan Rhys Meyers no estuviera ahí. Ambos estaban estupendos allí; aquí también. No quiero olvidar mencionar la magnífica labor de Michael Shannon, quien interpreta a John, el hijo de Kathy Bates en la ficción.
En definitiva, si os gusta el cine bien interpretado, bien dirigido y, sobre todo, que da que pensar, esta es vuestra película.
Entre que la cartelera está poco apetecible últimamente y que la crisis hace que te cuestiones muy mucho pagar más de 15 euros por dos entradas (precios de Barcelona tras la subida de enero), tengo un poco abandonadas mis visitas semanales a la gran pantalla. Ya es febrero y la fiebre post Globos de Oro y pre Oscar cambiarán eso, por fin −ayer vi “Revolutionary Road”, comentario en breve ;>−. Aunque, como ya se ha dicho otras veces, es en la pequeña pantalla donde ahora se disfruta de verdad.
En primer lugar, mil perdones por los cambios de tamaño de la tipografía, pero "maquetar" -es un decir- con este programa es una pesadilla...
Seguimos con la trama del golpe militar que Gaeta lleva a cabo con la "ayuda" del líder político y terrorista a media jornada Tom Zarek. Como ya nos temíamos, el golpe termina fracasando y nadie sale maltrecho. Con "nadie" me refiero a los protas, claro, porque se han pulido a Gaeta y Zarek -qué injusta es la vida de antagonista secundario...;p-.
Gaeta entrega a Adama un documento mediante el que acepta la responsabilidad por los cargos que se le imputan y por los cuales será juzgado. Los cargos son: traición, deserción, dar ayuda y cobijo al enemigo, y flagrante negligencia en el cumplimiento del deber.
Vamos a repasarlos:
Los de "traición" y "dar ayuda y cobijo al enemigo" son ciertos pero injustos. Lee lo expone de forma muy clara en "The oath". Sí, es posible que pactar con el enemigo sea traición, pero...¿qué alternativa les queda? Galactica no puede soportar una confrontación con las naves nodriza de Cavil. Si quieren sobrevivir, deben formar una alianza con los cylon desertores, limar sus diferencias y cooperar en todos los ámbitos. La elección contraria, enfrentarse frontalmente a los cylon, habría llevado a una aniquilación rápida de lo que queda de la raza humana.
En defensa de Gaeta diré que a ratos Adama parece bastante cómodo con la decisión. Sin ir más lejos, su mejor amigo es un cylon que ha seguido ejerciendo de segundo de a bordo sin que se cuestionara su lealtad y está a punto de legitimar su alianza más allá del codo con codo frente a un enemigo común implementando tecnología cylon en toda la flota colonial (hecho que no tiene sentido, ya que han sobrevivido en parte gracias a usar una nave anticuada) y otorgando ciudadanía a los cylon. Visto cómo los cylon han tratado (en general) a la raza humana, el notorio cabreo que pillan Gaeta y la práctica totalidad de civiles está más que justificado.
El de "deserción" me parece especialmente doloroso. Sí, Bill "el hombre" fue en busca de su amada Laura, qué bonito y emotivo... ¡pero Adama "el almirante" abandonó a toda su tripulación! En realidad, lo peor no es eso: es que luego vuelve y retoma el mando como si nada hubiera pasado, como si no hubiera dejado de lado sus responsabilidades por un asunto personal. Pensaba que era algo que solo me molestaba a mí, así que me alegré cuando Gaeta lo incluyó en su lista. Me recordó al genial juicio de Baltar, cuando Lee saca a relucir todo lo que él y sus compañeros han hecho y por lo que no han sido realmente cuestionados.
Finalmente, "flagrante negligencia en el cumplimiento del deber" es una constante en la forma de dirigir del almirante Adama. Cada dos por tres arriesga la vida de su tripulación en favor de Kara, de Lee o de Laura Roslin, con la que (por cierto) se acuesta, mandando al garete todo el rollo de la separación de poderes: las decisiones las toman en la alcoba.
Bien, si todos los cargos tienen una parte incontestable de verdad, ¿de dónde sale esa actitud de gran e intachable hombre que jamás ha quebrantado una norma? ¿Por qué se cree tan superior a Gaeta? En el fondo, "Battlestar Galactica" va de eso: gente viviendo una situación límite que excede sus posibilidades. Hacen lo que pueden. En el caso concreto de Adama, la serie empieza con su jubilación: desde un principio nos están diciendo que todo esto le viene grande y le pilla mayor.
Es un capítulo sobre el que me cuesta escribir porque me cuesta posicionarme. Tengo muy claro que el destino que ofrecen a Gaeta y Zarek no me parece correcto (sobre todo a Gaeta), pero... ¿Qué pueden hacer, si no? ¿Encarcelarlos juntos para que sigan conspirando? El resentimiento sigue presente en la flota y eso no va a cambiar por más decisiones militares que se tomen, aunque sean por el bien de la flota. El teniente Allison (Narcho) lo expone claramente al final para explicar a Adama por qué se ha enrolado con los amotinadores:
- "Lo siento, señor. Siempre le he respetado, pero odio a los cylons. Y no puedo obedecer órdenes de un líder que no piensa luchar contra ellos”.
Por cierto, que tras decir esto, Tigh lo encañona para pegarle un tiro. Me hubiese gustado verlo por el mero disfrute de violencia gratuita, pero no habría tenido ninguna coherencia con el personaje… es más, el propio Tigh probablemente pensaría lo mismo antes de descubrir que era un cylon.
Está claro que Gaeta hace un mal negocio al aliarse con Zarek, pero también es cierto que había que hacer algo. Gaeta acepta que, como sugiere Zarek, hay que seguir adelante, pero no hasta que la gente responda por todo lo que ha hecho –amenazó a Starbuck con lo mismo-, empezando por Adama. Es un capítulo que también lleva a plantearse la validez o invalidez del terrorismo. Las maneras de Zarek me han parecido un pobre ejercicio de parte de los guionistas: el personaje no fue presentado como el terrorista radical que hemos visto en “Blood on the scales”. En el episodio anterior ya mató a un hombre a sangre fría y lo que hace con el quórum en este es una salvajada que hace dudar de sus métodos incluso al marine Kelly y obliga al espectador a posicionarse en su contra… lo cual no quita valor a la intención de Gaeta (aunque la desvirtúa al contemplarlos en conjunto). ¿Por qué?
Ya hablé de esto en alguna entrada anterior (o varias), pero Adama y Roslin son dos tiranos que se han tomado la ley a su manera en muchísimas ocasiones... aunque cuando lo hace otro les molesta. Sus métodos se justifican debido a que viven una situación límite, pero una, el otro o los dos juntos han amañado elecciones, torturado a Baltar, lanzado a cylons por la escotilla tras prometerles protección, perdonado las actividades del comité de la muerte (los que echaban a colaboradores de los cylon tras New Caprica, antes de declarar amnistía), movilizado la flota completa para salvar a un solo soldado (Kara, la niña de los ojos de Adama), y en general han favorecido a todo aquel que les era de algún modo cercano con actos más que cuestionables. Todo esto nos lleva de nuevo a Gaeta y Zares y el inicio del párrafo anterior: había que hacer algo. La cuestión, para la que vale la pena hacer un paralelismo con el mundo real, es: ¿se puede conseguir un relevo de poder “por las buenas” y el sentido común, como querría Gaeta, o si no es al estilo de Zarek todo cuestionamiento a una dictadura será un fracaso?
Otro personaje que se pasa tres pueblos y al que siempre se le perdona todo es Starbuck. Sin embargo, Cosette (gran defensora del personaje) me ha hecho ver un punto de vista muy valioso. Si bien Kara hace las animaladas más pasadas de vueltas, también se le exige que las haga en muchas ocasiones. Es decir, cómo manejar su carácter agresivo y decidido crea conflictos entre sus superiores (Adama y Tigh), pero en cuanto las cosas se ponen feas y hay que llevar a cabo algo extremo es la primera a la que recurren. El ejemplo más claro de esto es la saga de la Pegasus, cuando le piden que asesine a la almirante Cain. Kara la respeta y la admira, pero es una soldado leal y cumplirá con sus órdenes aunque le duela. Roslin no se salva de esta actitud de abuso cuando le pide que tenga fe en sus creencias y que regrese a Caprica para buscar la flecha de Apollo. Más tarde, en cambio, Roslin la trata de loca cuando Kara le pide la misma consideración: cree que puede encontrar el camino a la Tierra, solo pide que tengan fe en ella. Adama la tiene (Roslin no) y por eso le cede la Demetrius y una tripulación; al menos es consecuente con todo lo que él le exige a ella y, por una vez, le concede crédito.
Bueno, me está saliendo una entrada larguísima, pero es que este capítulo hace pensar en una serie de temas morales que son realmente interesantes y me apetecía realmente hablar de ello. Doy unos breves de otras cosas y finiquito:
¡¡¡Reaparece Romo Lampkin!!! Por desgracia, es en plan anecdótico. Su asesinato del marine le otorga un nuevo sentido a la frase “la pluma es más afilada que la espada” ;p. A ver si hay suerte y en el siguiente (BSG 4x15: “No exit”) sale más.
Kara y Lee han tenido un gran momento de acción con granada y chiste de por medio, digna de los mejores momentos de Riggs y Murtaugh en “Arma letal” (o de ellos mismos en las primeras temporadas ;>).
Estoy muy enfadado con Laura Roslin. Esta mujer ya no actúa por justicia ni por creencias, si no por amor a William Adama. En la nave cylon, están diciéndole los nombres de todos a los que van a echar por la escotilla: Tigh, Tyrol, Anders, Kara, Helo… y cuando empieza a decir “Adam…”, Roslin se incomoda y ordena “¡No! Para” (vamos, que si mataban a todos los demás tampoco era para tanto). No solo eso, ¿cómo convence a los cylon rebeldes para quedarse y ayudar? ¿Con argumentos estratégicos, discursos morales? No, les dice que como Adama salga de esta se acordará de quiénes le ayudaron y quiénes no: “Mi novio vendrá y os pondrá el ojete del tamaño de Kobol”. En fin. Afortunadamente, en el próximo capítulo hará la primera cosa verdaderamente inteligente de toda la serie.
La “caja de hackeo” de Leoben es la leche.
El momento final que tienen Gaeta y Gaius es una gran despedida para un buen personaje. Por cierto…¿qué hay de Hoshi?
La nave se está resquebrajando. Tyrol ve las brechas tras desconectar el motor de FTL. Ay, ay, ay… ¡que el final de la serie empieza a verse muuuy oscuro! ;p