
Una nave alien llegó hace 20 años a la Tierra y se quedó flotando sin indicios de actividad sobre los cielos de Johannesburgo, en Sudáfrica. Sus tripulantes, una raza alienígena de aspecto cefalópodo, fueron acogidos y mantenidos por el gobierno; en la actualidad, viven aislados del resto de la población justo debajo de la nave, en lo que se conoce como el Distrito 9. Los conflictos con los habitantes de Johannesburgo se suceden constantemente, por lo que el gobierno pretende deshauciar al millón de aliens que habita en el Distrito 9 y conducirlos a otro lugar...
Peter Jackson, productor de la película, se asoció con dos majors para adaptar la saga de videojuegos "Halo" a la gran pantalla y propuso al desconocido Neill Blomkamp como director. La elección no gustó a las majors y, al retirarse del proyecto, el presupuesto cayó de 150 millones a los 30 que (supongo) ponían Peter Jackson y su troupe. Ellos sí tenían fe en Blomkamp (autor de los geniales anuncios del robot bailarín de Citroën) y le dejaron la pasta para que rodara lo que quisiera... y bien que hicieron.
Lo que hubiera sido un proyecto controlado por mil manos se convirtió en algo personal e innovador, a ratos sorprendente. Como ya se ha comentado, la situación alienígena recuerda deliberadamente al problema del apartheid que azotó Sudáfrica hasta la década pasada. Pretensiones aparte, la puesta en escena es valiente, metiéndonos de lleno en la historia usando el estilo de falso documental (injustificado a partir de cierto momento, pero válido) y no escatimando en dosis elevadas de asquerosidad y violencia —que bebe del espíritu seriezetófilo de Peter Jackson—.
Los efectos especiales son realmente buenos; muestra de ello es que todos los aliens son creaciones digitales y están perfectamente integrados con humanos y escenarios (muérete de envidia, Jar Jar Binks ;p). Otro gran acierto es el protagonista, el sin par Wikus Van De Merwe (Sharlto Copley, el futuro Murdock), un capullín tontorrón, pusilánime y racistilla al que poco a poco vas cogiendo simpatía pese a sus defectos. La película también tiene aspectos negativos, claro... Dejando al margen las incoherencias puntuales del tipo "¿pero cómo narices es posible que...?", tan propias de la ci-fi/acción, quizá lo peor sea cómo un gran idea pierde gas y se convierte en otra película de tiros que se estira demasiado en la parte central, siguiendo al pie de la letra todos los clichés del género.